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El catedrático de Biología Celular de la UPO, Guillermo López Lluch.

Ciencia, Salud

Entrevista con Guillermo López Lluch (II): «A final de año, más o menos, casi todos los países harán vida normal»

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Catedrático del área de Biología Celular de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo y experto en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes, Guillermo López Lluch habla, en esta segunda parte de la entrevista con EL LIBRE, del papel de las farmacéuticas en esta crisis sanitaria y del futuro que nos espera

-¿Qué opina de los negacionistas?

-Tenemos un virus de verdad, con una infección de verdad y con una enfermedad de verdad que hace estragos. No es el mundo de 1918, donde había poca movilidad y, cuando llegó la gripe, murieron algunos millones de personas. Este es un mundo mucho más complicado. Sin ningún tipo de herramientas para poder luchar contra este coronavirus, estaríamos hablando no de decenas de millones de personas muertas sino de centenares de millones de personas muertas. Ahora podemos volar a cualquier lugar del mundo en cuestión de un día.

-¿Las farmacéuticas se están aprovechando de la pandemia para hacerse de oro?

-Las farmacéuticas están ahí, porque las enfermedades existen y alguien tiene que fabricar los fármacos e investigar. No son ni buenas ni malas, es como cualquier negocio. Si lo hacen mal, que lo han hecho mal alguna vez, tienen un problema porque están vendiendo un producto o que no sirve o que puede ser tóxico, como la talidomida, que se utilizó para algo que no se había probado y, al final, se comprobó que producía daño. Hoy día, hay más filtros de control. De hecho, las vacunas de ARN Mensajero se empezaron a probar hace 30 años y se fueron puliendo y comprobando. Estaban en la recámara, como vacunas de nueva generación, para probarlas. El problema es que era muy difícil probarlas, porque todas las enfermedades comunes ya tenían una forma de vacuna. Y son muy fáciles de hacer y de conseguir, porque no tienen que desarrollar la proteína ni hacer que se ensamble, como sí tiene que hacerlo Novavax. Entonces, las farmacéuticas tienen la capacidad y los mecanismos para diseñar el ensayo clínico, que vale mucho dinero y necesita a mucha gente y mucho trabajo. ¿Es eso malo? Es un negocio, ellos fabrican eso. Al que tiene una tienda de salchichones, le interesa que se ponga de moda comer salchichón. Y al que vende enchufes, le interesa que haya picos de tensión para que se estropeen los enchufes. Pero, de ahí a decir que a las farmacéuticas les interesa que haya enfermedades para vender más, hay un mundo.

Además, las farmacéuticas se gastan mucho dinero en investigación, en muchas cosas que no llegan a ningún sitio, porque no sirven, no funcionan o la idea inicial no se ha cumplido. Pero, cuando uno tiene dolor de cabeza, necesita una pastilla; cuando alguien tiene un cáncer, necesita una sustancia para matar las células cancerosas; cuando una persona tiene una inflamación, necesita algo que le baje la inflamación… Alguien tiene que fabricar los medicamentos.

-¿Cree que va a haber sexta ola o la pandemia se va a controlar definitivamente?

-Creo que el virus se va a comportar al final como un virus estacional que vaya afectando poco a poco. Los seres humanos tenemos cuatro coronavirus endémicos que nos afectan en forma de resfriado. A una gente le afecta más y a otra gente le afecta menos. Y este coronavirus se va a acabar convirtiendo en el quinto. Gracias a los tratamientos, a las vacunas y a las infecciones, la inmunidad de las personas se irá adaptando a este virus y, conforme lleguen las nuevas infecciones, hará que el sistema inmunitario se vaya reforzando sobre estas infecciones y vaya mejorando con respecto a las variantes que vayan apareciendo y, al final, acabará siendo un virus que te produzca un catarro o un malestar tipo gripe. Soy optimista: a final de año más o menos, casi todos los países harán vida normal porque tienen a casi toda la población vacunada.

