aguirre contentillo dos

El consejero de Salud, Jesús Aguirre.

Política, Salud

Las dádivas de la sanidad pública andaluza para con la sanidad privada

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Una de las promesas que figuraba en el programa electoral del Partido Popular era suprimir el complemento de exclusividad a los facultativos que ejercían también en la sanidad privada. Esto, que no estaba exento de polémicas, lo defendían también el Sindicato Médico Andaluz (SMA) y el Consejo Andaluz de Colegios de Médicos (CACM) con la máxima de ‘a igual trabajo, igual salario’

Dicho así, resultaría lógico y de justicia que así fuera, pero otros argumentos esgrimidos en su defensa son discutibles por cuanto esto no supondrá, como decían, atraer hacia la sanidad pública facultativos de renombre y otros facultativos que, hasta ahora, solo ejercían en la privada al tener que renunciar a ese complemento sino más bien al contrario. Tras la eliminación de ese complemento, se está favoreciendo que miles de facultativos andaluces que, hasta ahora, solo trabajaban en la pública podrán también trabajar en la privada sin que ello suponga penalización alguna. Moreno Bonilla no les sube el sueldo y, si quieren ganar más, que trabajen también en la privada para así poder derivarles más pacientes. Y esa es la realidad y no otra.

Otro de los argumentos dados por el SMA, el CACM y otras sociedades afines a la sanidad privada al mostrarse en contra de ese complemento era que propiciaba la fuga de facultativos de la pública hacia la privada, algo del todo absurdo, incomprensible e inaceptable cuando la sanidad pública sirve de reclutamiento de pacientes para la actividad privada.

Como resultado de la supresión de ese complemento, cerca de 3.000 facultativos, a los que se les abonará mensualmente esos 800 euros que supondrá para el Servicio Andaluz de Salud unos 40 millones de euros anuales, y 17.000 facultativos andaluces que, a partir de ahora, podrán compaginar una actividad con otra sin menoscabo en sus nóminas. Por si esto no fuera suficiente, pocos meses después de haberse aprobado la supresión de ese complemento, la Junta de Andalucía vuelve a brindar su apoyo a la sanidad privada al facilitar que cargos intermedios puedan trabajar también en la sanidad privada. Unos cargos intermedios entre los que están jefes de sección y jefes de servicio que gestionan listas de espera y el presupuesto asignado a ese servicio, con lo que se podría incurrir en un conflicto de intereses si, en vez de cumplir con lo debido, actúan en beneficio propio o de terceros, y que posibilitaría que los premiasen, por ejemplo, derivando pacientes a otros centros donde tuvieran intereses profesionales cuando su presupuesto en la pública no diera para más.

Cambio de nombre

Desde finales del año pasado, en la nómina de los facultativos de la sanidad pública andaluza ya no aparece este complemento de exclusividad con esa denominación porque se la han cambiado por la de complemento de productividad fija, ya que todos, tanto si trabajan solo en la pública como si también lo hacen en la privada, cobrarán esos 800 y pico euros asignados a este complemento.

Ese complemento de exclusividad se creó para reforzar la dedicación de los profesionales a la sanidad pública y reducir los conflictos de intereses, irregularidades tales como desviación de pacientes a la pública para realización de pruebas y exploraciones costosas, adelantos en lista de espera, selección de pacientes de lista de espera al derivarlos a la privada concertada, utilización de recursos de la pública para beneficio de la privada, trabajar con menor rendimiento y más relajado para así poder llevar a cabo su jornada de tarde en la privada… Mil y una perversiones que se podrían producir (aunque profesionales honestos los hay) y que requerirían, por parte de la administración sanitaria, la implantación de sistemas de control dificultosos y de elevado coste.

La escasez de facultativos es manifiesta en la pública, pero también en la privada, a la que le habrá venido de perlas esta medida con la que podrá contar con más facultativos a los que explotar de igual modo que lo hace la pública, para atender a todos esos pacientes que se le derivan con los conciertos y que, tras la pandemia, les permitirá aumentar, aún más, su actividad en jornadas de mañana y tarde, mientras que en la pública seguiremos con el horario habitual.

De no cumplir con los preceptos contemplados en esa normativa, podrían ser penalizados con hasta seis años de suspensión de empleo y sueldo si la falta se considerase muy grave

Le estamos brindando a la sanidad privada miles de profesionales que se han formado con el dinero de los contribuyentes y eso es algo que debería tener un coste en la nómina de todos aquellos que decidan trabajar en la privada. Esos profesionales no precisarían trabajar en la privada si se les permitiese ampliar su jornada laboral con el consiguiente reconocimiento en sus nóminas, como así se está haciendo en otras comunidades autónomas, que posibilitaría utilizar al 100%, en jornadas de tarde, todos aquellos recursos de los que dispone la sanidad pública y que siguen infrautilizándose. Clama al cielo y es desolador visitar un hospital público por las tardes con apenas 3-4 pacientes en salas de espera para consulta o exploraciones, habiendo miles y miles de pacientes en lista de espera, mientras que en la privada se citan pacientes de madrugada y en fines de semana.

