El Partido Popular jamás fue un partido que creyera en la autonomía de Andalucía. Desde el 4 de diciembre de 1977 al 28 de febrero de 1980, no defendió la autonomía para Andalucía por la vía de las nacionalidades históricas
En 1980, su líder Manuel Fraga, en el congreso regional del PP en Fuengirola, pidió el voto en blanco o la abstención para aquel lejano referéndum del 28 de febrero, añadiendo que la autonomía no es otra cosa que «acercarse a la teta de los sueldos». Algo que entendieron muy bien los suyos abrazándose con fuerza hoy a esa teta.
De hecho, la posterior reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía levantó amplias sospechas y, sobre todo, ampollas entre las filas de un PP dirigido entonces por el campeón de Olvera, Javier Arenas, y a su maletero Zoido. Recuerdo un almuerzo de Andaluces por el Cambio, en el desaparecido restaurante Oriza, donde había que convencer a Arenas para que el PP apoyara la reforma del estatuto del 2007. Presente allí estaba la ahora consejera de Educación, Patricia del Pozo, que optó por una postura a la gallega, ya que no se sabía si subía o bajaba las escaleras.
El PP es un partido de perfil bajo
El PP siempre ha mantenido un perfil bajo en Andalucía, para no incentivar el voto de los cinturones rojos, barrios y pueblos en donde jamás ha entrado ni se ha interesado por ellos. Son los hoy famosos barrios hartos, repartidos por toda la región y que se hallan todos abandonados a su suerte desde hace muchos años. Unos barrios con los que la política del PP se ensaña desde los ayuntamientos y desde la Junta de Andalucía. A ellos sólo les interesan los barrios conservadores donde está su granero de votos. Sólo hay que darse una vuelta por los Remedios en Sevilla y luego por el Cerro del Águila, también en Sevilla.
Desde el lejano 1979 siempre ha estado esperando agazapado para aprovecharse de los fallos de gestión del PSOE en Andalucía, ya que la oposición aquí siempre se la ha hecho la prensa. Luego vieron el filón en las causas judiciales que empezaban a recorrer los juzgados. Hay que ser un ingenuo para pensar que no había vasos comunicantes con la política y con las fechas electorales en algunas resoluciones judiciales. El objetivo del PP era liquidar el gobierno del PSOE al precio que sea y como sea. Para ello, denunciaban o se personaban caso tras caso. Con un despacho contratado en exclusiva para ello. A ver si algún día nos cuenta alguien el costo de ese despacho, cuyos integrantes están hoy trabajando para la Administración autonómica que gobierna el Partido Popular.
La colocación de los cachorros y fontaneros de la prensa como asesores
Aquellas causas judiciales terminaron llevándose por delante al gobierno del PSOE, que, aunque ganó en diciembre de 2018, se encontró con la traición del entonces partido Ciudadanos, de Juan Marín, el ahora llamado bien pagao, para encumbrarse al gobierno regional. Como no tenían programa se dedicaron a continuar con todas y cada una de las políticas que había diseñado el PSOE en Andalucía en el mandato de Susana Díaz. Y siguen en ello. Solo hay que ver que han mantenido a los mismos equipos de altos funcionarios que llevaban las políticas de la Junta de Andalucía. Y, gracias a ello, tenemos la misma política sanitaria, educativa o de servicios sociales. Lo que para ellos funciona no lo tocan. Se conforman con colocar a los cachorros, a la familia y a los fontaneros de la prensa de asesores o, incluso, de directores generales.
Una prensa regional que, contra el PSOE, actuaba como una manada de lobos hambrientos. Con una política de comunicación de desgaste y de aprovecharse del trabajo de investigación de otros. Aquí muy pocos investigaban, se dedicaban a copiar y a firmar el trabajo hecho por otros que alguien les facilitaba. Algún día lo contaremos todo con pelos y señales. Así, los diputados del PP en el Parlamento de Andalucía sacaban pecho con los artículos de los periódicos, que publicaban entonces portadas de infarto, actuando como si Torquemada o Savonarola hubieran resucitado.
La publicidad como forma de gobierno lo inunda todo
Hoy esa prensa agresiva ha desaparecido. La misma política del PSOE que hace hoy el PP está normalizada, está digerida en los despachos de los gerifaltes de la comunicación, preocupados ahora por las cuentas de resultados y llamando a ver cuánta pasta le va a llegar desde la Junta de Andalucía a través de la publicidad institucional. Una prensa que ha soltado a sus mejores plumillas pagados y los ha ido colocando de asesores del gobierno de Moreno Bonilla. Los que antes hacían esas portadas de infarto hoy trabajan para la Junta de Andalucía desde sus mismas entrañas.
Ya no hay manadas de lobos en las redacciones ni redactores desentrañando sumarios ni investigación de casos, porque ya no quieren que haya casos. Ahora se ha pasado a la publicidad del gobierno regional que practica la misma política que practicaba el PSOE en Andalucía. Pero ahora hay que vender como bueno todo lo que ayer era malo, aunque sea lo mismo, que ahora gobiernan los nuestros. Y el maná público se derrama por las cuentas de resultados para taponar las arterias rotas por donde se desangra la información.
Ahora, previo pago de publicidad institucional, nos venden que somos la locomotora de Europa, que somos la cabeza de la serpiente económica internacional, que tenemos la mejor sanidad y educación del mundo, que hemos llegado al pleno empleo y a la cobertura total por la dependencia. Que somos el nuevo Silicon Valley que inundamos de tecnología toda la aldea global, allí donde nuestros bancos dictan la política económica mundial. Sin embargo, la realidad es que no hay lista de espera en la sanidad porque no se publican, y de lo que no se habla no existe. Para ello usan ingentes cantidades de dinero público para publicitar lo que antes era el cáncer andaluz y ahora es el paraíso terrenal. Y todos esos que hoy cobran, ahora callan.
2 respuestas
Sabemos que los mojones y rebañazartenes del PSOE unos auténticos asaltapueblos.. pero los del PP. No sólo son más, porque mantienen lodel PSOE. Sino que además suman y siguen. Con lo cual el ingenuo votante, pone sus ladrones. Así nos va Don Antonio. Así nos va.,
Mismo perro distinto collar, no pasa nada porque ellos «invitan» pero pagamos todos