juanra y ceballos

Juan Ramón Valdivia y María Luisa Ceballos, en el último pleno antes de la renuncia por parte de esta última. / MANUEL OSUNA RUIZ

Opinión, Política

Altos cargos para vuelos finos y sueldos caros sobre rasantes

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Cuando un político vuela alto por las esferas públicas durante años, es de obligado ejercicio periodístico poner lupa a su trabajo. También bucear en los archivos y tirar de hemeroteca, videoteca o fonoteca para recordar sus inicios y primeras declaraciones

La marcha -para algunos abandono- de María Luisa Ceballos Casas (PP) como alcaldesa de Priego de Córdoba, hoy ya secretaria general de la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública, cogió por sorpresa a simpatizantes, votantes, equipo de gobierno local y ciudadanos en general. No así a quien, desde el primer momento, puso sus ojos en ella para formar parte de su plantilla cuando los resultados electorales dieran la oportunidad. De hecho, Juanma Moreno Bonilla dio pistas desde el principio y los guiños entre ambos eran públicos y notorios.

A favor de Ceballos hay que decir que es un auténtico animal político, de ello no hay duda, condición y cualidad que se valoran altamente a la hora del ofrecimiento de una buena recolocación laboral en las administraciones públicas, sin tener que pasar por el duro trance de una oposición. Compañeros de su partido han manifestado que tal vez se hubiera merecido algo mejor, como una consejería o así, pero bueno, eso ya se verá.

De momento, queda lejos y lo que a Priego le interesa es su pasado reciente, porque hay que reconocer que ha sido una alcaldesa querida, apreciada y respetada por una amplia y gran mayoría de prieguenses que cuentan muy a su favor cómo la votaron y le dieron su confianza a ella y no al PP.

Por otro lado, es verdad que siempre mantuvo que sólo estaría dos legislaturas como alcaldesa, tiempo suficiente para desarrollar un proyecto político. Casi lo cumple, pero según sus propias afirmaciones, las circunstancias de la moción de censura la llevaron a permanecer más tiempo al frente de la Alcaldía prieguense.

En su contra lleva consigo algo muy común entre los políticos españoles: la mayor parte de su vida profesional ha estado vinculada siempre al cargo político con nómina del erario público. Se va además con pecados políticos en su mochila -algunos de ellos confesados y publicados- pero, tristemente y de forma muy interesada, la política de este país camina alegremente por ese abismo de la corrupción y lo que en cualquier país de mayor tradición democrática se penaliza, aquí se tapa con sospechosa complicidad. Y lo que avergonzaría a cualquier servidor público honesto, aquí se acepta con asombrosa y humillante naturalidad. Actitudes apoyadas y sostenidas por ese pensamiento unicejo que caracteriza al pueblo español.

María Luisa Ceballos se va en su mejor momento político-personal pero no en el más adecuado para Priego. Pese a la sensación que ha dejado de madre obligada a emigrar para lograr el bienestar de sus hijos, la realidad que muchos creen es que ha abandonado el barco con escora permanente a tan sólo nueve meses para llegar adrizado a buen puerto.

El nuevo alcalde no votado

En cuanto a Juan Ramón Valdivia Rosa (PP), el nuevo alcalde no votado (algo que poco o nada gusta a la ciudadanía, que se toma muy en serio este derecho y que él mismo se encargó de criticar en la figura de su homólogo, José Manuel Mármol), vaya por delante todo mi aprecio personal a él y a su familia, a la que me unen simpáticos recuerdos de la infancia debido a la etapa profesional de su padre. Pero esto no va de primos, amigos y conocidos si no de análisis político de la gestión pública y las maneras de proceder de nuestros vecinos llegados a la Administración Local por obra y gracia de los votos.

Valdivia tiene importantes desafíos que afrontar y numerosos retos que cumplir en estos próximos ocho meses. Sus muchos años en política le han dado experiencia, conocimiento interno y autoconvencimiento para hacer y deshacer sin remordimientos, muy alejado de aquella insegura presentación que mostró al gran público, tal día electoral de mayo de 2011 en el Teatro Victoria de Priego.

En este sentido, llega a la Alcaldía con su propia mochila política cargada de piedras pesadas que utilizó a diestro y siniestro contra la oposición y que ahora pueden pasarle factura. Nada que ver con su antecesora, buena conocedora de que, en política, cualquier ruido puede ensordecer el oído más fino y ensombrecer por completo una gestión tan prolongada en el tiempo. Hereda también la mochila de pecados de Ceballos, algunos como responsable directo, por lo que llegar a ser alcalde en esas condiciones es, cuanto menos, muy atrevido.

Claro que nada puede perturbar el exquisito sueldo público que, por mucho que se ajuste a la Ley Nacional, no deja de ser sorpresivo que Juan Ramón Valdivia se lo haya fijado muy por encima de la renta per cápita prieguense

Claro que nada puede perturbar el exquisito sueldo público que, por mucho que se ajuste a la Ley Nacional, no deja de ser sorpresivo que se lo haya fijado muy por encima de la renta per cápita prieguense, de la media del trabajador local y que se aleja exageradamente del obrero de a pie. Y es cuestionable sencillamente porque los impuestos de los ciudadanos no deben servir principalmente para sostener sueldos públicos de cargos políticos llegados a dedo y sí para aumentar y garantizar servicios. Con esa finalidad nacieron.

Por último y no menos importante, no nos llamemos a engaño, el sueldo de un profesor de Secundaria está en torno a los 1.700 euros netos mensuales más pagas extra y, para llegar a cobrar los 3000 euros y pico del Sr. Valdivia como alcalde, como profesor debería llevar trabajando al menos 40 años -en algunos casos ni eso- y, hasta donde sabemos, su juventud y trayectoria en la docencia hacen imposible ese recorrido.

Cuando los sueldos de nuestros políticos superan con creces el jornal medio del trabajador que con dificultad paga sus impuestos para cubrir el gasto público y, especialmente el salario de los cargos políticos llegados por decisión de partido, es cuando comienza el cabreo ciudadano y el declive del político de turno.

La política partidista es pura incertidumbre y nadie espera su destino. Hoy te aúpo y mañana te dejo caer. Hoy te extiendo alfombra roja y mañana la quito para que resbales. Hoy me sirves y mañana no. Hoy vuelas alto y mañana sobre rasante, pero siempre que sea posible, con los bolsillos llenos, por favor.


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Un comentario

  1. Avatar Lucía Ramos

    Es una verdadera pena que no velen por nosotros «esos» ángeles custodios .

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