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En la imagen, una protesta de hace meses a las puertas del Infanta Elena.

Salud

Un brote de coronavirus en el equipo de cirugía oncológica del Infanta Elena obliga a suspender las intervenciones quirúrgicas

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EL LIBRE ha podido saber que entre tres y cuatro profesionales sanitarios del equipo de cirugía oncológica se encuentran o contagiados o a la espera del resultado de la PCR, por lo que las operaciones que estaban programadas para hoy de cáncer de colon se han tenido que suspender

La tercera ola de la pandemia se ha cebado especialmente con el Hospital Infanta Elena de Huelva. La delegada provincial de Salud, Manuela Caro, declaró el pasado viernes que la situación era «grave, pero sostenible», ya que «todos los hospitales tienen capacidad y planes de contingencia para aumentar el número de camas». «No hay colapso», se empeña en repetir. La realidad que quiere maquillar Caro es cruda, aunque quiera mirar para otro lado: los enfermos de cáncer de colon que hoy se iban a operar no han podido hacerlo, porque un brote de Sars-Cov-2 ha mermado al equipo de cirugía oncológica. Hasta cuatro miembros de ese equipo pueden estar infectados a falta de saber el resultado de todas las PCR, según ha podido saber EL LIBRE.

¿De qué sirven los planes de contingencia cuando los profesionales sanitarios están saturados, agotados y, lamentablemente, infectados? Manuela Caro debería transmitir la verdad del Infanta Elena a los ciudadanos: la mayoría de consultas externas están cerradas, porque todo el hospital, salvo un ala de una planta (Segunda Izquierda), está para la covid (la mitad de las consultas ya se cerraron antes de Navidad). Y los especialistas están echando una mano con los enfermos de coronavirus.

Dada la tendencia registrada en los últimos días de incremento de pacientes hospitalizados, se ha puesto en marcha un programa de entrenamiento y asistencia tutorizada por internistas a facultativos de otras especialidades para asistencia covid, siempre acompañados de un tutor de las especialidades propias de esta patología infecciosa, con el fin de estar preparados «para actuar en caso necesario y poder reforzar las áreas de hospitalización», según un comunicado de la Consejería de Salud. «En cualquier caso, será el comité de análisis de reciente creación el que decida, cada día, cuáles serán las medidas a tomar según la evolución de los ingresos y la situación del hospital», añaden desde la Junta.

En el Infanta Elena, las UCI están al 99% de su capacidad y el pasado jueves se suspendió toda la actividad quirúrgica programada, porque se necesita el Hospital Quirúrgico de Día como zona de hospitalización convencional para pacientes de poca complejidad y con alta previsible en 48 o 72 horas. «Y están iniciándose los preparativos para situar un punto nuevo de atención en el área de Urgencias, que estaría ubicado en las dependencias de la antigua cafetería de personal», asegura el gerente del centro, Antonio Carrión. Hospital de guerra, situación límite, alerta roja, colapso… Utilicen el calificativo que prefieran.

«En riesgo continuo»

«Los profesionales están en riesgo continuo. No se han puesto filtros HEPA en las habitaciones y solo se puede ventilar abriendo las ventanas, con el frío que hace. Y, en las habitaciones más pequeñas en las que solo había una cama, han metido dos. Dos camas en 9 metros cuadrados, con sus dos mesillas. Hay enfermeras que pueden rasgarse el EPI por el poco espacio que tienen para moverse», pone de relieve Sara Rodríguez, delegada de Prevención del Sindicato Satse en el Infanta Elena.

A fecha de 21 de enero, el laboratorio del hospital onubense tenía 500 PCR pendientes, un tapón que muestra a las claras el colapso sanitario que hay en Andalucía debido a múltiples factores: irresponsabilidad ciudadana; medidas gubernamentales laxas en Navidad; falta de verdadera inversión en la sanidad pública por parte del Gobierno andaluz; la sempiterna confrontación política y partidista…

Otra mala praxis de la Consejería que dirige Jesús Aguirre es hacer contratos a enfermeros y auxiliares de enfermería, supuestamente para trabajar en el Infanta Elena, para luego derivarlos a las residencias de ancianos. Por eso ya hay profesionales sanitarios que están rechazando contratos.

«Necesitamos refuerzos»

Rodríguez habla alto y claro: «Necesitamos refuerzos para las noches y los fines de semana. Falta personal y la gente está agotada«. Otro trabajador del Infanta Elena confiesa: «Hay muchos profesionales de baja por coronavirus, de todas las áreas hospitalarias». Así está un hospital gestionado por Antonio Carrión, un gerente al que han pillado en varias ocasiones, dentro del centro sanitario, sin mascarilla.

El Infanta Elena es un hospital más pequeño que el Juan Ramón Jiménez, pero con más camas hospitalarias que el Vázquez Díaz, y tiene que albergar a todos los infectados de consideración de pueblos onubenses muy tocados por el virus, como Isla Cristina.


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