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Philippe Petit, el famoso funambulista francés que el 7 de agosto de 1974 caminó en una cuerda floja colocada entre las Torres Gemelas de Nueva York. / AP PHOTO

Opinión, Salud

La sanidad pública andaluza en verano, un funambulista andando entre dos edificios a 50 metros de altura con un mono colgado

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Urgencias saturadas por la falta de respuesta de Atención Primaria; falta de sustituciones para cubrir vacaciones de los sanitarios; precariedad laboral; usuarios indignados porque nadie les coge el teléfono en Salud Responde; demasiadas consultas telefónicas que redundan en una asistencia al paciente de baja calidad… Si la sanidad pública en Andalucía tiene ‘per se’ un reverso tenebroso, en verano se convierte en una ruleta rusa

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) es, actualmente, un funambulista encima de una cuerda floja a 50 metros de altura con un mono a cuestas. Un remedo de Philippe Petit, el famoso equilibrista francés que el 7 de agosto de 1974 caminó en una cuerda floja colocada entre las Torres Gemelas de Nueva York. La imagen es suficientemente gráfica como para que el lector se haga a la idea de que en este artículo vamos a hablar de lo de siempre (colapso, desbordamiento, sanitarios al límite, pacientes enfadados y mal atendidos…), pero con ese agravante caluroso que es el verano y las esperadas (y bien merecidas) vacaciones del personal. ¿Qué hacen los guzmanes y aguirres? ¿Tensar la cuerda para que el equilibrista caiga al vacío o darle un plátano al mono para que le deje trabajar tranquilo? Todo apunta a lo primero.

El consejero indicó que, «al estar inmersos en una pandemia, la planificación por parte del Servicio Andaluz de Salud es distinta, ya que hay que dar respuesta tanto a los enfermos de covid, que exigen un mayor o menor número de profesionales en función de la evolución de la pandemia; como al proceso de vacunación que iniciamos el pasado 27 de diciembre y que requiere un mayor número de profesionales durante el segundo y tercer trimestre del presente año«. Del mismo modo, “hay que cubrir las vacaciones del personal sanitario y garantizar la asistencia sanitaria de aquellas zonas que, en el período estival, aumentan de población”. Y, claro, las poblaciones pequeñas pagan el pato.

Vecinos de Guadalcázar, Ochavillo del Río, Fuente Palmera, Fuente Carreteros y Almodóvar del Río (Córdoba) se concentraron el pasado 19 de agosto a las puertas de la Delegación Provincial de Salud para exigir una sanidad pública digna en las zonas rurales. Estos pueblos están sufriendo desde julio y hasta septiembre recortes en el horario de atención médica en sus respectivos centros de salud, motivados por las vacaciones de los profesionales y la falta de estos para ser contratados como sustitutos, según la versión oficial de la Junta de Andalucía. La triste realidad es que algunos municipios como Guadalcázar se han quedado ya algunos días completos sin médicos.

Satse denuncia la situación límite del Virgen del Rocío

El Sindicato de Enfermería (Satse) de Sevilla ha denunciado la situación del Hospital Virgen del Rocío desbordado por el incremento de la presión asistencial. Como ejemplo, Satse alerta que se mantienen abiertas unidades que iban a cerrar en agosto, pero para las que falta personal de enfermería para atenderlas, y las urgencias se encuentran colapsadas por la falta de respuesta desde Atención Primaria.

Una vez más se ha hecho caso omiso de las advertencias realizadas por esta organización sindical y un hospital referente como el Virgen del Rocío se encuentra desbordado por el crecimiento de los casos covid en esta quinta ola, viéndose obligado a mantener abiertas más de medio centenar de camas de las que tenía previsto cerrar en agosto.

De esta forma, para mantener estas plantas abiertas, recalca la organización sindical, «la dirección del hospital está ofreciendo a los profesionales la posibilidad de doblar turnos, pero pretenden que lo haga a bajo coste, pagándoles este sobreesfuerzo en concepto de jornada complementaria, a unos 14 euros por hora».

Una muestra más, subraya Satse, «de la política cicatera y economicista de la administración sanitaria andaluza ya que, en caso de ser inviable la cobertura del personal por falta de disponibilidad en la Bolsa de Empleo, se debe retribuir a los profesionales que voluntariamente realicen actividades al margen de su jornada a 29,37 euros la hora en hospitales«, tal y como recoge el denominado plan de mejora de la accesibilidad de los ciudadanos a los servicios con motivo de la pandemia covid-19.

