the shape of water

El beso entre Elisa y la criatura en 'La forma del agua'.

Opinión

Las culebras del pensamiento forcejean con el poder del amor

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El alambique de los nervios bulle para hacer circular todo tipo de ideas. Nadie muere solo. Solo la vida puede matarte. Matar suavemente con una canción, con un susurro, con una sola palabra. Navegar por los mares del pensamiento con remos ajados por la humedad. Una desgracia es un trueno que rasga el cielo azul. Una decepción se pega como una lapa y ya no te suelta. Vueltas y vueltas en un colchón demasiado grande para estar solo. Se avecina una noche de pesadilla

Interconexiones neuronales que hacen chispas porque un pinchazo es la única solución. Batas blancas con manchas de sangre pisoteadas por los encorbatados de siempre. Sonrisas falsas y rasuradas con toque final de Floïd se deforman en el espejo de la nocturnidad con alevosía. Nadie es más que nadie por tener más dinero en la cuenta corriente ni por tener más posesiones. Un resplandor provoca que Cujo muerda a Christine en Salem’s Lot. Estamos en época de posesiones infernales.

El ruido de la lluvia incesante, la llave abriendo una puerta chirriante, Vincent Price con la ceja levantada… La pesadilla de este día que se ha vuelto noche es el recorte con mayúsculas de todos los valores que nos hacen humanos. La tasa de incidencia acumulada de maldad crece y crece, como la voracidad del mejor Drácula en la piel de Christopher Lee ante el rostro impertérrito de Peter Cushing.

Las sábanas se mueven solas, hacen un nudo marinero de pirata del Caribe trasnochado. El REM hace su trabajo y avanza las desdichas del día siguiente: más contagios del virus de la envidia y más presencia de la bacteria del olvido. La soberbia, la traición y la ignominia campan a sus anchas, convirtiendo todo lo fértil en baldío. El hombre lobo americano ya no está en Londres sino en todas partes, aullando al son de Blue Moon en la versión de Bobby Vinton.

En los claroscuros azarosos de la noche, la sombra de la lamparita crea una silueta que recuerda a la de Nosferatu. Bocas con piños pútridos que mienten más que hablan delante de un micrófono. La niña del exorcista expulsando su baba verde semanalmente. No hay peor pesadilla que escuchar a alguien que sabes que no te va aportar absolutamente nada por muy temprano que se levante. Al alba, hay estrellas que hieren como amenazas, como diría Aute.

El Kraken acecha a lo que queda de la especie humana. Quiere hacerle pagar su desidia, su dejadez, su falta de responsabilidad y de compromiso con la justicia. Su vagancia a la hora de luchar por cambiar las cosas. El enquistamiento es ya tan grande que solo el calamar gigante podría poner orden en las procelosas aguas de la estulticia.

A mi larga pesadilla llega ahora Anthony Blake. Los sueños más agitados son los que mezclan un ruso blanco con un caipiroska en la misma coctelera en la que ya hay 33 mililitros de crema de orujo. Blake me ha asegurado que todo es producto de mi imaginación. Pero la ilusión negra es muy real. Los zombis que salen en el Telediario tratando de morderse mutuamente son poderosamente reales. En realidad, quieren mordernos a los vivos para seguir alimentando su letargo dorado. Piden la palabra para hacer un abracadabra y volatilizar nuestros sueños.

Tiro al agua la pelota rojiblanca. Vuelvo a casa apesadumbrado y me la vuelvo a encontrar, caprichosa bolita, cayendo lentamente por la escalera… Todavía está húmeda. Por muchos yunques que amarremos a los cadáveres de nuestro armario para que se pudran en el fondo del mar, estos volverán a llamar a la puerta algún día.

Desdoblamiento de personalidad, cuchillo jamonero, matar a una mosca… Anthony Perkins es un póster en aquella casa al lado del cementerio. Janet Leigh, la expresión eterna de la muerte inesperada. Mis delirios nocturnos son pájaros que se chocan constantemente contra cabinas telefónicas. Una gaviota lleva un dedo humano en su pico, síntoma de la lucha contra el enchufismo.

Ahora viene la parte ecologista de mi pesadilla: Jason Voorhees, a machetazo limpio, quiere impedir la construcción de macrourbanizaciones en las costas andaluzas, mientras Freddy Krueger saca su lengua por el auricular del teléfono para convencer a la consejera de turno de que no otorgue permisos así como así. A la fiesta sostenible también se une Michael Myers, que utiliza su pericia con el cuchillo desde su barco de Redpeace para darle una lección a los inconscientes que generan la basuraleza. Y Jamie Lee Curtis es Greta Thunberg desencadenada.

Un intruso con escamas verdes y branquias se cuela en mi habitación para recordarme que, ante la absurdidad de las guerras y la dictadura de las pistolas, siempre queda el amor, un océano de amor que todo debe impregnar y que hará saltar las cadenas de este maldito letargo en el que vivimos. Me despierto de repente y se me viene a la cabeza el poema final de la película La forma del agua, un epílogo esperanzador para este agitado sueño:

Incapaz de percibir tu forma,
te encuentro en todo cuanto me rodea.
Tu presencia llena mis ojos con tu amor
y llena de humildad mi corazón,
porque estás en todas partes.


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2 comentarios

  1. Avatar Luciano Pou Sabaté

    El pensamiento sin amor es vano, como decía Lutero la razón se convierte en una prostituta al servicio del poder, del dinero o lo que sea. El amor es la ley universal que está presente en todo y ya que no en todos, su luz irá dando vida a los que la soporten, pues el amor compromete y no es apto para todos, hay que prepararse para recibirlo.

  2. Avatar Mercedes Rodriguez del Castillo

    Sobrecogedor, bello, inquietante, un alegato estremecedor a los tiempos que corren, con un poso de esperanza al final. Un hermoso artículo para hacernos pensar.

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