A la diputada del PP le entró la risa al introducir la pregunta parlamentaria de Adela Castaño (PSOE), pero no pidió disculpas, un comportamiento inaceptable de un cargo que requiere un saber estar intachable para poder llamar al orden a cualquier diputado en cualquier momento
En la sesión parlamentaria del 27 de octubre se produjo un hecho sorprendente. Ana Mestre, vicepresidenta primera del Parlamento de Andalucía, ejercía las funciones de presidenta en ausencia momentánea de Jesús Aguirre, algo habitual en jornadas parlamentarias de siete horas. Cuando introdujo la pregunta que iba a realizar la diputada socialista Adela Castaño sobre la aparición de chinches en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, le entró la risa… y no pidió perdón.
Conviene recordar que los miembros de la Mesa del Parlamento deben dar ejemplo de comportamiento intachable al resto de diputados, ya que son los que tienen que mantener el orden en las sesiones durante toda la legislatura. ¿Con qué moral va Ana Mestre a llamar al orden a un diputado, con qué autoridad va a mandarle a callar, si ella misma se ríe de una pregunta muy seria que denuncia una de las muchas carencias que tiene el SAS actualmente? ¿Y lo de no pedir perdón?
El respeto debe ser una máxima imperturbable en la Mesa del Parlamento y Mestre faltó al respeto a los pacientes (y familiares de pacientes) que han padecido esa brote en el Virgen del Rocío.
«El pasado 15 de octubre se recibió la notificación. Realizada la inspección, se detectan los chinches, se procede a la evacuación de las personas y se pone todo el protocolo en marcha: se desalojaron los sillones y se pulverizaron». Pero las chinches del Virgen del Rocío no son un problema aislado.
La diputada Adela Castaño trasladó a la consejera de Salud, Catalina García, otros problemas de deterioro denunciados por profesionales del Servicio Andaluz de Salud: «Suciedad en los aseos, en la zona de descanso, colchones sucios y deteriorados, salas sin limpiar durante una semana y problemas recurrentes de insectos. Están ustedes recortando en personal y en el mantenimiento de los centros sanitarios».
Los 50 profesionales de la Unidad Clínica de Almonte, por ejemplo, han denunciado «puertas inexistentes en los servicios de Urgencia, falta absoluta de higiene, año y medio de restos de lavado gástrico en las paredes de la consulta, techos rotos…».
Señora Mestre, el problema de la limpieza y la falta de mantenimiento en los centros sanitarios andaluces no es para reírse (de hecho, ya se denunció presencia de ratas en distintos centros de salud cuando el PSOE gobernaba la Junta), a no ser que se ría por no llorar.
Un comentario
Representación de lo que tenemos con esta partidocracia del R’78…