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Bendodo, Marín y Moreno Bonilla, en el Parlamento. / EFE

Opinión, Política

La Junta de Andalucía no quiere informar de los altos cargos vacunados

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Tras la toma de Jerusalén, Godofredo de Bouillón vistió una fina túnica de lana y se puso a rezar mientras los francos exterminaban casa por casa durante dos días a todo aquel que hallaron vivo. Niños, mujeres, ancianos, heridos. Tras la matanza todos se fueron a la iglesia del Santo Sepulcro

La hipocresía de la actual Junta de Andalucía carece ya de límites y de escrúpulos. Ha entrado en una espiral de autocracia que empieza a superar al depuesto Susanato. Todo en ella es la misma publicidad del gobierno anterior sin límites y sin pudor pagada generosamente con dinero público. Y, como todo régimen que se precie, gobiernan de espaldas a la ciudadanía. Las ruedas de prensa tras el consejo de gobierno empiezan a ser una homilía de Bendodo con los periodistas. Ausencia de críticas mientras se sustituye un régimen por otro. Y es el pueblo andaluz el que pierde mientras los que debían denunciar se dedican a las pleitesías y a predicar las alabanzas practicando la neopostración.

Los herederos del antiguo régimen

En la epidemia de peste negra que asoló Europa a partir de 1348, la aristocracia terrateniente aprendió a encerrarse en sus castillos y propiedades rurales durante 40 días para evitar la epidemia, mientras sus vasallos morían por millones. Bocaccio describe la cuarentena en su famoso Decamerón. La sociedad estamental tenía claro quiénes tenían derecho y quiénes no. Carlos el Calvo, nieto de Carlomagno, en una capitular indicaba que solo había dos clases de hombres, los que son libres y los que no lo son.

Perece que volvemos a esa sociedad neoestamental instaurada por el trifachito desde su llegada a la Junta de Andalucía. Hoy volvemos a los áridos tiempos del conde-duque de Olivares a través del valido Bendodo. Vuelven los fueros y las antiguas leyes no escritas a imponerse en la ideología del gobierno. El todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Vuelve con fuerza aquella sociedad de los tres estados para enclasar a la sociedad andaluza, en un nuevo giro de tuerca a los derechos de los ciudadanos andaluces desde San Telmo dado por los fontaneros del partido. El gobierno del cambio ha resultado ser el gobierno del engaño, del fraude y de la gran mentira para los andaluces. En la oposición gritaban como gritaban los jacobinos ávidos de derramar la sangre de la corrupción de la Junta de Andalucía. Hoy callan.

En la oposición sacaban las navajas cada vez que hablaban de la corrupción –salvo de la Gürtel, claro– señalaban en una larga letanía los nombres de los colocados, de los puestos a dedo y de los enchufados. Una política que ellos mismos practican ahora sin pudor alguno. A lo que se añade que quieren convertir en funcionarios a todos esos antiguos señalados por el estigma sagrado de la colocación. Eran los tiempos en que sacaban por los pueblos en procesión a Savonarola para quemar todo lo quemable del anterior gobierno.  Iban de la mano con Robespierre poniendo cadalsos y guillotinas políticas por todas las plazas para acabar con el entramado clientelar. Hoy usan todos los resortes que la administración pone a su servicio para perpetuarse en el poder. A los nuestros que no les falte de . El dedo de Dios sigue hoy más vivo que nunca en la tierra andaluza.

Lo que estamos viendo desde el no cambio es que los nuevos gestores de la Junta parecen más trileros de la política que gestores de lo público. El grado y experto en protocolo Moreno Bonilla ha dejado en manos del valido Bendodo su gobierno, y la Ariadna de Jerez, el manijero de Antonio Sanz, aprovecha la oscuridad de San Telmo para tejer una profunda tela de araña –sobre todo gaditana- por todas las consejerías de Andalucía mientras Arenas le va dictando nombres a colocar al oído.

El partido moribundo de CS

Todo a espaldas del relojero de Sanlúcar, que no se entera de que le socavan la autoridad, la hacienda y la silla. Ya ha visto que Cs es un cadáver en descomposición y espera a que se muera de inanición electoral para emprender y apuntarse como buen Iscariote, junto a su cuñado Pier Nodoyuna, al España Suma, al PP o a lo que sea, dejando tirados a Arrimadas, a los suyos y al porquero de Agamenón si hace falta para pillar la nómina de la Junta de Andalucía. Y hará lo mismo que Judas le dijo a Jesús en las escenas finales de La última tentación de Cristo: “Si tengo que matarte, te mataré”. Mientras, al fondo, el futuro emperador Tito destruía Jerusalén.

Moreno Bonilla come tranquilo todos los días en su despacho la comida que le prepara el cocinero de presidencia con cargo a los bolsillos de los andaluces. Mientras come, Bendodo le cuenta los avances de su partido en cada consejería día a día, y cómo va la opa hostil que le ha hecho a la tropa de Marín. Tras el café, sonríen mientras miran por las ventanas de San Telmo mirando con un profundo deseo el trono de hierro que una vez dejó libre la Khaleesi de Triana y que, por ahora, comparten con el relojero de Sanlúcar de Barrameda. Por ahora.