Urgencias saturadas

De otro lado, otra circunstancia que agrava la situación del centro hospitalario es la saturación de las Urgencias, debido en gran medida «a la falta de respuesta desde la Atención Primaria, con unos profesionales al límite y numerosos recursos destinados al plan de vacunación». «Esto se traduce en una media diaria de 400 entradas por Urgencias del Hospital General y el hacinamiento de usuarios en las salas de Observación, donde no hay una separación efectiva entre pacientes covid y no covid, por lo que no se garantizan unas condiciones mínimas de seguridad ni para pacientes ni para trabajadores», añaden.

Además, los acompañantes de los enfermos tienen que esperar fuera en lugares tan poco recomendables como la puerta de Urgencias del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, donde hace un sol de justicia a las horas centrales del día, no hay acera y, si das dos pasos de más, te colocas justo donde aparcan las ambulancias. «Tuve que esperar dos horas, con un calor terrible y de pie, en plena calle. Menos mal que tenía mi andador para sentarme en él», cuenta con desazón una mujer de 84 años que acompañó a su hija enferma a Urgencias.

No se pueden consentir ni prolongar por más tiempo ni que se ponga en riesgo la asistencia ni la situación de precariedad absoluta de los enfermeros desde el punto de vista laboral, «al sufrir jornadas de trabajo extenuantes, doblajes de turnos, ausencia de descansos, contratos inestables y precarios y cambios permanentes de unidad y servicio».

Por este motivo, concluye el Sindicato de Enfermería exigiendo a la Consejería de Salud y Familias que adopte las medidas necesarias para «garantizar una asistencia en condiciones de seguridad a los ciudadanos y unas condiciones laborales dignas a los profesionales».

Las áreas de Salud Mental se resienten más que ninguna otra

Un psiquiatra del Hospital Virgen Macarena reconocía hace unos días estar «desbordado» porque no se están cubriendo las vacaciones del personal de forma proporcionada. Y las áreas de Salud Mental deberían tener una consideración especial, porque el bienestar cerebral de estos enfermos debe comenzar por un bienestar físico. Es decir, no se deben mezclar pacientes con distintas enfermedades mentales (no es lo mismo una bulimia que una esquizofrenia que un trastorno múltiple de la personalidad) en una misma habitación. Deberían ser habitaciones individuales. Y, obviamente, alguien que padece ansiedad o angustia no debería quedarse esperando cuatro horas a que llegue su médico.

Es un ejemplo más de la falta de planificación del Servicio Andaluz de Salud, cuyo gerente se llama Miguel Ángel Guzmán. No verán a este hombre dar ruedas de prensa ni asistir a actos. Se mantiene escondido en su despacho mientras Aguirre capea los innumerables temporales. Desde distintos partidos políticos y asociaciones se acusa a los responsables actuales de la Consejería de Salud de estar beneficiando a la sanidad privada con tanta inacción.

El Sindicato Médico Andaluz arremete contra Jesús Aguirre

El director de Asistencia Sanitaria del SAS ha declarado: «No podemos contratar más médicos porque hemos agotado las bolsas de Andalucía». Una vez más, ahí acaban todos los argumentos de la Consejería de Salud.

«Hace años que sabemos que no hay médicos suficientes, que cada verano la situación es más complicada, que en los próximos años se jubilarán más de un tercio de los facultativos, que la población aumenta y sus demandas de salud también y, sin embargo, la historia se repite sin que nadie haga nada por impedirlo», pone de relieve el comité ejecutivo del Sindicato Médico Andaluz (SMA) en un comunicado.

La responsabilidad de la Administración, de los políticos y gestores sanitarios, no termina con la detección de un problema, sino que es ahí justamente donde empieza. Para informar de lo que ocurre ya están los periodistas; a los gestores y políticos «hemos de exigirles, si no soluciones, al menos planteamientos de mejora e iniciativas eficientes», afirma el sindicato presidido por Rafael Carrasco.

Rafael Carrasco
Rafael Carrasco, presidente del SMA.

La incapacidad para solucionar un problema como éste, que amenaza con poner en riesgo la sanidad pública, sería ya preocupante, «pero la desidia, la inoperancia y la ausencia de iniciativas de la Administración es un hecho inadmisible en una sociedad moderna que pretende avanzar en el estado del bienestar y asegurar una sanidad pública universal y de calidad», deja claro el SMA.

Urge ya la elaboración de un plan con medidas a corto, medio y largo plazo. «Si no podemos solucionar el problema para el próximo verano, al menos intentemos minimizarlo y evitemos que, dentro de 5 o 10 años, siga ocurriendo lo mismo. En la gestión de la sanidad pública el horizonte no puede estar en los 4 años de legislatura, hay que ir más allá con responsabilidad y con consenso, hay que implicar a todas las fuerzas políticas y sociales y hay que pensar más en la salud de los ciudadanos que en su intención de voto«, apostillan.

