maria rosario ocon

María Rosario Ocón ha padecido en sus carnes la precariedad de la sanidad pública andaluza.

Salud

Las sombras de la sanidad pública andaluza: «Con mi padre se cometió una negligencia»

Comparte este artículo:

La granadina María Rosario Ocón, de 61 años de edad, vivió recientemente un calvario en la sanidad pública, como tantas otras personas que tienen que estrellarse contra un sistema que, en ocasiones, es más un camino de fango que de baldosas amarillas. Su padre, Manuel, de 87 años, falleció por una embolia pulmonar debido a una presunta negligencia de una médica del Hospital Virgen de las Nieves

Manuel fue diagnosticado de Parkinson hace cuatro años -con 83 años- y, a los pocos meses, empezó a hinchársele el vientre debido a un megacolon y a un dolicocolon (un intestino grueso anormalmente largo). Entonces, el digestivo le mandó un tratamiento, pero no mejoraba. «El médico nos mandaba las sondas rectales, nosotros se las poníamos en la casa y ya está, pero el digestivo ya le había desahuciado», cuenta María Rosario.

La hinchazón del vientre era tan grande que empezó a oprimirle los pulmones, pero los médicos de la sanidad pública andaluza le decían que ya no se podía hacer nada. El 23 de diciembre de 2021, haciendo caso omiso a la recomendación del doctor de Atención Primaria de no llevarlo al hospital, María Rosario llevó a Urgencias del Virgen de las Nieves a su padre. Le pusieron una sonda rectal, echó algo (heces y gases), se quedó en Observación 24 horas y la facultativa le dio el alta a pesar de que Manuel seguía grave, con su gran inflamación en el abdomen.

Una imagen del grave estado del vientre de Manuel cuando la doctora del Hospital Virgen de las Nieves le dio el alta.

Entonces, Ocón llevó a su padre a la privada, donde le dijeron que ese crecimiento «no era normal». Estuvo 10 días ingresado y le operaron con buen resultado. Al tercer día desde el alta, después de sus ejercicios de rehabilitación para recuperar la masa muscular que había perdido por estar tantos días encamado, se puso mal y falleció debido a una embolia pulmonar. «Comprendo que es una edad avanzada, pero ¿no tienen derecho estos pacientes de edad avanzada a vivir como los demás, a que se estudie lo suyo y se le haga caso? Si le hubieran operado el primer año, cuando aquel digestivo del SAS me dijo que no se podía hacer nada… Me quedo sin palabras, porque te queda una impotencia…», expresa María Rosario.

Manuel era una buena persona que nunca quería levantar la voz. Para él todo estaba bien. Quizá de eso se aprovechan los gestores sanitarios, a veces, para ningunear a los pacientes. ¿Cómo es posible que le dieran el alta en el Virgen de las Nieves estando en esas condiciones? «Con mi padre se cometió una negligencia, porque lo único que me dijo la médica del Virgen de las Nieves fue que la naturaleza de mi padre era así», apostilla María Rosario.


Comparte este artículo:

5 comentarios

  1. Es cierto que se aprovechan de aquellos que no se quejan o no saben expresar sus dolencias, o son «mas sufridos». Y si, las baldosas amarillas no llevan a Oz, no te arreglan los problemas y encima se convierte en un calvario. Me gusta, muy bien expresado👍👍

    • Avatar Luis Castaño Sánchez

      Pues no se crea que a muchos de quienes nos quejamos y reclamamos tampoco se nos hace el más mínimo caso. Le dejo información sobre una situación que afecta a miles de enferm@s tiroide@s en España, a quienes se ignora alegeremente: https://www.youtube.com/watch?v=KLwG4u48g40 Añado de paso este enlace a una petición de firmas en change.org dirigida a la SEEN: https://www.change.org/p/sociedad-espa%C3%B1ola-de-endocrinolog%C3%ADa-y-nutrici%C3%B3n-por-la-revisi%C3%B3n-de-los-valores-hormonales-en-el-hipotiroidismo-2 En mi caso, tras 5 reclamaciones al SAS (la última dirigida a la Consejera y sin respuesta alguna), al final opté por marcharme. Por último, invito al señor Paco Núñez a que, como periodista, se informe sobre todo esto e informe sobre ello. Sería de gran ayuda para dar voz a l@s afectad@s. Muchas gracias.

