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Vista de la planta de productos cárnicos Tönnies en la localidad alemana de Rheda-Wiedenbrück.

Opinión, Salud

El matadero de Tönnies, un rebrote masivo que esconde precariedad laboral

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El matadero de Tönnies, el más grande del país, muy cerca de donde vivo, supone una quinta parte del suministro total de Alemania y se vio obligado a cerrar sus puertas. Un bloque de apartamentos de Berlín también ha protagonizado un brote con 70 casos

Las autoridades de la región de Gütersloh, en Renania del Norte-Westfalia (oeste de Alemania), ordenaron el pasado miércoles el cierre de todas las escuelas y guarderías después de que cientos de trabajadores del matadero más grande de Alemania dieran positivo por Covid-19. El diario regional Westfalen-Blatt adelantó que unas 475 personas habían dado positivo por el nuevo coronavirus, lo que se sumaba a otros 128 casos previos en el matadero de Tönnies. La empresa ha cerrado sus puertas y ha puesto en cuarentena a todos sus empleados, en total más de 7.000 personas.

Nuestra negligencia de bajar la guardia puede traer malas consecuencias, nos relajamos. En mi entorno cotidiano, las personas de mi alrededor se relajan, se olvidan de ponerse la mascarilla, de mantener la distancia de seguridad… Casos como ese nos puede traer muchas consecuencias graves.

Los resultados de otras 400 pruebas estaban todavía pendientes han ampliado después la cifra: de los 983 test realizados finalmente, se han producido 657 positivos. No se descarta que la cifra aumente debido al elevado número de empleados de la fábrica.

El brote en el matadero, ubicado en la localidad de Rheda-Wiedenbrück, ha elevado el número de casos en la región muy por encima del umbral establecido por el Gobierno para tomar medidas de emergencia, que se establece en 50 nuevas infecciones en una semana por cada 100.000 habitantes.

Las autoridades estudian si tomar medidas adicionales, como cerrar tiendas y restaurantes, para contener el brote. Aunque según la portavoz del gobierno local, el cierre de colegios hasta después de vacaciones de verano, que empiezan a final de julio, debería ser suficiente para evitar la propagación a la población.

Preparados para reaccionar

En una intervención al término de una reunión con los jefes de los distintos estados federados, la canciller Angela Merkel saludó que el distrito hubiera tomado rápidamente y sin dudar medidas como el cierre de las escuelas.

Ésta es la estrategia que planteamos para que el virus no se extienda más: estar preparados para reaccionar siempre, porque podemos tener un evento infeccioso incontrolado en cualquier momento«, declaró la mandataria, subrayando que «no se puede repetir lo suficiente» lo importante que es la distancia de seguridad.

Como personas de tercera clase

«Mientras no cambie esta estructura, se seguirán viendo estos brotes masivos en la industria cárnica y también en otras industrias, no podrán controlarlos», se queja Merkel. Sin embargo, llevan años defendiendo a los empleados de esta industria en Alemania. Una persona, una habitación, para mantener realmente las distancias mínimas de seguridad. En Alemania todavía estamos atrasados en los equipos de protección individual, que tiene que ser por cuenta de la empresa y en pocas ocasiones se cumple.

Mujeres y hombres están simplemente agotados por las condiciones de vida y de trabajo. Alemania es un país de esclavos modernos: vivimos para trabajar. En muchos casos, somos tratados como si no tuviéramos dignidad, como si fuéramos personas de tercera clase.

Las principales conclusiones de este particular atlas laboral pasan por alertar que la desregulación del empleo se tradujo en millones de personas con minijobs, contratos parciales o trabajos temporales. En Alemania, los salarios suben pero lentamente, mientras que las rentas del capital aumentan a mucho mayor ritmo.

Los trabajos peor pagados en Alemania se han disparado desde la crisis del coronavirus, alcanzando un número récord respecto al resto de Europa. En Alemania, los jóvenes tienen buenas perspectivas laborales, mientras que sus contrapartes del sur de Europa están predestinados o al paro o la precariedad. No es oro todo lo que reluce.

Igualmente, las mujeres no sólo siguen sufriendo la brecha salarial y peores oportunidades laborales, sino que tienen peores pensiones. Los trabajadores tienen mejores sueldos y condiciones laborales si los sindicatos representan sus intereses y negocian acuerdos colectivos a su favor, pero como en el resto de Europa, muchas están olvidadas.


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