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La escultura homenaje a los sanitarios y sectores esenciales, en la Plaza Doce de Octubre de Huelva.

Salud

Un año del estado de alarma (I): los sanitarios consideran que fue necesario para evitar el colapso definitivo de la sanidad pública

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La mayoría de los entrevistados coinciden en señalar la falta de Equipos de Protección Individual (EPI) en la primera ola como el peor momento de la pandemia

Seis prórrogas y 98 días de encierro. Ayer se cumplió justo un año desde que entrara en vigor el decreto de estado de alarma. Han pasado 365 días y seguimos bajo su yugo, aunque ahora con una aplicación menos drástica. Por aquel entonces, ese recurso constitucional permitía un confinamiento (palabra del año 2020, según la Fundación del Español Urgente Fundéu) que duró tres largos meses. Luego llegó la nueva normalidad, la segunda ola, el cierre perimetral, la tercera ola… En definitiva, un año emparedado entre dos muros en movimiento que aprisionan a la sociedad: el virus dentro de la irresponsabilidad de algunos (demasiados) cuerpos y la confrontación política sazonada de ineptitud. Más de un millón de multas y tropecientos litros de lejía después, la sociedad española sigue inmersa en un segundo estado de alarma que se extenderá mínimo hasta mayo si no hay una nueva prórroga.

Hasta el momento, la pandemia del coronavirus ha provocado en España más de 3 millones de contagios y más de 72.000 muertes.

Con este panorama, personal sanitario y sociosanitario de Andalucía atiende a EL LIBRE para hacer balance de aquel momento crítico en la Historia de España y de la humanidad.

Jesús Candel: «Los líderes políticos nos dejaron sin protección»

El doctor del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, presidente de la Asociación Justicia por la Sanidad y de la Fundación Spiribol, Jesús Candel Spiriman, ve crucial la imposición del estado de alarma por parte del Gobierno: «En un país de gente que no asume su responsabilidad, ha servido muchísimo, pero se hizo tarde. Como aquí la gente es incapaz de asumir su responsabilidad, hubo que tomar esas medidas para que la cosa no fuera a más».

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El presidente de la Asociación Justicia por la Sanidad, Jesús Candel.

El adalid de la Unidad de Ayuda a Pacientes Oncológicos de Granada ejerció en primera línea hasta que el diagnóstico de un cáncer de pulmón con metástasis le sacó de la batalla contra la covid. Superado con éxito el combate contra el tumor, Candel reconoce a EL LIBRE que el peor momento, a su juicio, fue la indefensión ante el bicho: «Los líderes políticos de este país nos dejaron sin protección a todos los sanitarios, declarando el estado de alarma, por no comprar material que había disponible y que yo gestioné. Fue muy duro, porque me tuve que enfrentar a las horas y horas que dedicamos a la ola que vino tan grave y, cuando no hacía turnos de trabajo, estaba gestionando compras, casi un millón de euros en compras de EPI y mascarillas para hospitales y residencias de toda España. Eso fue lo más humillante, porque me preguntaba: ¿Cómo estoy yo comprándole a plataformas de compra y adquiriendo material y que un Ministerio de Sanidad nos dejara totalmente vendidos sin material?».

La Asociación Justicia por la Sanidad recibió críticas por ello. Encima. Spiriman vio de forma meridiana en ese momento «la irresponsabilidad y la sinvergonzonería tan grande» de los políticos por dejar tirados sin protección a los profesionales sanitarios.

«La mayor parte de los sanitarios que vivieron lo que vivieron han sido tan apesebrados de no denunciar todo el maltrato que recibieron. Es triste ver cómo los que nos dedicamos realmente a esto encima lo hayamos considerado algo normal cuando han sido actos constitutivos de delito. Los profesionales de la sanidad pública española no se han levantado, cómo nos olvidamos de las cosas tan tremendas que nos hacen nuestros políticos en nada de tiempo. Eso es España», apostilla Candel.

Fidel Fernández: «El confinamiento fue una medida precisa»

Por su parte, el cirujano vascular del Hospital Clínico de Granada, Fidel Fernández, subraya lo que subyace realmente en el estado de alarma: «Cuando el tsunami de la pandemia nos arrolló, con escasez de medios de protección y diagnóstico, recursos asistenciales limitados y ausencia de planificación en todo, desde estrategias de salud pública hasta compra de suministros, el confinamiento fue una medida precisa, pero el Estado de Alarma, el gobernar por Decreto Ley, la ausencia de rendición de cuentas, el retroceso en transparencia y en libertades democráticas… no parecen medidas sanitarias, sino unas medidas desde el poder para mantenerse en el mismo y disminuir la gobernanza. Muchas de las medidas adoptadas y de las actuaciones políticas recordaban peligrosamente al 1984 de George Orwell».

El cirujano vascular del Clínico Fidel Fernández.

