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Una imagen representativa de la paz interior.

Opinión

Ansiedad, estrés y falta de paz (II): el mejor día de mi vida

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Leí el siguiente relato:

Hoy, cuando me levanté, repentinamente me di cuenta que ¡este es el mejor día de mi vida! Ha habido ocasiones en que me he preguntado si podré ir adelante en el día de hoy… y lo he hecho. Creo que esto es más que suficiente para celebrarlo. Hoy voy a celebrar la increíble vida que he tenido, llena de bendiciones y aún con las adversidades que me han servido para hacerme más fuerte.

Yo voy a vivir este día con la frente bien en alta y un corazón feliz. Me sorprenderé de los simples regalos que Dios me ha dado: una mañana tranquila, el sol, las nubes, los árboles, las flores, los pájaros. Hoy ninguna de estas minúsculas creaciones van a escapar de mi vista. Hoy compartiré mi emoción por la vida con otra gente. Voy a hacer sonreír a alguien.

Voy a realizar un inesperado acto de bondad con alguien aunque no lo conozca. Hoy daré apoyo a alguien que se sienta deprimido. Le diré a los niños cuán especiales son y le diré a ese alguien que me contempla que sí, que estoy aquí y lo noto, le haré saber lo mucho que significa para mí.

Hoy es el día que dejaré de preocuparme por lo que no tengo y empezaré a ser agradecido con Dios por todas las cosas maravillosas que me ha dado. Tendré presente que la preocupación es solo una pérdida de tiempo, porque mi fe en Dios y su plan de divinidad me asegura que, en un futuro, todo estará bien. Y hoy, antes de ir a dormir, observaré la noche y elevaré mis ojos al cielo para admirar la belleza de las estrellas, la luna y elevaré una oración a Dios por esos magníficos tesoros. Cuando el día finalice y ponga mi cabeza en la almohada, agradeceré al Todopoderoso por el mejor día de mi vida y dormiré el sueño de un niño feliz, emocionado por la esperanza de saber que mañana ¡será el mejor día de mi vida!

La providencia divina cuida de nosotros, hasta la última hoja que cae está dentro de ese cuidado amoroso, y ese Dios que es Padre cuida de nosotros, sus hijos, aunque nos parezca que todo va mal. Sabemos que media un abismo entre el absurdo y el misterio, y un Dios creador que regula la expansión de las estrellas a una velocidad superior a la de la luz, protege a sus hijos con ese poder inmenso que tiene y con su amor que es todopoderoso. Está, como el alfarero, modelando el barro informe y construyendo la historia, también a base de los trozos rotos que a veces hacemos saltar, pero él reconduce todo hacia el bien.

Aunque yo no entienda a veces el mal que hay en el mundo, sé que no es cierto que todo esté escrito, sino que se va escribiendo a lo largo de la historia, como un niño pequeño que no sostiene bien el bolígrafo y una mano le va guiando para hacerlo bien. Y aunque nos equivoquemos, hay una especie de reciclaje, en el que Dios conduce todas las cosas hacia el bien, como el alfarero va modelando el barro cuando se deja hacer, como decía Cervantes: “Oficio noble y bizarro / entre todos el mejor / pues Dios fue el primer alfarero / y el hombre el primer cacharro”.

Es un misterio como la creación nos parece que no salió perfectamente acabada de las manos del Creador, y que con el bien físico existirá también el mal físico, mientras la Creación no haya alcanzado su perfección. También el mal moral entró en el mundo, incomparablemente más grave que el mal físico. Dios no puede ser la causa de una guerra o el terrorismo o cualquier forma de violencia, respetando la libertad de su criatura, y, misteriosamente, sabe sacar de él el bien. Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo conoceremos plenamente en la Vida Eterna, dice Tomás de Aquino, quien añade: «Todo hombre, con tal de que sea amigo de Dios, debe tener gran confianza en ser librado por Él de cualquier angustia… Y como Dios ayuda de modo especial a sus siervos, muy tranquilo debe vivir quien sirve a Dios». Podemos vivir tranquilos, sentir esa paz. Así decía Teilhard de Chardin: “Creo que más que hacer las cosas, Dios hace que las cosas se hagan y que la creación no se pare nunca”, la providencia divina podría bien ser un proyecto vivo, que engloba un “gran reciclaje”, que desde dentro de la historia va ayudando a que todo se proyecte en provecho del que ama.

Edades de la depresión

Aunque las estadísticas no son muy relevantes, se habla de que las mujeres se deprimen dos o tres veces más que el hombre, sobre todo las separadas/divorciadas. Tanto en ellos como en ellas, sube mucho la depresión en el caso de viudedad. En cambio, en los infartos de miocardio, solo hay una mujer por cada cuatro varones (Larrañaga 1985, 109). Por edades, hay muchas más mujeres en la adolescencia y juventud. De los 20-30 años, en cambio, cinco mujeres por cada 10 hombres. De los 40-60 años es la edad más depresiva para ellos y ellas. Y se mantienen los niveles altos en la tercera edad. También hay diferencias en el nivel social: las clases media y alta tienen más propensión.

Dice el mismo doctor J. López Ibor: «En cuanto a la frecuencia, hay personas que tienen crisis depresivas una o dos veces al mes, breves; o una o dos veces al año, más largas. También puede padecerse durante varios años, con una terrible intensidad. Hay gente que lo ve todo negro durante mucho tiempo, y son dignas de la mayor ternura y comprensión».

Lo determinado y lo indeterminable

Hay una que dice que no hay libertad sino que todo está determinado. Desde los antiguos, se ha discutido mucho sobre esto, y fue el motivo por el que Descartes hablara de la espiritualidad de la res cogitans, lo espiritual que tiene libertad, mientras que el mundo físico está determinado. Quizá no se ha entendido lo que aquí decimos sobre las dimensiones desde arriba y desde abajo; diferencia entre lo que determinado y lo indeterminable. Dentro de nuestras coordenadas espaciotemporales de la dimensión en que vivimos, todo está por hacer con nuestra libertad (desde aquí abajo). Desde otras dimensiones (desde arriba) fuera de nuestros límites, digamos desde la eternidad del presente, todo está ya hecho. Lo determinado y lo indeterminable se diferencian por el punto de observación. Desde el punto de observación de Dios, todo esta determinado, porque Dios está fuera del tiempo y, al no haber secuencia, no puede haber sorpresa. Desde el punto de observación de los seres, experimentando en la tercera dimensión inmersos en el espacio-tiempo, todo es indeterminable.


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6 comentarios

  1. Me ha encantado y ayudado a ver todo mas claro
    MUCHAS GRACIAS

  2. Me ha gustado mucho, sobre todo adquirir la «costumbre» de ser agradecida cada día y noche. Muchas gracias

  3. Avatar Maria Enriqueta Castellanos Martín del Campo

    Me aumenta la confianza en Dios Padre, creador de todo; Mi ser entero glorifica al Señor y agradezco el estar Viva y despertar cada día un poco más en mi conciencia y en el Amor. Saludos fraternos.

  4. Avatar Carmen Del Aguila Alarcon

    Muchas gracias por dejarnos esta reflexión tan profunda y a la vez sencilla de llevar a cabo.
    Me ayuda a ser agradecida y a poner mi confianza en Dios.

  5. Avatar Jordi Mirall Jover

    Si Dios es todo eso que dices, algo incomensurable y infinitamente más: ¿cómo las religiones y sus divinas instituciones lo convierten en algo tan tiquismiquis? Quisiera creer, pero algo falla. Un abrazo.

  6. Avatar Josep Serra

    Parece un tratado de física cuántica!

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