EL LIBRE ha podido constatar que la versión oficial de los mandamases sobre el conflicto es falsa. Desde el centro hospitalario mantienen que la planificación «se realiza mensualmente y que los profesionales conocen sus cuadrantes con la misma antelación» y que existe «un grupo reducido de celadores destinado a cubrir posibles incidencias», pero es mentira, según cuenta a este periódico un celador afectado: «Hubo 112 correturnos en el mes de septiembre; 112 personas que no saben dónde van a trabajar la siguiente semana ni cuándo»
El problema denunciado en exclusiva por EL LIBRE el pasado mes de agosto sobre el agravio comparativo de los celadores con respecto a otras categorías está lejos de solucionarse. Desde el centro onubense, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS), explican que existe «un grupo reducido» de celadores destinado a cubrir «posibles incidencias y atender los permisos solicitados». «En estos casos, la planificación se reajusta semanalmente, una organización que, según el hospital, está orientada a facilitar la gestión de los profesionales y garantizar el mejor servicio a los pacientes», afirma la voz oficial, pero es palabrería, una auténtica falacia.
Un celador afectado cuenta a este periódico lo siguiente: «Nuestros encargados siguen negándonos cambios de turno que no cumplan las 12 horas de descanso y también sin poder doblar turno… En cambio, ellos se pasan esas normas por el forro por supuestas necesidades de la empresa llamándonos diariamente para doblar y para hacer turnos que incumplen esas horas de descanso que ellos mismos nos obligan a cumplir estrictamente. Se excusan en pedir favores de forma excepcional por necesidad, pero la realidad es que es un diario«.
«Hubo 112 correturnos en el mes de septiembre; 112 personas que no saben dónde van a trabajar la siguiente semana ni cuándo. Y más de 30 bajas que cubren llamando a sus teléfonos personales para pedirles que vengan a trabajar cortando sus descansos. Esta misma semana, hay 78 trabajadores en el cuadrante semanal y sin saber en qué servicio van a trabajar hasta cinco minutos antes de entrar en el turno», denuncia.
Este trabajador lo está pasando mal, al igual que todos sus compañeros del Juan Ramón: «Nuestras necesidades no las respetan, pero, en cambio, piden favores por las suyas. Aparte de todo esto, seguimos en precariedad del número de celadores en varios servicios con la sobrecarga de trabajo y el estrés que ello conlleva. Ya hay compañeros que se están planteando renunciar a contratos o pedir el traslado a otros hospitales porque es insoportable esta situación».
Y la puntilla es que «sigue el agravio comparativo con otros gremios que sí tienen flexibilidad en horarios y peticiones gracias a sus supervisores» que, lógicamente, favorecen la conciliación familiar del trabajador. ¿Esta es «la apuesta potente» de Antonio Sanz por la sanidad pública andaluza?
Un comentario
La organización funciona fatal, estamos 24 horas para ellos, llaman a cualquier hora, te dicen los cuadrantes por semanas, ponen parches constantes a su mala gestión,que se salva por la buena voluntad de los celadores. Hay mucho clasismo, los médicos hacen lo que quieren.