«Como sanitarios es difícil valorar cuál es el peor momento de esta pandemia que, por desgracia, aún no ha acabado. Vienen a la mente los primeros momentos de angustia fabricando de forma artesanal los EPIs que no teníamos; los hospitales bloqueados; los pacientes no covid que no se podían ingresar o tratar con garantías; la actividad quirúrgica suspendida; el despilfarro en compras de material defectuoso; la desesperación, el cansancio, el agotamiento y el bloqueo de muchos compañeros sobrepasados y arrollados por las circunstancias… Pero quizá, como médico, lo que más me cuesta aceptar es ver a los pacientes sufrir y fallecer sin el acompañamiento de sus familiares. Hay muchos miles de pacientes que han partido solos, sin compañía. Y muchos miles de familias que van a tener esa soledad de los suyos grabada para siempre», concluye Fernández.

Francisco Zambrano: «Los lazos de compañerismo se reforzaron mucho más«

El médico de Urgencias del Hospital Clínico de Granada, Francisco Zambrano, comparte la misma opinión que sus colegas al decir que el estado de alarma fue «un recurso útil». La peor situación que vivió Zambrano fue el miedo a lo desconocido: «Pensando que el precedente para ponernos un EPI era el ébola, con la gravedad que esa enfermedad tiene, no sabíamos cómo iba a ser esta, porque en un principio parecía que la cosa era más leve de lo que luego fue. No había nadie inmunizado».

«Vernos en la situación de enfrentarnos al coronavirus sin medios y de ver la avalancha que se nos venía encima fue terrible. Eso fue volver a revivir lo que aquí vivimos con la fusión: pasillos llenos, gente que no podías ubicarla donde merecía… Eso fue lo peor. Contar con medios y conocer la enfermedad ha sido otra cosa», pone de relieve Zambrano.

El médico de Urgencias del Clínico de Granada Francisco Zambrano.

En la primera ola, había turnos y guardias en los que todo el material que llevaban los sanitarios del Clínico era donado por iniciativa privada o individual: las mascarillas de los odontólogos que tuvieron que cerrar; los gorros hechos por amas de casa; los EPI de una fábrica de colchones, pantallas protectoras hechas con impresoras 3D… Zambrano se queda también con la ayuda que prestó Jesús Candel, «el ángel salvador», ya que empezó a moverse por el mundo con el dinero que las donaciones le proporcionaban para conseguir los EPI y eso «nos dio un ánimo y una ilusión tremendos».

«Todo eso lo ves con perspectiva y al final dices: el ser humano merece la pena», confiesa el médico de Urgencias, que verbaliza el sentir de todos los profesionales sanitarios: «Nos sentíamos un poco solos y un poco abandonados por parte de la Administración, pero, por parte de la población, nos sentimos muy arropados».

El doctor Zambrano dejó de ver las noticias como método de saneamiento mental y se queda con lo bueno que ha dejado la pandemia: «Los lazos de compañerismo se reforzaron mucho más y el apoyo de la gente. Lo peor, el distanciamiento físico con el paciente».

Diego Mora: «El estado de alarma es la herramienta que ha permitido contener el desastre»

El médico del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y presidente de la Plataforma Onubenses Unidos por una Sanidad Pública de Calidad (Ousapc), Diego Mora, realiza un análisis de lo sucedido en este último: «El balance lo puedes hacer desde el punto de vista personal, ahí los sanitarios no dista mucho de lo que puede haber supuesto para la población general: sensación de agobio, necesidad de socializar que se ve frustrada, impotencia cuando ves que a tus mayores no puedes visitarlos o abrazarlos durante meses para protegerlos… Como sanitario, añade el miedo de llevar el bicho a casa o de enfermar tu mismo y dejarlos desamparados. Y el cansancio tremendo de los que estamos en primera línea».

«El estado de alarma es la herramienta que ha permitido contener el desastre, sobre todo en el primer embate. Otra cosa distinta es que ha habido 17 maneras distintas de aplicarlo después de la primera ola. La diferencia entre comunidades ha tenido como resultado un exceso de mortalidad en algunas (véase el ejemplo de Madrid) que sólo la historia podrá juzgar».

El médico intensivista Diego Mora.

El médico onubense es crítico con el consejero Jesús Aguirre: «El punto de vista de un sanitario siempre es el contrario del de los políticos. Nos dedicamos a salvar vidas, entonces, cuando ellos hablan de salvar la economía, no nos sentimos apoyados. El ejemplo más claro es el Salvar la Navidad de hace unos meses: Ha costado miles de vidas y ¿de verdad una campaña de Navidad pobre ha salvado de la ruina a los hosteleros? Y se lo habíamos advertido. Tampoco nos sentimos apoyados cuando inauguran dispositivos que son más propaganda que recursos efectivos contra la pandemia (Militar de Sevilla, Zendal…), pero sin aumentar lo suficiente el personal y ni siquiera empezar a hacer contratos dignos y duraderos. Nos sentimos abandonados los que, dándolo todo en la sanidad pública, vemos cómo los recursos que se podrían utilizar aquí, se desvían a la privada (véase Chare de Lepe y Hospital Pascual, un escándalo). Y nos sentimos abandonados especialmente en provincias como Huelva, la mas deficitaria en infraestructuras que ve cómo los recursos se desvían a otras provincias que dan más votos».