El hecho de haber suprimido a los facultativos de la sanidad pública andaluza este complemento de exclusividad no debe entenderse como que ya se puede compatibilizar sin más trámite y que ejercer la profesión, tanto en un sector como en otro, no requiere de requisito alguno. La normativa sobre la incompatibilidad del personal al servicio de la administración pública sigue vigente en la actualidad y la inspección de la Consejería de Salud tiene que garantizar su cumplimiento por parte de sus profesionales. De no cumplir con los preceptos contemplados en esa normativa, podrían ser penalizados con hasta seis años de suspensión de empleo y sueldo si la falta se considerase muy grave. Es una obligación de la Administración sanitaria velar por el cumplimiento de dicha normativa.

La normativa es taxativa

De acuerdo con la normativa vigente, todo profesional sanitario de la sanidad pública que deseara trabajar también en la privada precisa del reconocimiento de compatibilidad por parte de la administración pública para la que trabaja, por lo que deberá solicitar antes del inicio de esa actividad la compatibilidad expresa de la actividad a realizar en la privada.

Las resoluciones de compatibilidad que se concedan se comunicarán por la Dirección General competente en materia de incompatibilidades a la Dirección General de la Función Pública de la Consejería de Justicia y Administración Pública para su inscripción en el registro general de personal.

No se podrá compatibilizar un empleo público con uno privado cuando la actividad realizada esté relacionada de forma directa con la que desarrolla en la pública.

En el caso de los médicos:

* Cuando las actividades profesionales se presten a personas a quienes se está obligado a atender en el desempeño del puesto público.

* Cuando el nº de horas a realizar en la 2ª actividad sea superior a 18 horas a la semana o supere el 50% de las horas que se realizan en la actividad principal.

* Cuando haya solapamiento de horario del puesto de trabajo público con el del privado.

Uno de cada tres profesionales sanitarios que trabajan en la sanidad pública trabajan a la vez en la privada. En muchas ocasiones, el facultativo que interviene en la privada al paciente que procede de lista de espera atiende a ese mismo paciente y por el mismo proceso en la pública.

La Ley 53/1984 persigue que un médico retribuido por el sistema público atienda -y cobre, por lo tanto- a un paciente que deriva el mismo sistema público a un centro concertado para aligerar las listas de espera.

Según esta ley, son incompatibles con la prestación de servicios/unidades concertados de instituciones sanitarias privadas, por lo que, sin lugar a dudas, se puede asegurar que se compatibiliza de forma contraria al ordenamiento jurídico, algo por lo que tendrán que responder en su momento tanto los que autorizaron esa compatibilidad como los que se aprovecharon con su negligencia.

De aplicar la normativa sobre incompatibilidades, no se podrán realizar conciertos tal como se vienen haciendo con clínicas privadas de las que entre su plantilla hubiera facultativos que trabajen a su vez en la pública, la administración sanitaria andaluza campa a sus anchas al concertar con la privada hasta el punto que le presta sus quirófanos si esta no tuviera o fueran insuficientes para operar a todos los pacientes que le deriva y concede la compatibilidad a facultativos que no reúnen los requisitos exigidos. A pesar de ser un bien escaso, la Administración sanitaria andaluza no paga ni trata a sus facultativos como es debido, pero les deja, sin objetar nada, que recojan las migajas de la privada con tal de completar su salario. Estos profesionales ya han demostrado que aguantan lo que les echen encima, pero démosles algún que otro caprichito, no vaya a ser que alguno se cabree y nos agüe la fiesta.

La pandemia hizo que se suprimiera o disminuyese, en un porcentaje considerable, la actividad habitual de quirófanos, con lo que las listas de espera se disparan y la demora de aquellos pacientes con patologías graves y complejas aumenta. Tras la pandemia, habrá que optimizar al máximo los recursos disponibles. En algunos hospitales del SAS, hay facultativos que están solicitando reducción de jornada con la excusa de cuidado de los hijos. Choca esto cuando estos mismos facultativos han aumentado el número de horas a realizar en la privada, en la que también trabajan. Esto está provocando que se suspendan programaciones de quirófano de jornada de mañana al no haber facultativos suficientes, algo que no se puede admitir y que se podría evitar si la Administración sanitaria les retirase esa compatibilidad que se les autorizó en su momento. A este respecto, la normativa dice que los reconocimientos de compatibilidad no podrán modificar la jornada de trabajo y horario de la persona interesada y quedarán automáticamente sin efecto en caso de cambio de horario en el puesto de trabajo principal.

Sería de ilusos creer que la Administración actuará en este sentido y como es debido. No se puede arriesgar a que alguno se le soliviante, diga de levantar alfombras y le ponga en apuros. Aún y con todo, aunque nos traten de ilusos, somos resistentes y no pararemos en nuestra lucha por conseguir una sanidad pública digna.

