trump enfadado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visiblemente enfadado. / REUTERS

Los aranceles de Trump: una explicación para que lo pueda entender todo el mundo

Actualizado 17/03/2026 15:23

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En los últimos días asistimos, como viene siendo habitual, al bochornoso espectáculo ofrecido por nuestros medios de comunicación a la hora de informar

Por lo visto, parece que al señor Trump se le ha ido la olla poniendo aranceles a todo el mundo, o casi. Este giro en contra del comercio internacional y la chulería a la que nos tiene acostumbrados este señor genera tal perplejidad que hay quien dice que este hombre gobierna su país y por extensión el mundo de forma errática e impredecible.

Sin embargo, nuestros medios de desinformación se centran en lo superficial: que si mirad que a Rusia no les pone aranceles, que si le ha puesto aranceles a una isla en la que solo hay pingüinos, que si patatín o que si patatán. ¿Alguien puede decirme qué importancia tiene esto? ¿Podrían tratarnos como adultos y tratar este tema en toda su profundidad, por favor?

Los aranceles son un impuesto (otro más) que al final acaba pagando el consumidor final del país que los impone, o a lo sumo, se reducen los beneficios de las empresas que componen la cadena de valor de ese producto. Entonces, ¿No hay de qué preocuparse? Nada más lejos de la realidad si los productos importados aumentan su precio en el mercado. Siempre que exista un sustituto que se produce nacional, el consumidor tenderá a comprar este último y perder un mercado de 340 millones de habitantes con alto poder adquisitivo no es ninguna broma. El efecto sobre los sectores que exportan a ese país puede ser desastroso, en forma de reducción de la producción, desplome de precios, reducción de beneficios o despidos.

El desastre para nosotros no acaba ahí, es que las cosas no son tan simples. Un aceite de oliva que podemos exportar a EEUU no es totalmente un producto «100 % español», aunque podría parecerlo, porque en el proceso productivo puede emplearse maquinaria alemana o italiana, sistemas de riego israelitas o fertilizantes de terceros países, por poner varios ejemplos. No obstante, la mayor parte del valor añadido se puede generar en España. Pero ¿Y un automóvil? ¿Y un ordenador? En cualquier otro producto en el que intervengan múltiples componentes, la cadena de suministro es extremadamente compleja y empleará componentes de múltiples países. Por lo tanto, los efectos de estos aranceles para EEUU, Europa y el resto del mundo son bastante impredecibles.

La sensación general es que volvemos al siglo XIX: que si Rusia invade Ucrania, que si Trump compra u ocupa, vaya usted a saber cómo, Groenlandia o el canal de Panamá o que si Ucrania la convertimos en una colonia americana, que tiene tierras raras y eso nos interesa. Para rematar el cuadro, como las cuentas no nos salen con esto del libre comercio, protegemos nuestra economía a base de aranceles, pero ¡solo nosotros eh! Ni se os ocurra ponernos el mismo arancel a nosotros, que entonces os vais a cagar. Y, mientras tanto, la copia blandiblú y barata española del equipo de Trump, aplaudiendo sus medidas. Vamos bien.

Se supone que la ventaja de la globalización es que cada país se especializa en determinados sectores y, como lo hace mejor que el resto, se lo vende a los demás. Claro, que esta teoría buenista funciona muy bien cuando gana el que tiene el botón nuclear. Cuando el que gobierna el mundo pierde, ya no mola y entonces, aranceles para todos, a ver si se creen estos europeos zarrapastrosos que nos importan lo más mínimo o que va a ser verdad que cuando invadíamos un país o enviábamos ayuda militar a otro era porque nos daban penita. ¡Y una leche! Entonces, ¿es verdad que Trump y su equipo han entrado en un estado de enajenación mental? Yo no lo creo, ellos tienen su plan, que puede salirles bien o mal, pero esto no es ni mucho menos algo improvisado. Si me pedís mi opinión, tiene pinta de que va a salir mal, para los estadounidenses y para el resto del mundo, aunque eso aún no podemos saberlo. Eso sí, hay que reconocerles que están apostando fuerte. Y estas medidas pueden tener distintos objetivos:

  • Usar los aranceles como herramienta negociadora para vaya usted a saber qué. No lo creo. Estados Unidos ha hecho con Europa lo que les ha venido en gana. Nuestros pusilánimes políticos poca o ninguna resistencia han opuesto. En contraposición, los países que sí tienen clara una hoja de ruta estratégica no creo que se dobleguen con estas artimañas.
  • Para enfriar la economía y bajar así los tipos de interés, y si la inflación se mantiene alta, mejor que mejor. Puede ser, porque EEUU está endeudado hasta el 124% de su PIB a 2 de enero de 2024. Además, se especula que el país de la Coca-Cola propondrá a diversos países tenedores de su deuda a corto o medio plazo, que la sustituyan por bonos a muy largo plazo y con casi nulo interés. Temo adivinar en qué países primos pueden estar pensando, ya que nuestros políticos españoles y europeos son especialistas en vender los intereses nacionales en favor de su beneficio personal o partidista.
  • Para depreciar el dólar. También es creíble. De hecho, con lo que sabemos hasta hoy, parece lo más probable. Ellos dicen que quieren reactivar la economía estadounidense y exportar más. Al depreciar el dólar sus productos se volverán más atractivos en el resto del mundo y, si no, estudien el milagro económico español desde 1959 a 1973. Y si tienen a alguien de la época a mano, pregunten cuánto valía una peseta antes y después.