Agresiones a sanitarios

La reciente agresión sufrida por un enfermero del Centro de Salud Los Carteros, en la localidad de San José de la Rinconada (Sevilla), a cargo de un usuario al que atendía en la consulta de enfermería es otro síntoma de que el funambulista sanitario se tambalea cada vez más, porque el mono de los recortes le tapa los ojos. La agresión, con amenazas hacia la integridad física del profesional, ha sido ya denunciada ante la Guardia Civil y se ha tramitado la correspondiente Comunicación de Accidentes de Trabajo e Incidentes ante los responsables del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

En la situación actual, las consultas de enfermería en las que se atiende presencialmente se han convertido en la desembocadura de pacientes que han tenido problemas con las gestiones de citas o dificultades para ser atendidos, provocando que los enfermeros se lleven todas las quejas y frustraciones de los usuarios por cuestiones como la falta de citas con profesionales médicos.

De hecho, el Sindicato de Enfermería advierte que, como ya ocurriera el pasado verano, se está detectando un incremento de las situaciones de tensión en los centros sanitarios debido a que los usuarios, descontentos con la asistencia, «responsabilizan a los profesionales de las carencias que sufren en la atención, siendo los enfermeros los principales perjudicados al ser el primer profesional con el que el usuario se encuentra y que les atiende de manera presencial».

La atención telefónica, insuficiente para hacer diagnósticos precisos

Los usuarios del SAS están muy preocupados por el mal funcionamiento de los centros de salud andaluces, que priman la atención no presencial «con la excusa de la covid-19, porque así se encubre la necesidad de incrementar las plantillas», según declaró la doctora Socorro Ricoy en EL LIBRE el 6 de agosto de 2020. Nada ha cambiado en un año. Se ha normalizado una práctica médica que debería haber sido solo coyuntural. Con el 70% de la población vacunada, ¿por qué no vuelven las citas presenciales y se anula ese servicio telefónico de dudosa calidad? En el Plan Director de Funcionamiento en Atención Primaria se dice expresamente que «van a cambiar los hábitos establecidos desde hace muchos años y la transición puede ser dificultosa». Blanco y en botella.

Si le cuentas a tu médico de cabecera por teléfono que tienes un intenso dolor de cabeza, ¿cómo sabrá si son migrañas, herpes zóster o covid? Lo suyo es que te mire y te ausculte bien. Tocar, ver y oler son tres pilares para emitir un buen diagnóstico.

El carácter no presencial de las citas médicas de Atención Primaria en el SAS empezó siendo una solución para temas burocráticos y, con la llegada de la covid-19, se ha convertido en un mal… ¿necesario? Con las debidas medidas de seguridad, un doctor de Atención Primaria podría atender a prácticamente la totalidad de sus pacientes. Esta medida del Servicio Andaluz de Salud podría enmascarar la no contratación de refuerzos y el desvío de la gente, que está empezando a hartarse de la situación, a la sanidad privada.

Como siempre recomienda la facultativa y gran activista social Socorro Ricoy, directiva de la Asociación Justicia por la Sanidad, no tengan miedo a poner reclamaciones. Superen la pereza burocrática, porque la única manera de revertir la situación es generar una tormenta de quejas formales en el SAS. Esto también vale para que se aceleren de una buena vez las listas de espera quirúrgicas y hospitalarias. El conformismo solo nos lleva a una involución como sociedad y a que el funambulista sanitario, que somos todos nosotros, pierda el equilibrio y se precipite al vacío.


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2 comentarios

  1. Avatar Ángeles Ortiz Romero

    Totalmente cierto ,los enfermos crónicos siguimos con el mismo tratamiento sin saber si hacemos bien o no, creo que por lo menos en Andalucia y pueblos pequeños de toda España estos y otros enfermos lo están pasando bastante mal y seguro que a algunos le habrá costado la vida ,lo habrá planificado Sanidad para evitar contagios pero sin pensar en las consecuencia para la gran cantidad de crónicos que continúa con el mismo tratamiento sin saber si es correcto o
    o no tomar el mismo medicamento durante tanto tiempo ,después habrá lista de espera para otro año

  2. Avatar Mariano Urdiales

    Es cierto que con la pandemia se ha deteriorado la asistencia directa y personal y se han incrementado las consultas telefónicas. Pero ese es un problema no ha nacional, es internacional.
    La falta de previsión y planificación de personal especializado, viene de hace muchos años y de hecho se están cubriendo muchas jubilaciones con extranjeros del este de Europa y de América del Sur. Plazas que podrían haber sido ocupadas por españoles.
    Para una mejor gestión, la Sanidad debería estar centralizada y ser única en España.

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