La definición de patriotismo conlleva la revisión histórica y política de hechos acontecidos, pues hablar de patriotismo en la simpleza de apoyar una supuesta cultura de un país sería erróneo, pues se estaría obviando un significado más profundo y verdadero que conllevaría el amor a la patria
Para entender un significado más profundo sobre el patriotismo habría que diferenciar entre cuatro conceptos, tres de ellos varían tanto como la historia, pero con una sustancia en común que los relaciona: patria clásica, patria antigua y patria política son conceptos que servirán para relacionar el significado de patria con momentos históricos que se alejan de la leyenda negra del patriotismo que personajes como Samuel Johnson reflejó, comparando el patriotismo con ser un canalla.
Patria antropológica
La patria antropológica es entendida como el territorio fundado por los antepasados. La patria definía la tierra donde uno había nacido, así como a la tierra de sus padres, siendo así un concepto totalmente materialista, pues deja de lado cualquier acepción mística, ya que se basa en un territorio histórico y geográfico. Esta patria antropológica reúne a un grupo de ciudadanos cuya cosa en común son desde las leyes, en las naciones-políticas o repúblicas antiguas, hasta el rey en las monarquías absolutas.
Patria clásica
El contenido patriótico posterior fue tomado, en gran parte, por la clásica Grecia y Roma. Es por eso que la relación de patria-república que ha sido usada en la modernidad es originada por estas dos civilizaciones, pues república y compasión son dos términos que aparecen unidos en el patriotismo romano que personajes como Cicerón relacionaba la patria con la libertad y las leyes; Salustio ponía a la patria y a la libertad frente al gobierno oligárquico en La conjura de Catilina; Quintiliano, en Institutio Oratoria, relaciona a la patria con las leyes e instituciones. Se ve en estas civilizaciones una gran admiración a la patria y una reivindicación del patriotismo como virtud política de la república.
Patria antigua
Estas definiciones históricas entre diferentes grupos y momentos se remontan a parte de la Edad Media y de la Edad Moderna. Aunque en esos momentos históricos el significado sea algo confuso y se utilice para nombras varias cosas, sí que aparece una sustancia que será la que evolucione hacia la patria política.
De este modo se podría ver en la Edad Media, con el cristianismo, cómo a la patria se le da una acepción religiosa, convirtiéndola en un paraíso bíblico. Así pues, la única patria para un cristiano era el cielo y el patriotismo era la virtud de la caridad. Había también una conexión con la patria pues era en ese territorio donde se ubicaban el fin de la vida cristiana, ya que estaba la iglesia como existencia del futuro espiritual y a la vez el cementerio indicando el futuro material. Así pues, los creyentes no dejaban de ver la patria como la máxima expresión de libertad por ser una patria celestial.
Siguiendo en el siglo XVI, la patria siguió aumentando hasta desbordarse del territorio meramente de nacimiento como podría ser una villa, haciendo que abarcase todo un reino y que se formase una relación mutua entre patria y rey. Esta relación estaría ligada a la variabilidad, pues habría tantas patrias como territorios conquistados del imperio haya.
Es por ello que, con la monarquía absoluta, los vasallos de Aragón y Castilla no estaban unidos por una misma patria, pues no existía una unidad indivisible entendida como tal, sino que estaban unidos por un mismo rey. Esto conllevó que Juan de Mariana, un escolástico de la época, definiera el concepto de patria como lo antagónico a la tiranía, pues un rey tirano no podría ser patriota.
Esta tiranía ha sido quien ha sacado a la luz la sustancia de la patria antigua que se materializa en una necesidad de libertad. Para Juan de Mariana, un tirano era aquel que no respetaba las leyes del deber y del honor a las que estaba sujeto un rey por serlo, en ese deber está el de preservar la convivencia política de los ciudadanos, que es contrario a la tiranía. Él denunció en sus libros el hecho de que un rey no se pudiera tomar el lujo de permitirse a sí mismo la tiranía en el poder y abogaba por fulminarla en caso de aparecer, pues era ahí cuando la patria peligraba, ya que incumplir el deber de rey era faltar a sus antepasados.
Se puede ver también la definición que dio sobre patria como la libertad donde no sólo se aplicaba a los antepasados, como se iba diciendo, sino que también a los que tuvieran que venir en el futuro; definición que tiene sentido pues, si la patria significaba tierra de los padres, es decir de los antepasados, el presente será el pasado de mañana, por lo que las acciones que hicieran en ese momento de la historia repercutirían en un futuro.
Asimismo, en la revolución comunera de Castilla, donde la situación fiscal de la época era tan mala que hizo que la burguesía comenzara una guerra, se podía apreciar en los textos de las iglesias carteles como: “Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor”, quedando en evidencia que aquel rey que no se preocupase por sus gobernados, era antipatriótico.
Todo esto comentado se podría ver en cómo la guerra civil catalana, que se dio en el siglo XV, hizo que la patria se levantara sobre el monarca provocando la unión de los individuos del territorio formando un colectivo. El bando antijuanista desarrolló una nueva concepción de la sociedad política en la que la solidaridad entre hombres del territorio se producía por tener unas leyes más comunes y habitar una misma tierra. Así se vio en esta guerra la necesidad de libertad, según los tiempos, en nombre de la patria.
