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Oriol Junqueras cuando abandonó la cárcel de Lledoners. / EP

Opinión, Política

Los independentistas de trena y jamón ibérico menean el avispero

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La gran novela catalana contemporánea es lo que no sabemos: por qué Puigdemont, ‘Puchi’, le cortó la cabeza a Elsa Artadi. Iba a ser la maga de la reconstrucción, fondos europeos mediante, pero no llegó la corona, y se nos quiso vender la moto de que renunciaba al ascenso, así queda en consejera de Presidencia y portavoz de la Generalidad

Puchi manejó el sable sin meter ruido, escuchamos ese silencio largo, nada nos explicó y ahí está, como diría Emilio Arnao, “el meollo del bollo del cogollo de la cotorra”. Los laureles, la corona, el puesto de emperador fue al final para el muñequín, Pere Aragonés, más pequeñín todavía delante de los focos y con alzas en los zapatos. A todo asistí con mucha palomita y pepinillos. Esperaba otra proeza de Oriol Junqueras, que salió de la trena más gordo por las viandas, similar a cuando se durmió en mitad de su propio discurso, gran hazaña literaria, pero no hubo suerte. El osazo levantaba mucho el puño y pasaba a bostezar con la mirada, en lugar de sonreír, asustado.

La España de botijo vuelve al ruedo ibérico, y ahora todos andan a la gresca por las hojas volanderas, si un Gobierno puede o no enfrentarse a un Tribunal Supremo, y por qué no hay indultos a granel como hubo con el GAL y con Tejero. Ningún Gobierno puede estar por encima de la ley y, cuanto más lejos esté el Supremo de todo Gobierno posible, más seguros estaremos todos. El muñequín en aquella investidura sonreía mucho, saltaba algo por ver si llegaba al micrófono, pero la sonrisa, sí, es la mejor alza. Los indepes de trena e ibéricos salían pletóricos en las fotos, todo eran muecas de rechazo en el pueblo español, nadie aguanta semejante teatro tanto tiempo. Ni arrepentidos ni frustrados, siguen en las mismas, y quieren volver a torear, a jugar en el campo, porque el tiempo de banquillo, jamón va y jamón viene -es comprensible- solo da quilos. Lo que verdaderamente adelgaza, estiliza y construye una biografía es menar el avispero. Por ahí uno empieza a entrar en el Espasa.

Otro golpecito musical a la insoportable Pilar Rahola

Pasaron los días de la coronación y por fin, dos presidentes de autonomía, Page y Vara, Castilla-La Mancha y Extremadura, salen a la palestra rechazando ese regalo completo del indulto para los indepes ibéricos (montaditos con queso García Baquero). Puchi no guarda el sable, le cogió afición, y antes de limpiarlo, reciente todavía con el hachazo a Artadi, dio otro golpecito musical a la insoportable Pilar Rahola, presuntamente, según cuentan, por unos vídeos donde se mofó de él o su novia o amiguetes, y así la echan de La Vanguardia entre ataques de risa de toda la jefatura y alguna -pocas- lágrimas negras en lo de Risto Mejide, diciendo ella los miles de euros que recibe el periódico por estar subvencionado.

Yo quiero entrar en la celda indepe, la de los ibéricos, y tomar mucho jamón con champán, alguna fabada para desayunar, en plan dieta Junqueras. Silos está lleno, lo mejor es la trena, porque nunca se escribió mejor que entre barrotes, y así esmaltan y llenan de color a la literatura española un Quevedo, un Cervantes o un pobre San Juan de la Cruz. Todo lo hace el barrote, y el bolo tieso, mientras no inventamos lo que sucede fuera, porque la trena es solo mirar hacia dentro en plan embudo, sumidero, monólogo interior, porrón caro de vino. Lo que viene a ser pensar largo sin interrupciones.

Se les dice a los 12 condenados, togados de mucho nivel, jueces brillantes, algo muy divertido: “Ese Estado que pretenden solo existe en su imaginación”. Junqueras casi echa la gota gorda por la nariz. El problema no es que haya arrepentimiento sino algo mucho más serio: “El delito de sedición es algo más que un delito contra el orden público (…) Lo que describe el juicio histórico es un ataque a la paz pública y a la observancia de las leyes y las resoluciones como fundamento de la convivencia en el marco constitucional”.

El presidente Sánchez dice que no se puede ser revanchista, pero aquí no hablamos de una travesura, no es robar una gallina, no es marchar sin pagar de un bar, no es birlar un monedero en el metro, es poner urnas y, a lo burro, querer instaurar la República Independiente de Ikea, algo que solo existe por la tele. Los seis magistrados del Supremo nunca estuvieron tan unidos, cada uno de su padre y de su madre, políticamente hablando. Otro asunto sobre el tapete: no puede haber partidas donde los indultos sean eso, la moneda de cambio de posibles apoyos parlamentarios. Lo demencial es querer obligar al Rey a firmar la papela.

Los indepes de ibéricos y riojas jóvenes por las venas hinchadas lo planearon en la cárcel: hay que cargarse a Montesquieu

Los indepes de ibéricos y riojas jóvenes por las venas hinchadas lo planearon en la cárcel: hay que cargarse a Montesquieu. Fuera la separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial deben ser lo mismo, toma ya. El gabacho del pelucón de rizos no lo pudo escribir mejor: “Todo hombre que tiene poder se inclina por abusar del mismo; va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar de este hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder”. Torcuato Fernández Mirando plagió de esa redundancia otra: “De la ley a la ley a través de la ley”. Así se construyó la democracia española. El sable de Puchi solo puede conocer un movimiento: el del harakiri. Sobre todo por pesados. Lo dijo Michi Panero en El Desencanto: “¡En esta vida se puede ser todo menos coñazo!”. A ver si se entera el muñequín, que no duerme tanto como Yogui, pero sueña todavía más, sobre todo tras la fiesta de Artadi y Gayola.


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