adolescencia

La adolescencia suele ser una etapa complicada para padres e hijos.

Educación, Opinión

Pubertad, adolescencia, personalidad y futuro profesional

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En artículo anterior hemos dejado al chico o a la chica entrando en este período de gran calado, de características propias, en el que se forjará su personalidad. Respecto a etapas de formación, comienza la que se denomina Enseñanza Media

Aunque ésta data de bastante tiempo atrás, realmente hasta quizá el primer tercio del siglo XX no tuvo otra finalidad que ser la base cultural necesaria (o bachillerato) para iniciar los estudios universitarios.  De ahí en adelante, se ha ido comprendiendo que no solo es eso, sino que su verdadera finalidad debe ser preparación y formación de sus alumnos. Éstos son propiamente los adolescentes.

«El rasgo constitutivo de la adolescencia -nos dice el profesor Víctor García Hoz- es el descubrimiento de la intimidad, como consecuencia de la capacidad de reflexión», lo que le lleva a relacionar la comprensión de sí mismo frente al exterior, en sus tres direcciones: relaciones de amistad, relaciones con personas del otro sexo y -más adelante- relaciones profesionales.  Desde siempre se ha sabido que la adolescencia es una época de la vida cargada de tensiones, ambigüedades, esperanzas, ansiedad. Por ello, ha ido surgiendo la necesidad de observación y análisis que fue aportando conocimiento sobre las fuerzas que siguen las modificaciones físicas, orgánicas y psicológicas en los adolescentes.

Hemos de diferenciar los conceptos de adolescencia y pubertad. Podemos expresar esta última como un concepto puramente fisiológico, ya que es el período de nuestra vida en el que se produce la maduración sexual, tanto de los órganos como de las glándulas hormonales para la reproducción. Es solo una parte de la adolescencia, la que se inicia en los principios de ella. Marcharán juntas un poco tiempo. La necesidad de observación y análisis -nombradas más arriba- se hacen indispensables a padres y madres de adolescentes, para entender los rasgos de su carácter.

Se apercibirán del cambio, al haber ido saliendo de la etapa de Tercera Infancia (entre 11 y 12 años); ahora tenderá a afirmar su personalidad. Son más inquietos, investigadores, movidos, curiosos; «se preguntan el porqué de cada cosa y/o de cada situación o actuación. Sus emociones presentan contrastes: pueden pasar en poco rato de un enorme enfado a una explosión de risa y alegría. Son volubles. Tienen necesidad de hacerse oír, elevan la voz para ser protagonistas, sienten necesidad de ser el centro de atención. Casi siempre se portan mejor fuera de casa que en la suya. Hay padres que lo llevan mal. Sin embargo, visto en positivo, indicará que, cuando quieren, saben portarse bien.  

Otra preocupación del adolescente es que su aspecto físico se va modificando y esto, a veces, no le agrada, o en ocasiones le produce incomodidad e incluso rechazo. Porque el cambio no siempre es armónico; es frecuente que el crecimiento de las extremidades sea más intenso que el del tronco; o las orejas o la nariz son desproporcionadas. Puede considerarse ridículo, molesto consigo mismo, lo cual repercute en su carácter y altera su sociabilidad. Todos los cambios que se producen en ellos les van haciendo ser conscientes de que ya no son niños, de que van consiguiendo un nuevo estatus.

Para los padres es muy oportuno que, llegado este momento, den mucho cariño a esos hijos que ya saborean su menor dependencia (no se molesten por eso, es natural y deseable). Dado que ya se produjo en ellos la maduración sexual -comentada anteriormente-, los adolescentes, continuando su camino de descubrimientos, se encuentran con dos muy importantes: por una parte, su capacidad de amar y de entrega a ideales que valgan la pena; por otra, su individualidad biológica capaz de crear nueva vida, capacidad denominada instinto sexual. En cómo sean absorbidos estos descubrimientos y formen parte importante de su personalidad, de su yo, habrá tenido influencia el estilo educativo familiar que sus padres practicaron.

«No se puede irrumpir en su intimidad, hay que ganarse la entrada»

Es de importantísima necesidad que ellos -y no otras personas o medios- sean los que lleven a cabo la educación sexual de sus hijos. No la dejen en otras manos. Esta educación se ha de llevar a cabo con toda naturalidad y siendo la necesaria y adecuada en cada edad y momento. Puesto que ya se va considerando algo mayor, trata de afirmar su yo con una cierta rebeldía, expresando que ya no tiene que obedecer en todo a sus padres, a los que ve con mayor sentido crítico y menor admiración. No obstante, gustan de su apoyo o protección ante cualquier dificultad. Trata de entenderlos. Pero recordad esta frase recomendada por el profesor Alfonso Aguiló: «No se puede irrumpir en su intimidad, hay que ganarse la entrada«. Ahora, en cuanto a formación, puede comenzar la Etapa Universitaria. 

Conviene ofrecerle la posibilidad de que ejercite sus responsabilidades. «Enséñale a pensar y decidir». Esto le ayudará a no ser manipulado. Va descubriendo caminos hacia su futuro. Estemos los padres en ello. Esos caminos o posibilidades de integrarse en la sociedad, actualmente sufren un ritmo muy acelerado, marcado por las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial, y por una nueva concepción o enfoque que va transformando la estabilidad laboral, o por mejor decir, «la no estabilidad laboral». Se están ya notando enormes cambios estructurales en la organización de empresas y en la formación de profesionales, indicios que nos abocan a lo que ya denominan algunos investigadores la Cuarta Revolución Industrial. Los padres hemos de procurar que esta vorágine, con su acelerado ritmo, no nos pille, a nosotros y a nuestros hijos, con el paso cambiado.

Como ayuda, cabe poner a vuestra consideración algunos libros: Colección Orientación Familiar; Colección Hacer Familia o alguna otra de buenos pedagogos o psicólogos.


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Un comentario

  1. Avatar Jose Ramón Talero Islán

    Mi querido profesor y compañero, mi más sincera felicitación, sigue ayudando como siempre lo has hecho, con tu inmensa sabiduría. Un abrazo muy grande.

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