Carlos Aranda: «He visto a compañeros llorar porque no sabían cómo manejar la situación»

El enfermero y coordinador de las Urgencias de Atención Primaria y de la UVI Móvil de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgentes del Área Norte de Córdoba, Carlos Aranda, tiene claro que el estado de alarma era necesario: «Ha sido la única herramienta que nos ha servido, a nosotros los sanitarios, para poder contener y trabajar un poquito más cómodos. Sin él, todo lo que pasó en Madrid habría pasado en el resto de España y habría sido un caos en todo el país».

El enfermero Carlos Aranda.

El peor momento para Carlos fue al principio: «Al ser una UVI móvil que solo hacemos avisos domiciliarios, no se nos daba el material preciso y no teníamos la información suficiente de cómo se transmitía; qué podíamos hacer, qué no podíamos hacer; qué tratamientos podíamos darle al paciente y cuáles no; si podíamos manejar la vía aérea o no… Teníamos dudas de si entrar los tres (médico, enfermero y técnico) en el domicilio del paciente o no; si hacer entrar el material o no; cómo vestirnos; si nos iban a llegar más EPI… Yo he visto a compañeros llorar porque no sabían cómo manejar la situación».

Lola Hidalgo: «El estado de alarma sólo sirvió con el confinamiento total»

Como celadora del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, Lola Hidalgo vivió el infierno que todo el mundo intuyó por televisión y redes sociales: «Lo peor fue no saber a qué nos enfrentábamos y que el gobierno, en el BOE, nos considerara a los celadores personas de bajo riesgo. Decían que no estábamos «en contacto con el paciente», pero la que le trasladaba a la habitación era yo; la que me subía en un ascensor era yo; la que iba a rayos, le ayudaba al aseo y le levantaba era yo…».

La celadora Lola Hidalgo.

Asimismo, Hidalgo rememora que lo peor también fue «estar sin EPI y tener que reutilizar mascarillas y tener que usar bolsas de plásticos«.

La celadora sevillana cree firmemente que lo más eficiente es el encierro en casa: «El estado de alarma sólo sirvió con el confinamiento total. En el momento que se levantó la mano, empezamos a relacionarnos y a subir y a bajar el virus. Para frenar de verdad, hay que hacer confinamientos totales, aunque sea por periodos cortos. Da igual volver a casa a las 18:00 horas que a las 22:00 horas».

Carolina Ruiz: «Resultó complicado no tener mascarillas para poder vender, porque veías la cara de desesperación de los pacientes»

La farmacéutica Carolina Ruiz, que ejerce en Punta Umbría (Huelva), vivió y sigue viviendo en primera persona el hostigamiento de muchos clientes que siguen, a día de hoy, pidiendo las mascarillas gratuitas de la Junta. A falta de citas presenciales en los centros de salud, boticarios como Carolina ayudaron (y ayudan) con su didáctica y conocimiento a asesorar a muchas personas desorientadas durante la pandemia. Y también sintieron miedo y desasosiego, como todos.

«Pienso que el estado de alarma sí que ha servido para algo, ya que cada vez que se han impuesto ciertas medidas han disminuido los casos, pero realmente no ha sido suficiente. Me refiero concretamente a que se podía haber evitado en parte la tercera ola si no se hubieran relajado las medidas en Navidad. Salvar la Navidad no ha servido para salvar vidas que es lo que verdaderamente importa», afirma Ruiz.

La farmacéutica Carolina Ruiz.

«Como farmacéutica pasé miedo al inicio de la pandemia. No se disponía de mucha información y al principio carecíamos de toda protección individual. Fue realmente duro pensar que podía llevarme el virus a casa y contagiar a mi familia. También resultó complicado no tener mascarillas para poder vender, porque veías la cara de desesperación de los pacientes», concluye Carolina.

El primer estado de alarma por la covid-19 concluyó el 21 de junio de 2020. El Gobierno aprobó el 25 de octubre de 2020 declarar el segundo estado de alarma debido a la pandemia en todo el territorio nacional para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-CoV-2. A los efectos del estado de alarma, la autoridad competente es el Gobierno de la nación. En cada comunidad o ciudad autónoma, la autoridad competente delegada es quien ostente su presidencia.

El estado de alarma declarado por el Real Decreto 926/2020 finalizó a las 00:00 horas del día 9 de noviembre de 2020. Entonces, el Consejo de Ministros aprobó el 3 de noviembre una prórroga del estado de alarma por un periodo de seis meses desde las 00:00 horas del 9 de noviembre de 2020 hasta las 00:00 horas del 9 de mayo de 2021.


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