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El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

Opinión, Política

¿Se refuerza la democracia en Estados Unidos y en Europa?

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Escuché decir a Joe Biden en su toma de posesión, que con su llegada a la presidencia, la democracia había “prevalecido” (‘democracy prevailed’). Aprovecho para desearle lo mejor en su gestión, por el bien de su país y del resto del planeta. Al día siguiente, me levanto y veo que la prensa española de forma unánime, con independencia de su línea editorial, están muy contentos de la llegada del Partido Demócrata al poder, ya que así, al parecer, se salva la democracia en Estados Unidos

Me ha recordado un déjà vu, algo similar ya lo hemos vivido en España. Siempre que llega al poder la izquierda, según la mayoría de los medios, gana la democracia. No hace mucho, en las elecciones andaluzas, la izquierda perdió y se declaró “la alerta antifascista” y fueron abundantes las manifestaciones instigadas por los partidos perdedores. Bien, eso no sólo pasa aquí, en USA también. La demócrata Hillary Clinton lleva ya bastantes años calificando de “deplorables” a los discrepantes. Por lo que ella y su partido nunca aceptaron perder las elecciones anteriores y jamás le dieron ni un día de tregua, ni una oportunidad a su contrincante en el poder.

Voy a repasar de forma somera el concepto de Democracia. Para empezar, la democracia en sí no es ni buena ni mala, ya que de forma democrática se puede aprobar cualquier barbaridad con la votación a favor de una mayoría. Por ejemplo matar a los que usen gafas, eso ya sucedió en la segunda mitad del siglo pasado en Camboya, una democracia popular comunista, o con la ley de Lynch en el Oeste Americano, donde algunas personas votaban y decidían colgar a alguien.

Más que las definiciones que dan los diccionarios, para el caso que nos ocupa, prefiero considerar a la democracia como la mejor herramienta disponible hasta hoy para logar un cambio de gobierno de forma incruenta. Es, por lo tanto, un método de selección pacífica de oligarquías, basándose en elecciones fiables con todas las garantías. No existe una elección válida o fiable sin libertad, necesaria de forma incuestionable para que exista pluralidad religiosa, ideológica y política.

Para ello, es fundamental la libertad de expresión, de prensa, de enseñanza, etcétera, para que la gente se pueda documentar y formar, para después emitir un voto racional. De no existir la libertad o existir un casi monopolio informativo, entramos en el pensamiento único (la ideología de la corrección política o de lo políticamente correcto) que da lugar a una ideología única, por lo tanto a un partido único y como consecuencia a una dictadura. Fin de la democracia y el concepto con mayúscula de la misma desaparece.

Una información parcial

En Occidente en general, y Estados Unidos no es una excepción, la mayoría de los medios masivos de comunicación, escritos y audiovisuales, están dominados por la ideología de izquierdas, por lo que el pueblo no tiene una información completa e imparcial. Un pequeño ejemplo, hace unos días se desclasificaron unos documentos, mostrando el respaldo de Biden siendo vicepresidente con Obama, de los negocios cuestionables de su hijo Hunter con China y Ucrania, datos que aparecieron el pasado octubre en el New York Post y que se ocultaron con todos los medios posibles para no dañar la imagen del entonces candidato a la presidencia en la campaña electoral, llegando Facebook a cerrarle la página al periódico.

Ante esa noticia, me puse a mirar si aparecía en los medios españoles, a las 14:30 horas en el noticiario de Canal Sur, a las 15:00 horas en Antena 3 y después hojeé periódicos nacionales y en ninguno de los medios decían absolutamente nada. Si hubiera sido algo contra Trump, ¿habría salido en todos los medios? ¿no? Respondan ustedes mismos. Si no se juzga a todos con el mismo rasero, no tendremos una buena democracia, que estará siempre sesgada y manejada por ciertos medios que nos llevan de la mano donde quieran, ocultando o magnificando las noticias que a ellos les interese. La manipulación informativa, no se reduce a periódicos o medios que podríamos calificar de pensamiento más profundo. La revista Vogue sacó en portada a la señora Obama una veintena de veces. Ya ha sacado a la recién llegada Kamala Harris y ha dado un tratamiento completamente diferente a Melania Trump. Está en su derecho, pero no trata a todos por igual.

Las grandes tecnológicas, además de financiar económicamente al partido del presidente Biden, han ejercido la censura de forma inquisitorial contra los opositores al presidente recién nombrado. Es más, el dueño de la pequeña empresa Parler, competidora de Twitter, ha tenido que marcharse de Estados Unidos con la familia por temor por su vida ante las amenazas de los radicales del Partido Demócrata.

Y por supuesto, tecnológicamente, Amazon (el dueño de Amazon es prácticamente el dueño también de The Washington Post) y Google le bloquearon sus plataformas de acceso. Un acto dictatorial que no tiene nada de democrático. Recientemente se quemó una residencia de ancianos en Madrid y ha fallecido al menos que yo sepa un sacerdote. Ya han salido tuiteros alegrándose de la muerte de ese religioso. ¿Es eso un mensaje de odio? ¿Le han cerrado su cuenta de Twitter? Posiblemente no. Tampoco se la han cerrado a otros dictadores de izquierdas, ni a yihadistas, ni al mismo Otegui. Es un comportamiento arbitrario, sesgado siempre al mismo lado, de corte totalitario (que me preocupa) por parte de estos gigantes de la informática.

Finalmente, una breve mención a que, en las pasadas elecciones americanas, hemos visto múltiples imágenes, videos de malas artes con las sacas de votos, ha habido apagones de luz y cambios de resultados, problemas con el muy cuestionable sistema informático Dominio, que también creo recordar se usó en las últimas elecciones catalanas y, para concluir, cientos de declaraciones juradas, dando testimonio de la existencia de fraude. ¿Cuánto fraude? No lo sé. Posiblemente por miedo a los medios y a enfrentarse a la realidad, los tribunales no han querido investigar. Pero, al menos, 75 millones de americanos (y otros muchos en el resto del mundo) pensamos que las elecciones no han sido limpias. Si ha habido fraude, lo ha cometido el Partido Demócrata. No obstante, todos los medios piensan que ellos fortalecerán la democracia. Cada vez entiendo menos.

Juntando todo lo expuesto, con la mayoría de medios de comunicación controlados por el mismo ideario, lo que produce una información que no podemos excluir que esté manipulada, es decir, una desinformación; un golpe de censura realmente dictatorial por parte de las grandes tecnológicas; llegando a amenazar de muerte a un competidor; y un al menos cuestionable fraude electoral por parte del partido ganador, que no se quiere investigar, me pregunto: ¿estamos realmente profundizando y mejorando la DEMOCRACIA?


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Un comentario

  1. La verdad es que comparar las quejas de los Demócratas sobre las elecciones (en las que si que hubo algunos tejemanejes sucios por parte de los Republicanos), los cuales no obstante terminaron por aceptar el resultado e hicieron una transferencia de presidencia limpia y sin sobresaltos, con las barbaridades que ha hecho Trump… es un poco de chiste. En este caso no ha estado vd. muy acertado. El haber sufrido un intento de golpe de estado por parte de Trump bien se merece un comentario del estilo de «democracy prevailed» una vez Biden ha podido llegar a tomar el mando.

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