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Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso.

Opinión, Política

El podrido espectáculo político

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Los sufridos ciudadanos asistimos impotentes a los navajazos que se asestan los políticos por la Covid 19, demostrando que le importan más los votos y el poder que la salud y la vida de los habitantes sobre los que gobiernan. El caso de Madrid lo define todo. Cuando el gobierno regional cierra los barrios pobres la izquierda sale a la calle a degüello para protestar. Cuando el gobierno central decide cerrar Madrid al completo, entonces es la derecha la que saca las banderas, las cacerolas y las pancartas

Por todos lados la oposición pidiendo cabezas y exigiendo ceses y dimisiones, mientras que la gestión de la pandemia es un caos total que se les ha escapado a todos de las manos. Los tremendos recortes aplicados por los gobiernos de todos los pelajes a la sanidad desde la crisis de 2008 están pasando ahora factura. Nos habían vendido la mentira masiva de que la sanidad era la joya de la corona, y no era joya ni era corona. Era una sanidad low cost impuesta por los gobernantes en el mayor engaño desde la llegada de la democracia.

A la presión hospitalaria de la pandemia se une la desastrosa situación de la atención primaria, donde los ciudadanos están sufriendo en sus carnes la inoperancia de nuestros gestores sanitarios, totalmente politizados por los partidos que gobiernan. Los puestos a dedo no conllevan que sean los mejores los que gestionan los recursos públicos, sino que son los que llevan hasta sus últimas consecuencias las órdenes y lealtades al partido que gestiona los recursos públicos, y al que le deben el puesto y el generoso sueldo.

La atención primaria sanitaria está herida de muerte. Se desangra por las arterias que le han abierto entre todos los colores políticos. Las esperas interminables se han convertido en un sufrimiento de los ciudadanos. A lo que se une la atención telefónica impuesta para no ver ni tocar a los pacientes, con la excusa de la pandemia. Siguiendo, además, las instrucciones de no enviar a nadie al especialista a través de jugosos incentivos económicos. Gracias a ello, las enfermedades se agravan y se hacen crónicas.

Aprovecharse de la Covid-19

La lección que hemos aprendido es que han aprovechado la excusa de la Covid-19 para desmantelar el sistema sanitario público, dinamitando de forma controlada todas sus partes con la intención de que, quien pueda pagarse la sanidad privada, que se vaya del sistema público. Ese es el objetivo de todos los pelajes políticos. Nos hablan de defender la sanidad pública quienes más han hecho por destruirla estos últimos años, en el mayor ejercicio de hipocresía política que se recuerda desde la transición.

Ahora todos juegan contra todos. Los del PP contra el PSOE, los del PSOE contra los de Vox, los de Vox contra los de Podemos, los de Podemos contra los de Ciudadanos, y los de Ciudadanos contra todos. Se intercambian los papeles y las camisetas, las reivindicaciones y la confrontación dependiendo de la comunidad y del gobierno que la ostenta. Los ciudadanos nos hemos convertido en rehenes de los intereses políticos que amamantan desde las sedes de los partidos. Solo somos para ellos ganado electoral al que llaman cada cuatro años para que los pongamos o depongamos, que ellos nunca pierden, como la banca en los casinos.

‘Ninis’ de partido

Ahora estamos descubriendo el nivelito de los que pusimos en los gobiernos. Ninis de partido con la ambición del que llega con hambre a una mesa llena de manjares esperando que le sirvan. Los privilegios feudales cambiaron el 4 de agosto de 1789 en la Asamblea Constituyente francesa para pasar primero los burgueses, tras la primavera de los pueblos en el siglo XIX, y ahora a los políticos de todos el espectro electoral. No hemos avanzado nada desde entonces, incluido el paso de dos guerras mundiales.

Han convertido los parlamentos en los campos de batalla de sus intereses, metiendo la mano en todas las instituciones, desde el Consejo General del Poder Judicial a la Fiscalía General del Estado, desde los nombramientos de empresas públicas hasta los consejos de administración de las privadas. Todo corrompido por el ADN de lo político, que contamina todo lo que toca, que se expande como una peste imparable por el cuerpo de la sociedad hasta dejar inanes a todos los ciudadanos. Y mientras eso ocurre, ellos ganan y nosotros, todos nosotros, perdemos.


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3 comentarios

  1. Avatar Jesús Molina

    D. Antonio: igual debería cambiar el término «democracia» que ha usado al final del primer párrafo. Tal vez sea hora ya de emplear en su lugar el de «partidocracia» para ir incrustándolo en la mentalidad de la ciudadanía como primer paso para concienciarla de la realidad política.

  2. Suscribimos todo lo que expones en tu artículo. Hay que hacer algo para parar este cáncer que nos come como sociedad.

    Como partido de democracia directa no tenemos una barita mágica, solo buena voluntad y principios claros para acabar con las prebendas políticas.

    Estaremos encantados de colaborar con un medio que es capaz de no significarse por ningún partido político, capaz de criticarlos a todos independientemente de su condición y atendiendo exclusivamente a sus obras (y no a sus razones).

    !Necesitamos una herramienta para frenar a cualquier político que nos quiera llevar al precipicio!

  3. Avatar Jose Ramón Talero Islán

    Mi más sincera felicitación,efectivamente todo está podrido.Hay que conseguir que a los que tenemos alrededor , con diálogo y respeto,abran sus ojos y reaccionen ante esta tremenda situación política y social que soportamos desde hace muchos años.Saludos cordiales.

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