      • Hola! Lamento lo de este hombre muchísimo. Ha pagado con su vida, como tantos otros la negligencia y el mal hacer de los “profesionales”, que no digo que no haya alguno.. los habrá pero la mayoría van de pasadita y torandole la bola a otros y simplemente no oyendo al paciente ni a a sus familiares, que medicos no seremos pero si sentimos lo que nos ocurre en nuestro organismo ( como pacientes) y si insistimos deberian de hacernos caso.
        Respondiando al comentario de Julia, decirle que yo no sé si el 100% de los afectados se quejan pero sé perfectamente y me consta, entre los qje me incluyo que, muchos, muchísimos si lo hacemos. Llevamos años, y el sistema y estos profesionales siguen silenciandonos, menospreciando nuestros sintomas y denigrandonos, sin calidad de vida.
        Complementando a lo escrito por Luis, los pacientes con problemas de tiroides, en los que me incluyo, llevamos años quejándonos y pidiendo un diagnóstico en condiciones, pruebas concretas, que amplien rango de valores analíticos, que se nos oiga y que se de importancia a nuestro problema que básicamente consiste en que la pastilla milagrosa en que ellos, los “profesionales” basan el tratamiento, ni es milagrosa ni mejora la calidad de vida. Muchísimos seguimos enfermos, con sintomas que cada vez se agravan más debido a la falta de tratamiento correcto o diagnostico precoz, que vivimos en constante lucha con nuestro propio organismo, metabolismo y con los profesionales que dicho sea de paso, a todos nos mandan a salud mental, cuando damos un “ poco más la lata” de lo normal. Reciben quejas, muchísimas, pero se la pasan por el forro, por que solo somos personas con ganas de llamar la atencion!
        Da igual lo que esta señora luchara por que se atendiera mejor a su padre, el sistema no permite que le digas a un “medico” que clara y objetivamente está haciendo su trabajo mal, cuando es cristalino y sin dudas que algo no esta haciendo bien por el estado en que se encuentra el paciente, el sistema te silencia y pasan estas cosas despues.
        No justifico la violencia en ningun caso, pero este maltrato lleva a gente enferma y desesperada a cometer agresiones, ya que no se les oye, no se les atiende como merecen. Ademas se niegan, “estos profesionales” a actualizarse en formación, no todos estudian nuevas técnicas y el que lo hace… prepara el dinero que es privado o es privado y de fuera de tu país… y lamentablemente no todo el mundo puede permitirse esto.
        Necesitamos muchos pacientes algo o alguien que se quiera hacer eco de nuestra problemática, ya que tampoco lo hace el defensor/a del paciente.
        Necesitamos voz!
        Hablo en particular por mi enfermedad tiroidea, somos un colectivo inmenso, màs de lo que podeis creer, con problemas y una nula atención médica.
        Instaría a la prensa a que se haga eco de nuestra situación y la de muchos colectivos, que sufrimos violencia sanitaria, por que ese es el término correcto, negligencia y violencia sanitaria… y nos escuchen!

  2. Avatar Lucía Ramos

    Totalmente de acuerdo con lo que ha expuesto Begoña Méndez Rodríguez.
    Saludos atentos.

  3. Avatar Isidro

    Eso es lo que tiene lo que llamamos la mejor sanidad del mundo.
    Solo voy a exponer 4 casos entre los muchísimos que conozco, 3 de ellos muy directos.
    Mi cuñado fallece por una operación de un quiste hidatítico, el cirujano entrega el bisturí a un estudiante para que extraiga el quiste y le recomienda que lo saque entero y no reviente la bolsa, porque de hacerlo lo mandaría al otro mundo, ¿qué es lo que ocurrió? Contestación? No reclaméis, que no hay nada que hacer.
    A una sobrina con unos meses le hacen una revisión rutinaria y el resultado es que tiene un corazón como un «toro» de fuerte, a otro día fallece. Contestacion : Tenía el corazón cogido con alfileres.
    Mi señora se trata durante 7 meses de lumbago cuando descubren que no es tal, era cáncer de riñón, duró dos meses más.
    El hijo de un amigo se vuelca la sartén de aceite hirviendo encima, lo llevan a urgencias, le curan los hombros y el pecho pero pasan unos días y el niño no dejaba de llorar, tenía la cabeza achicharrada, claro, explorar el cabello no entraba en sus planes… y así estaría unas cuantas horas relatando casos parecidos. No quiero decir que todos los profesionales sean malos, en absoluto, pero el sistema como está montado, no hay por donde cogerlo, de hecho, están forzando el sistema para que nos vayamos a la privada.
    P. D. Los profesionales de la sanidad se han dejado la vida en la pandemia. ¿Y con qué les pagan? Con el despido y contratos basura quien tiene esa suerte. Snifff!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*