Normativa sobre incompatibilidades del personal al servicio de las administraciones públicas y del personal estatutario del SAS:

Ley 53/1984 de 26 de diciembre BOE nº 4 de 4 de enero 1985.

Real Decreto 598/ 1985 de 30 de abril.

Decreto 8/1985 de 22 de enero.

Decreto 174/1989 de 18 de julio.

Ley 55/2003 de 16 de diciembre.

Ley 6/2006 de 24 de octubre.

Decreto 524/2008 de 16 de diciembre.

Resolución 20-12-2011 de la Secretaría de Estado para la Función Pública.

RD legislativo 5/2015 de 30 de octubre.


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3 comentarios

  1. Avatar Martín

    Dice una falsedad, los pacientes derivados desde la Sanidad Pública, no pueden ser atendidos por aquellos facultativos que trabajan en Pública y Privada, por lo que «enviar pacientes de la Pública a la Privada» no es para que aquellos lo atiendan a un «precio» mayor. No se prima la dedicación exclusiva, sino que se castiga al que fuera de su horario laboral decide trabajar en la Privada. Si no entran en la Pública facultativos de renombre, es porque los salarios en España, y más en Andalucía, dan «vergüenza ajena». Si deseáis médicos exclusivos por dos duros, estudiad vosotros o vuestros hijos, sacad de las mejores notas, seis años de carrera, un MIR, de tres a cinco años de especialización ganando menos que la limpiadora, con horarios no solo asistenciales sino de estudio, maltratados, para después irte al paro, y si te contratan, con contratos mes a mes durante años.
    Tenemos más de lo que nos merecemos.

  2. Avatar Socorro Ricoy Ruiz

    Sr. Martín Revuelta: la que suscribe este artículo es médico y ha estado al servicio de la sanidad pública más de 42 años, muchos de los cuales al frente de un servicio de admisión por lo que sabe de lo que habla, le puedo demostrar cuando quiera lo dicho en ese artículo que parece no haber entendido bien.
    Se deduce con su comentario que, cuantas más derivaciones mande un facultativo a la privada, más cobra. Y eso jamás lo he afirmado, pero sí estará conmigo en que, cuantos más enfermos derive la pública a la privada, más dinero cobrará esta última. El hecho de si esto repercute o no en su nómina en la privada dependerá del tipo de contrato que mantenga con ella.
    Cádiz es la provincia andaluza que más conciertos con la sanidad privada mantiene por ser la que menor infraestructura sanitaria pública tiene y hay de todo tipo de conciertos, negociados con publicidad, negociados sin publicidad o por disponibilidad asistencial de los servicios, según uno u otro, se tarifan de forma distinta.
    Baste revisar el pliego de condiciones técnicas y administrativas del concierto suscrito entre la Dirección Gral. de Asistencia Sanitaria de la Consejería de Salud y el hospital privado donde Ud. también trabaja para ver si cumple con la legalidad o no.
    Estoy con Ud. en que los sueldos de los facultativos de la sanidad pública y las condiciones laborales son muy precarias, pero no lo son mejor en la sanidad privada. Pero esto no es nada nuevo, se sabe desde el momento en que decidimos trabajar tanto en un modelo como en otro y pocas quejas ha habido hasta ahora al respecto, se aceptaba sin más al poder completar la nómina trabajando también en la privada, lo que no se cogía por un lado se cogía por el otro. Lamentable que sea, precisamente ahora, cuando se les va a pagar 800€ a todos los facultativos trabajen o no también en la privada, cuando entren a degüello con el que se muestra disconforme.
    La formación que Ud. ha recibido para poder ser especialista ha sido financiada por los contribuyentes, por lo que, como tales, nos asiste el derecho a exigir médicos en exclusiva que miren única y exclusivamente por el interés del sistema sanitario público.
    Me ratifico en todo lo expuesto en mi artículo, los conflictos de intereses en él expuestos son harto conocidos tanto dentro como fuera de los hospitales, siento no haberlos podido ilustrar por salvaguardar la ley de protección de datos.

  3. Avatar Ángeles Suárez pozo

    A mí lo que me gustaría destacar es porque en la sanidad pública algunos médicos son tan irrespetuosos y en la sanidad privada son tan agradables y correctos. No sé si eso se debe al dinero que les pagan o a lo contento que estén en los puestos de trabajo.

    O quizás también pudiera ser que la privada tienen más posibilidades de que le llamen la atención.

    Yo he tenido en la sanidad pública médicos muy buenos y los he tenido muy malos.. pero muy requete malos.

    Tuve una médica de cabecera que eso era para verla puesto en una novela. Hacía esperar a los pacientes horas. Cuando entrabas a su consulta tenía unos auriculares puestos y se llevaba una hora atendiendo a no se sabe quién… Te llevabas una hora sentada en la silla viendo las como hablaba con otras personas sin que te atendiera.

    Después te ponía muy buena cara y te echaba una sonrisa. A mí la postura de esa mujer me parecía de malos tratos para arriba. Pero ahí siguen la sanidad en su silla, haciendo lo que le da la gana.

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