-¿Nos hemos quedado tocados psicológicamente por culpa de esta crisis sanitaria?

-Deberíamos tomar nota de los países asiáticos, donde las personas, cuando tienen algún tipo de infección respiratoria, se ponen mascarilla, no para protegerse sino para proteger a otros. Ahora, cuando una persona esté griposa y se levante con muchos mocos, no debería ir a trabajar o, en todo caso, que cuando se mueva lo haga con mascarilla para proteger a los demás de lo que tiene. Cuando te metas en un metro, bus o tren, hay que llevar mascarilla. Yo cojo el tren todos los días durante 40 minutos en un vagón donde hay 30 personas, todas respirando el mismo aire, lo normal es que pille algo. Deberíamos tomar esa precaución, pero, por lo demás, vida normal.

-¿Se sabe ya por qué la covid afecta a unas personas más que a otras?

-Cuando llegó esta pandemia, las personas que más sufrían el contagio y peor lo pasaban eran los que tenían un síndrome metabólico tipo diabetes u obesidad o bien eran personas muy mayores. Estamos trabajando en un proyecto de investigación porque creemos que, en las enfermedades de este tipo, el sistema inmunitario funciona mal, entre otras cosas, porque los orgánulos que están dentro de las células que fabrican la energía y muchas cosas más, que son las mitocondrias, están mal. Sabemos que hay una disfunción mitocondrial en muchas enfermedades, especialmente metabólicas y asociadas al envejecimiento. Creemos que es un factor muy importante, especialmente en personas mayores. Además, hay una cosa que se llama inmunoobsolescencia, por la que el sistema inmunitario se va debilitando con el paso de los años. Entonces, un virus que antes no te afectaba, como la gripe, puede acabar matando, porque tu sistema ya no es capaz de parar al virus.

-Nunca han estado ustedes tan expuestos mediáticamente como ahora, ¿verdad?

-Correcto. Es que la Ciencia es muy aburrida (risas). Contamos siempre lo mismo, porque no nos podemos salir mucho de lo que verdaderamente ocurre. Un tema por el que nos preguntan mucho son las mutaciones. El primer virus que se diseminó en China ya venía mutado. A partir de ahí, vinieron las cepas nuevas que ganaron en infectividad: la británica, la sudafricana, la india… Pero básicamente el mecanismo es el mismo de cualquier parásito que infecta a un organismo nuevo: las cepas que mejoran en capacidad de adaptación son las que van proliferando mejor e infectando mejor. Pero el virus no va a seguir mutando indefinidamente, llegará un momento en el que ya no pueda más. Porque cualquier mutación que se produzca, en esa forma de virus adaptada a nosotros, lo que hará será empeorar su capacidad.

-Como experto en envejecimiento, ¿cree usted que la esperanza de vida del ser humano podrá llegar a 200 años en un futuro a medio-largo plazo, como dicen algunas teorías?

-No, yo creo que el ser humano tiene un límite. Actualmente, las personas más longevas del mundo están rondando los 116 años. España es uno de los países que tiene una mayor longevidad media. El cuerpo no es una enfermedad, no se puede tratar con una pastilla. Las pastillas en las personas mayores lo que hacen es tapar agujeros que se están produciendo. Pero lo que causa el agujero sigue estando ahí, que se llama desgaste: tu cuerpo ya no se regenera igual; vas perdiendo funciones; tus huesos ya no son lo que eran; tu cerebro va perdiendo neuronas; tu cuerpo va perdiendo músculo… Todo eso va, poco a poco, acabando en un deterioro.

*Puede leer la primera parte de la entrevista pinchando aquí.


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Un comentario

  1. Avatar Ursula Wulff

    Donde más ignorancia sobre el tema he encontrado es, aparte de teleadictos, en los académicos. Será por la deformación que han recibido en las universidades? Será porque la formación científica les da un pensamiento que no sabe traspasar lo lineal? No lo sé.

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