El paciente lector podrá pensar: «Déjate de cuentos de geopolítica o macroeconomía y dime cómo me va a afectar a mí esta subida de aranceles, que es lo que me importa». Pues ya me gustaría saberlo a mí, saberlo con exactitud. Lo único que podemos hacer es identificar algunas tendencias:

  • Prepara la cartera, la tarjeta, el móvil o bizum, porque a priori, todo será más caro. Que la principal economía del mundo ponga aranceles va a encarecer no sólo los productos que compramos directamente a EEUU, sino que también se encarecerán aquellos productos que incluyan en su proceso productivo componentes o maquinaria de este país. Y esto sin contar con la más que posible reacción de otros países.
  • Si trabajas o participas en una empresa vinculada a un sector que exporta un gran porcentaje de su producción a EEUU, a corto plazo es posible que baje la demanda de tu producto, lo que provocará bajadas de precios y/o bajadas en la producción. Si el resto del comercio internacional se mantiene más o menos como hasta ahora, a largo plazo la situación podría mejorar.
  • Si trabajas o participas en una empresa vinculada al comercio internacional, si aún no lo eres, hazte creyente de alguna religión y empieza a rezar para que esto sea un farol de la Administración Trump para negociar y sea sólo algo transitorio, o al menos, que el resto de los países mantengan la cordura. Si eres más práctico, fórmate en otra temática por si hay que cambiar de trabajo.
  • Si trabajas en otros sectores no vinculados a la exportación, no pienses que esto no te afecta, en economía todo está conectado y, de una forma u otra, sufriremos consecuencias. Así que, por si acaso, no te endeudes a título personal y mantente en liquidez, al menos a corto plazo. A título nacional, y europeo ya ves, con planes de rearme a crédito y con la deuda pública a niveles estratosféricos, pues ya lo pagarán nuestros hijos o nuestros nietos. O mejor aún, que no se pague como dicen desde algunos sectores políticos. ¿Ustedes le dejarían su dinero a esta gente? Por favor, háganse esta pregunta antes de meter la papeleta en la urna.

En el caso concreto de España, nuestras exportaciones a EEUU son inferiores a nuestras importaciones, por lo que es previsible que estos aranceles dificulten aún más la exportación a este mercado de productos españoles. Si nos fijamos en el año 2023, por un lado, principalmente importamos productos energéticos, medicamentos, maquinaria y soja y, por otro lado, exportamos petróleo refinado, maquinaria, aceite de oliva, cerámica y vino (Figura 1). En un futuro artículo intentaré analizar el posible impacto sobre el sector agrícola, que es lo mío, aunque anticipo que, debido a la complejidad de la situación, no parece fácil adivinar qué efectos van a tener estas medidas en sectores tan importantes para nosotros como estas.

Figura 1: Representación gráfica de las exportaciones de EEUU a España y de España a EEUU en 2023 por sectores y productos. Fuente: OEC (https://oec.world/es/profile/bilateral-country/usa/partner/esp).

Como reflexión final, creo que hay que destacar que toda situación de crisis supone una oportunidad, como mínimo de aprendizaje. En el caso de un europeo o español promedio, esta situación debería servirnos para comprender que depender tanto de un país extranjero no sale gratis. Las relaciones internacionales se gobiernan exclusivamente por intereses y en ningún caso hay ni un ápice de bondad o buena intención.

http://ellibre.es/wp-content/uploads/2026/03/watch-3

Con la vista puesta en el largo plazo, también debemos comprender que Trump puede que sea malo, malísimo para nosotros, pero él lo que está intentando (con razón o sin ella, que parece lo más probable) es mejorar la balanza comercial de su país. Esto es así porque estamos hablando de un país en el que los ciudadanos eligen, conocen y pueden contactar directamente con sus representantes en el Congreso. Si esto les parece poco, si un representante de los que han elegido (no el presidente, el que los representa, el que va en la papeleta) hace alguna barrabasada, los ciudadanos pueden incluso echarlo sin esperar a que termine la legislatura. Y también tienen separación de poderes de verdad. Por último, pero no menos importante, también tienen claro que son y quieren seguir siendo los líderes mundiales. Vamos, igualito que España (nótese el sarcasmo).

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Imagen de Francisco José Castillo
Francisco José Castillo
Profesor de la Universidad de Córdoba y agricultor en sus ratos libres

Un comentario

  1. Muchas gracias por su «producto» .
    No es «bruto» , sin » interés» alguno,
    Es del «País» y encima de «cosecha propia».
    Está usted muy bien «plantado».
    Buen educador y agricultor será.
    (Espero que no se vaya de España, necesitamos
    «Consumir» lo que nuestro País produce).
    Gracias, nuevamente.

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