paz

El símbolo de la paz formado con manos humanas.

Opinión, Salud

Construir la paz (I)

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En el siglo XX, el Movimiento de la Salud Mental propuso la paz interior como condición capital del desarrollo humano, y la ansiedad y la angustia fueron catalogados como el mayor mal de nuestro tiempo. Y la paz interior no se consigue con pastillas ni absolutizando una faceta de nuestra vida como el deporte o la práctica religiosa ni un entrenamiento muy grande como puede ser la meditación que nos da esa energía vital… La tenemos que conseguir con una armonía vital que no se trata de tener triunfos ni conseguir metas exteriores que nos llevan a decir: “¿La vida solo es esto?”. Es más bien un integrar todo, dejar que todo fluya, integrar los cuatro cuerpos, desde el físico hasta lo más interno. Aquietar los de más baja vibración, como absorberlo, y el ruido interior se convierte en música angelical si tenemos esa paz. Nos llevará todo a esa paz

Hay un triángulo de nuestro interior compuesto por estos tres puntos equidistantes: energía vital, comprensión y paz interior, que se retroalimentan. Por ejemplo, la comprensión nos hace evitar el conflicto interno y eso produce más paz y más energía vital. Y al revés, la poca comprensión hace descender la paz y la energía vital es poca.

La energía vital podemos entrenarla, podemos cuidarla durmiendo lo necesario, comiendo sano, pero ¿cómo aumentar la comprensión para tener esa paz? Con una información correcta. Como las tres fuerzas internas se retroalimentan, para aumentar la comprensión es necesaria: información correcta, entrenamiento y gestión de la energía vital. Por ejemplo, si un campeón deportivo se pasa unas noches de juerga, ya no gana el torneo. Dormir es algo reparador para la energía vital, comer y estar bien de ánimos da un nivel bueno de serotonina que hace subir la energía.

Son como tres patas que fundamentan todo: entrenamiento, información y energía. La meditación, por ejemplo, forma parte de un entrenamiento de gestión de energía. Es una herramienta para cultivar la energía, pero no basta por sí sola. Es necesaria la información oportuna, y un entrenamiento que nos lleve al autocontrol. Hay personas que parecen muy equilibradas, pero, cuando por un fallo de tener un micrófono encendido se les oye algo que no quieren, vemos que están llenas de ira, que les falta paz. Recuerdo un retiro espiritual en un hotel y una persona que parecía tener un gran nivel montó un pollo al director del hotel por una tontería, en un tono desproporcionado.

Dificultades que nos ayudan a crecer

Todos tenemos dificultades y, si las aprovechamos, nos ayudan a crecer. Así aprendemos. Un muchacho que frecuenta estas actividades, con cáncer, ha ido aprovechando esta enfermedad como una oportunidad de crecimiento interior, ha ido así descubriendo cosas mucho más profundas de la vida y un sentido de misión para ayudar a todos.

Cuando tienes paz interior tienes más claridad. Gastas menos energía porque no hay conflicto interno. Es el conflicto lo que más gasta energía. Al no tener conflicto, porque vivo desde el alma, todo fluye. 

Entonces todo comienza a fluir por sincronía.

Cultura materialista

Hemos sigo criados en una cultura materialista y ahora vemos que estamos en manos de Dios, que todo es sutil, espiritual. Las enseñanzas de Cristo son vividas más fácilmente si comprendemos más profundamente el ciento por uno que se nos da cuando crecemos interiormente. Y en cambio, podemos decir que el Purgatorio ya está aquí, cuando aún no superamos las limitaciones de nuestro ego. Así, podemos pasar al cielo si crecemos en nivel de consciencia, para adquirir esas fuerzas de la comprensión, energía vital y paz interior. Hay tres cosas que hemos de lograr el 0% y 3 cosas que hemos de lograr el 100%: 0% sufrimiento, 0% reactividad, 0% resistencia. Y 100% comprensión de amor y 100% actitud de servicio.

Llamamos aquí el “dolor” como el físico; es inevitable a veces y lo intentamos quitar a través de calmantes. Pero el sufri-miento sería ese padecer interior, de sufrir-mente, con nuestro interior. Y si hay comprensión, se sufre menos: cuanta más comprensión, menos sufrimiento. En el fondo, el alma no sufre sino en todo caso la mente que no puede conocer muchas cosas, las emociones que van de la mano de ello… Y así, el sufrir mucho es la resistencia mental a lo que es por falta de comprensión / aceptación.


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6 comentarios

  1. Avatar Encarnación López Moreno

    Tiene toda la razón, buen dia,Dios le bendiga

  2. «cuanta más comprensión, menos sufrimiento»👏👏👏😃

  3. Avatar Antonio

    Me ha gustado bastante. Gracias por compartirlo. Feliz sábado

  4. Avatar Francesc

    Muy interesante, y muy gráfico con la anécdota planteada. Ciertamente que vivimos en un constante sufrimiento, las razones son muchas y variadas: familia, trabajo, fe, relaciones sociales…Hay que ir a nuestro interior para que crezca la comprensión/aceptación.

  5. Avatar Luciano Pou

    Muchas gracias por los comentarios, estoy totalmente de acuerdo con ellos 😀👍

  6. Avatar . Manel.

    Estoy conforme, si bien creo que la interioridad ha de ser relajada, pausada y con mucha fe en lo que piensas, haces y dices. GRACIAS y perdonen per anar enrradarid. 😇🌟

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