Para terminar este concepto de patria antigua, si bien la patria ha sido un concepto heterogéneo desde el siglo XIV hasta el siglo XVII, hay que decir que, en los momentos donde los ciudadanos se han alzado contra el rey en nombre de la patria, ha sido para preservar la libertad y las leyes del territorio que tenían o consideraban, pues estas necesidades eran señal de identidad de la patria. He ahí la sustancia de la patria antigua.
Patria política
La patria política renace a finales de la Ilustración con la creación de la nación política. Desde este periodo se hace una especie de simbiosis entre patria-nación, cosa que ya hizo Juan de Mariana, pero, sin él, referirse a los conceptos políticos de nación y patria. Se deja de lado la anterior unión de patria-rey; es decir, los ilustrados asimilarían la patria no ya como los dominios monárquicos sino como la nación política.
Este tipo de nación no es otra que la nación étnica evolucionada hacia una nueva forma de organización social y política. El concepto de nación política nace por aquella izquierda francesa que se enfrentó al antiguo régimen para acabar con la monarquía absoluta e imponer la república, es decir, la nación política.
Asimismo, la patria política es de origen republicano, difundiendo así los valores de soberanía, libertad, ciudadanía, nación… Valores que rompen con el antiguo régimen en un periodo de revoluciones donde las repúblicas eran la norma. Un acercamiento también dio Montesquieu en el siglo XVII cuando, refiriéndose a la república, afirmaba que esta era «el amor a la patria», tanto en cuanto en la república había una libertad y leyes que en el antiguo régimen no existía, pues la república era la forma de Estado en donde los hombres podrían ser libres, haciendo un símil de patria con libertad.
La simbiosis de patria-nación estaba tan proclamada por los ilustrados que no sólo los franceses revolucionarios, en pro de esa república, se llamaban a sí mismos patriotas, sino que los soldados que estuvieron luchando en la revolución francesa en lugar de decir “viva el rey”, decían “viva la nación”, pues la nación política sustituía al rey tanto en cuanto esta nación buscaba que la soberanía residiera en el pueblo.
Tanto fue el amor por la patria de los franceses que estaban en contra del nuevo régimen que, a finales del siglo XVIII cuando se proclamó la república francesa, el canto que hacía la guardia nacional era una admiración a la patria, maldiciendo así a los déspotas sanguinarios que osaban desgarrar a su madre patria, refiriéndose a los del antiguo régimen, pues luchaban contra la aristocracia que intentaban derrumbar esa nueva nación política y consigo la libertad del pueblo.
La madre patria, creada con la nación política que unió a los franceses en una sola nación, olvidó las diferencias territoriales, pues ya no había bretones ni galos sino franceses. En América, por ejemplo, el concepto de patriota también tendría una gran relevancia pues fueron los llamados patriotas los que lucharon en la Guerra de Independencia para que Estados Unidos fuera independiente de Inglaterra, consiguiendo que los padres fundadores construyeran una república federal donde el pueblo se dio a sí mismo la Constitución, obligatoria necesidad de una democracia.
La nación política llegó a España en 1812 gracias a la izquierda liberal que buscaba la libertad colectiva, viéndose así obligados a hacer una revolución y consiguiendo una constitución donde el rey tenía que jurarla y donde explícitamente establecía la soberanía en la nación, no en el rey, limitando el poder del monarca. De igual modo consiguió reunir a la España de los dos hemisferios.
El patriotismo en positivo
Ser patriota es un término tan heterogéneo en la sociedad como lo es democracia, pues la gente se llama a sí misma patriota o antipatriota arbitrariamente. Es por ello por lo que hay que definir el término según los conceptos de patria que expuse anteriormente. Si bien es que ha habido variabilidad en el concepto de patriota, se puede decir que ha ido asociado, en mayor o menor medida, a la necesidad de libertad y de justicia, así pues, el lugar territorial tenía que ser uno donde la convivencia fuera la norma. Y contrario a lo que muchos pudieran plantear, ser patriota no sería algo así como apoyar la cultura española sino estar de parte de la libertad colectiva.
El patriotismo en la Edad Moderna tenía que ver más con una oposición política que con un despertar étnico, es decir, no se sentían patriotas por ser del reino de Navarra o por ser de la nación de Toledo, sino porque tenían una posición política que iba a favor de la libertad de la patria. Asimismo, los patriotas catalanes en estos siglos no lo eran por su lengua o por su cultura distintiva sino lo eran por defender unos privilegios o derechos colectivos, tal como se vio en la guerra civil catalana.
También hace justicia reconocer cómo la perversión de relacionar al rey con la patria ha llevado a que miles de asesinatos se hicieran en nombre de esta, formando esa leyenda negra sobre el patriotismo que ha opacado lo positivo de esto. En estas líneas, con la Ilustración, se le dio al patriotismo una nueva cualidad relacionada con la libertad y la independencia, asentando así las bases y recobrando el significado clásico que ya tenía. De ningún modo se podría concebir la patria si no era libre.