Las tardes de gloria del ‘Nocillato

Grandes tardes de gloria están empezando a dar estos bucaneros profesionales de la política desde su mesa redonda de San Telmo. El problema de Moreno Bonilla y de su alter ego Zarrías Bendodo es que el gobierno de la Junta de Andalucía no es la Diputación de Málaga o la concejalía de una capital. La Junta de Andalucía es un gobierno que gestiona casi un cuarto de la nación, entre territorio y habitantes. Como llegaron como llegaron, por sorpresa y con las maletas hechas para marcharse, y con Zoido montado en el AVE camino de Sevilla nombrando por minutos a una gestora completa por teléfono, no están preparados para gobernar.

La autonomía andaluza trajo ilusión y esperanza en aquellos principios de los 80. Andalucía ha cambiado, ha evolucionado desde entonces, hemos visto autovías y el AVE, hemos visto la Expo 92 y el crecimiento de la renta de los andaluces. Pero no por ello nunca hemos dejado de ocupar los últimos lugares de todos los indicadores económicos, laborales, educativos, sanitarios… Sin embargo, seguimos en el furgón de cola después de casi 40 años de autonomía. El nuevo gobierno tan solo es una sucesión del anterior. Moreno Bonilla es tan solo el heredero universal de la depuesta Susana.

El cambio no ha sido sino una continuidad de lo anterior. Como carecían de equipos preparados para gobernar, se fusionaron con el que había. Y ahí ya probaron el ADN del Susanato, ya que los mismos equipos que tenía el anterior gobierno siguen gestionando las consejerías del gobierno del cambio. Gracias a ello, heredan los mismos fallos y las mismas maneras de gestionar lo público. Y, en muchos casos, siguen sin resolver los problemas que se generaron desde el anterior gobierno del PSOE de Andalucía. A lo que se añade una verdadera tragedia en comunicación institucional. Los periodistas que tienen contratados de asesores no saben vender a su gobierno, porque se habían dedicado a tirotear, a destripar al anterior y no están reciclados para hablar en positivo. Ninguno de sus nuevos amos ha llegado a entender esto aún.

La ‘no-contestación’ de la Junta de Andalucía sobre las vacunas

En un acto de democracia se solicitó por Transparencia de la Junta de Andalucía en el mes de marzo lo siguiente:

Relación de altos cargos de la Junta de Andalucía vacunados con alguna de las vacunas existentes (incluidas primeras dosis) contra la covid-19.

Número de altos cargos de la Junta de Andalucía que han sido vacunados con alguna de las vacunas existentes contra la covid-19 (Incluidas primeras dosis)

Con fecha 6 de abril, llegó la esperada contestación, que no es más que otra tomadura de pelo, una pantomima más a las que nos tiene acostumbrados este nuevo gobierno andaluz. Tras conceder el acceso a la información indican:

La vacunación frente a la COVID-19 en Andalucía se está llevando a cabo al igual que el resto de las Comunidades Autónomas, siguiendo las recomendaciones marcadas en la Estrategia de Vacunación del Ministerio de Sanidad. En esta estrategia se establecen unos criterios generales para los diferentes grupos de edad y riesgo.

La priorización está basada en criterios éticos y en la evidencia científica, comenzando con la vacunación de grupos vulnerables; con mayor riesgo de enfermar o con un peor pronóstico COVID que pueda desencadenar la mortalidad, colectivos esenciales con mayor riesgo de exposición y transmisión de la enfermedad relacionados con la pandemia, grupos poblaciones con factores de riesgo grave, etc.

Cumpliendo con esta priorización se han determinado los diferentes grupos, pudiéndose ver afectado el calendario previsto para algunos de ellos por la disponibilidad de tipos y dosis de vacunas, o por razones organizativas o de factibilidad de las vacunas.

Los grupos que se encuentran aprobados puede consultarlos en esta URL.

En el Sistema Sanitario Público de Andalucía, la vacunación se está desarrollando conforme a las directrices marcadas para todo el territorio nacional, por lo que la vacunación al personal considerado alto cargo será en función de que esté recomendada por sus características e incluidas en los grupos aprobados.

….Al no encontrarse el colectivo de personal considerado alto cargo contemplado en los grupos actualmente definidos por el Ministerio de Sanidad, serán vacunados atendiendo a sus circunstancias individuales dentro del grupo que les correspondan.

O sea, que el gobierno andaluz nos toma por tontos. Desde este medio, El libre, el periódico de la verdad, ya hemos dado información sobre algún que otro alto cargo que se vacunó “inmoralmente”. Un hecho que el hacedor Bendodo dijo que era un bulo, un bulo que, por cierto, está siendo investigado por la Fiscalía de Málaga tras la denuncia de la CGT. Lo que sí es un bulo absoluto es la homilía que él lanza tras los consejos de gobierno y que la tozuda realidad viene a demostrar.

En este nuevo régimen, los que no hacen las preguntas adecuadas son ninguneados hasta hacerlos desaparecer

En este nuevo régimen, los que queremos saber somos peligrosos. Los que no hacen las preguntas adecuadas son ninguneados hasta hacerlos desaparecer. Sigue a rajatabla las enseñanzas del antiguo régimen: aquello de lo que no se habla, no existe. La prensa adicta está ahora para publicitar sus hazañas, para convertirlos en los nuevos héroes, que para eso está la publicidad institucional. Canal Sur es ahora donde los nuevos conversos y sus voceros se dan cita para el predicamento del régimen. Desde la radio a las tertulias televisivas. Ya no queda pensamiento crítico por los pueblos de Andalucía, sino una extensión de las ideas que el nuevo gobierno andaluz va sembrando desde las ondas y desde internet.

Por todo ello, lean, aprendan y tomen nota, pues, de la actual Junta de Andalucía.


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