los jordis

Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, líderes del independentismo catalán. / AGENCIA ANADOLU

Opinión, Política

Pan, indultos y circo

Comparte este artículo:

¿Ya ha elegido un bando? ¿Ya tiene su opinión sobre el tema de la semana? Seguro que sí, es difícil no posicionarse teniendo en cuenta la presión informativa. No hay telediario ni tertulia que se precie en la que no se ladre en pro o en contra de los dichosos indultos. Que si hay que ver, que si fíjate, que dónde vamos a llegar… ¿No quería Esperanza Aguirre catalanizar España? ¡Pues ea! Al son de argumentos que crean más problemas de los que resuelven, más catalanizados imposible

Cuando se baja de los medios al café o la terraza, distancia de seguridad chispa más o menos y mascarilla por el gaznate, no faltan embajadores de Jauja defendiendo con argumentos serios y ponderada vehemencia una u otra postura, indultos sí o indultos no, para hartazgo del contribuyente de turno. Que me perdonen los embajadores de la República Catalana, pero, llegado a este punto, hay que decir que Jauja es más que la susodicha. En comparación con la República Catalana, Jauja existe desde hace mucho más tiempo, es mucho más integradora y, puestos a prometer, promete más y mejor. Así que los embajadores de Jauja, certeros oradores con tendencia a la adscripción partidista del color que pinte, me merecen, discúlpeme Pilar Rahola, tanto o más respeto que los embajadores de Cataluña. Aunque estén peor pagados, que también hay que decirlo. 

Cuando aparecen las imágenes de los líderes indepes con el cartel de “Amnistía” y ese gesto de mártires de cartón piedra, uno tiene la impresión de estar más ante una secta de abducidos que ante los líderes de un movimiento social. Me pregunto si estas personas con aspiraciones de posteridad, para la cual se preparan y posan, ponderan que, eventualmente, podrán pasar a la historia como algo diferente de lo que pretenden. Que en lugar de defensores de libertades, las generaciones futuras podrán ver en ellos, con la perspectiva del tiempo, la personificación de la opresión, el oscurantismo, la avaricia, la egolatría y el retrogradismo. Malcontents del s. XXI. Es obvio que no lo piensan pero, ¿será que su fe les permite planteárselo?

Exprimir la naranja

Mientras, los partidos nacionales exprimen esta naranja hasta el infinito y más allá en su faena diaria de pescar votantes. Cada mañana lanzan sus redes argumentarias a los medios a ver si pescan más que el barco del vecino y, por su parte, los diferentes medios nos colocan entre col y col la publicidad de las grandes empresas que costean buena parte del gran circo. El objetivo: que, a final de mes, su sueldo se quede como la raspa de la sardina. La España que trabaja vs. la España que nos (des)gobierna, nos dirige Dios sabe dónde y nos entretiene con problemas de postín. Dos Españas que Diego S. Garrocho retrata en su reciente artículo Las otras dos Españas, publicado en un medio generalista.  

Y digo que son problemas de postín, perpetuados hasta la extenuación, porque es evidente que las penas de prisión, se ajusten o no al caso, que no lo sé porque no soy jurista, no cumplen en absoluto con su propósito. Ni les hacen cambiar una conducta penada ni les insta a reinsertarse dentro de los parámetros establecidos en la ley. Porque en el fondo, las condiciones de prisión con techo, calefacción, internet, jamón y limpieza de cuartos a costa del currante, a esta gente no le asusta en absoluto. Por el contrario, les ayuda en su objetivo de curtirse una careta de héroes libertarios tras la que se esconde el rostro de la xenofobia. Si se hubiese querido penar de verdad a esta gente, meterles el miedo en el cuerpo, acabar con la amenaza de los actos ilegales, era todo mucho más sencillo. Bastaba con inhabilitarles de por vida para el ejercicio de cualquier cargo público y mandarles a sus casas. Problema resuelto. Ahí entonarían el No ho tornarem a fer. Porque nada aterroriza más a la mayor parte de esta gente que obligarles a hacer un CV y buscarse la vida en el mercado laboral, como cualquier hijo de vecino. Como lo hace esa otra España. Y como a ellos, atemoriza también a toda la patulea de seguidores que acaparan los cargos públicos de las instituciones catalanas, en las que el independentismo está instalado y de las que se alimenta.

Lejos de actuar orientados a soluciones, la España circense pretende mantener su statu quo resolviendo sin resolver

Sin embargo, lejos de actuar orientados a soluciones, la España circense pretende mantener su statu quo resolviendo sin resolver, hablando sin decir gran cosa y actuando allí donde poco o nada se resuelve. Este fue el leitmotiv de Rajoy allá por el 1-O y este es el de Sánchez ahora, indulte o no indulte (que indultará). Y mientras todo esto es motivo de controversia, discusiones y postureos mediáticos, estaremos entretenidos con problemas impostados mientras los problemas reales (eche un vistazo al discurso de Ana Iris Simón en La Moncloa en YouTube) siguen ahí. No se preocupe, su líder político vela por sus intereses. Y sus intereses son los de él, no los de usted. ¿O qué se ha creído?


Comparte este artículo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*