Este patriotismo conlleva una percepción colectiva de un “nosotros” dentro de la patria antropológica. Así se muestra cómo el patriotismo ha servido para cuidar el bien común de toda la comunidad, que consiste en vivir justamente bajo la protección de leyes justas. Bajo este pretexto, cuando Montesquieu decía que la república era el amor a la patria, lo hacía desde un amor racional que sería el amor al país libre, y esta libertad se conseguiría en una república pura debido a que esta exige que la soberanía esté en el pueblo, siendo este quien se dé a sí mismo las leyes.
Si la comunidad se corrompe, se corrompe también la vida individual, es por ello que al hablar de patria dejamos de lado esa posición individualista para formar parte de un colectivo que se sustenta bajo la premisa de la libertad. Ser patriota sería defender dicha libertad colectiva, cuya pertenencia reside en los ciudadanos dentro de una patria. Autores como Rousseau hablaban del patriotismo como el elemento clave para el contrato social del bien común, de donde saldría un Estado regido por la voluntad general. Es decir, Rousseau, que hablaba mucho de la libertad individual, también lo hacía de la libertad colectiva de los pueblos que sólo se materializaría con el patriotismo, pues con ello aparece la necesidad de libertad; sólo el buen patriota tenía amor por las leyes y la libertad.
Para los humanistas italianos del Quattrocento, lo opuesto al patriota que sirve a la libertad común era el ciudadano corrupto que favorece a sus intereses, del mismo modo era antipatriota el rey que no cuidara a la ciudadanía y respetara las leyes. De este modo nos podríamos preguntar si en una patria antropológica no hubiese libertad ¿existiría el patriotismo? Maquiavelo, quien fue uno de los más críticos con la república italiana, nos saca de dudas. Fue tan crítico con su patria como romántico en sus deseos futuros, pues si bien no se sentía orgulloso por vivir en una república cuyas conquistas en mayor medida las hacía para obtener poder y riquezas, él amaba a su patria aspirando a una regeneración de la libertad y a la expulsión de la corrupción, siendo el patriotismo necesario como virtud para él. De este modo el patriotismo no se queda sólo en una admiración a la libertad sino también en una aspiración hacia ella.
O sea, que no se es patriota por estar afiliado a un determinado partido político ya sea de derechas o de izquierdas sino por defender la libertad colectiva que pertenece a los ciudadanos de una patria. Es decir, que ser patriota no parte de un sentimiento sino del hecho mismo de la defensa de la libertad. Acabo de enviar el enlace del artículo a unos amigos que se parapetan en la bandera a pesar de ser ciudadanos corruptos que favorecen a sus propios intereses y no a los de la comunidad. De hecho, creo que podríamos encontrar pocos patriotas, muy pocos, según esta definición. Sin patriotas, pues, ¿se acabaría la libertad y la justicia?
Exactamente, no hay menos patriota que aquel que defiende a un partido político estatal cuyas intenciones no son las de buscar la libertad colectiva del pueblo (que eso no le corresponde a los partidos políticos sino a los ciudadanos mediante la soberanía). De igual manera no serían patriotas los que exaltan una monarquía franquista como la de España ni tampoco los que alzan una bandera estatal (bandera que le corresponde al Estado y no a la sociedad civil, pues la de la sociedad civil es sin escudos). Tampoco sería patriota el que se enorgullece de «la cultura española» como los toros, el vino, las fiestas, etc… Eso no corresponde al patriotismo. Respecto a tu pregunta, la falta de patriotismo (el amor a las leyes y a la justicia de una nación que es el significado ontológico de la palabra que se ha visto en toda la grecia y roma antigua, en la edad moderna, en la ilustración y en parte de la edad media) es la perdición de un país. Se debería de quitar la leyenda negra del patriotismo (eso de que el patriotismo es de derechas o de fachas) pues no hay mayor absurdo que eso y es un insulto a todos los revolucionarios que han luchado a favor de la libertad (los de la guerra civil del bando republicano eran más patriotas que ninguno, al contrario que los del bando franquista que querían usurpar el poder).
Muchas gracias por hacerlo tan fácil de comprender, este y tus otros dos artículos.
La verdad que si alguien me pregunta ¿qué es ser patriótica?, No sabía que responderle, en principio, no sabría que responderle porque imagino qué es soba con una serie de códigos, que yo no sabría descifrarlos.
Aunque ahora después de haber leído el artículo veo que eso tiene una historia bastante larga.
Pero nunca he sentido la necesidad de decir que soy patriota, no me ha nacido.
Es que también creo,que toda la gente que utiliza el ”mi” con tanta vehemencia es un fanático.
Es como el que dice: ”mi virgen del Rocío”, o,”mi señor del Gran poder”, o, mi Betis, ”mi parienta” ”mi cervecita” ”mis cojones» Ect.
No suelo decir ni mi país, digo: yo vivo en España.
Sigo la teoría de Deleuze, no quiero ser un árbol, quiero ser un rizoma.
Quiero ser de todo y de nada.