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Imagen de un cultivo ecológico andaluz.

Economía, Empleo

El PIB en Andalucía se redujo un 11,8% en 2020, pero la economía crecerá un 6% en 2021

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Según la estimación realizada por el Indicador Sintético de Actividad de Andalucía del Observatorio Económico de Andalucía (IOEA), presentada hoy, la economía andaluza «crecerá un 6% en 2021, igual que la española, y no recuperaría el nivel de producción previo a la pandemia del coronavirus hasta el año 2023»

Con esta tasa, la contracción interanual del IOEA para el cuarto trimestre de 2020 fue del 10,2%, lo que supone que el PIB en Andalucía se redujo un 11,8% en 2020, «mientras que el INE estima una contracción del 11% para España», en palabras del presidente del Observatorio Económico de Andalucía (OEA), Francisco Ferraro.

El OEA prevé que la economía andaluza «crezca un seis por ciento en 2021, igual que la española, y no recuperaría el nivel de producción previo a la pandemia del coronavirus hasta el año 2023″.

Ferraro ha presentado hoy el informe de la economía andaluza del cuarto trimestre de 2020 y las previsiones para este ejercicio, en cuyo primer trimestre el PIB andaluz se contraerá moderadamente y limitará el ritmo de la recuperación en 2021.

Estas estimaciones están condicionadas al ritmo de la vacunación e inmunización de la población española contra la covid-19 y a la incertidumbre sobre las nuevas cepas del virus.

Las favorables expectativas sobre la reactivación de la economía andaluza durante la primera mitad del tercer trimestre pronto se vieron frustradas «con el aumento progresivo de nuevos brotes epidémicos». La intensificación de las restricciones a la movilidad y a la actividad para controlar los contagios condicionaron que la recuperación de la economía en el tercer trimestre fuera menor de la esperada.

Pero, además, «los esfuerzos de contención de los brotes resultaron ineficaces ante el progresivo ascenso de una transmisión comunitaria que acabaría conformando una segunda ola de contagios más virulenta. La intensificación de las medidas para contener esta segunda oleada provocó el deterioro de la actividad a partir de noviembre, determinando un ligero retroceso del PIB en el cuarto trimestre respecto del anterior», concluye el informe.

El freno a la recuperación se reflejó en todos los componentes de la demanda interna; de modo significativo en el consumo de los hogares, presionado a la baja por las restricciones a la movilidad y a la actividad, la reducción de rentas y la mayor propensión al ahorro por el repunte de la incertidumbre, según el informe.

En un escenario dominado por la intensificación generalizada de los contagios en Europa, el turismo cayó con más intensidad en Andalucía, tanto el extranjero como el nacional, con la consiguiente contracción en el consumo de los no residentes. El consumo del sector público tuvo «una aportación contracíclica» en el cuarto trimestre más significativa, aunque insuficiente para compensar el retroceso en el consumo privado, mientras que la inversión caía ante el aumento de la incertidumbre y los intercambios comerciales se deterioraban sin apenas compensar la contracción de la demanda agregada.

El retroceso de la actividad fue común a todos los sectores, con la excepción del sector agrario que mantuvo el dinamismo, al estar menos afectado por la pandemia. Las especializaciones de la economía andaluza más castigadas por la pandemia, como la hostelería y las actividades artísticas y recreativas, intensificaron su desplome en el trimestre. La construcción perdió algo de dinamismo conforme terminaban las obras que se habían paralizado en la primera oleada y no se iniciaban otras, y la industria se contraía lastrada por las manufacturas.

Sector industrial

La producción del sector industrial habría retrocedido en el último tramo del año aumentando la contracción anual respecto del trimestre anterior. El Índice de Producción Industrial cayó con intensidad en octubre y, aunque a menor ritmo, continuó reduciéndose los dos últimos meses del año, determinando que en la media del trimestre registrara una contracción anual del 7,8%, muy superior a la registrada en la media nacional (2,1%).

Este diferencial en la intensidad del retroceso respecto de España se explica por el peor comportamiento en Andalucía de la producción energética, de bienes de equipo y de bienes de consumo no duradero. Por otra parte, las exportaciones de la industria manufacturera andaluza se redujeron entre octubre y noviembre a una tasa del 7,3%, más del doble de la contracción registrada en España (3,2%).

En línea con los indicadores anteriores, el índice de la cifra de negocios en la industria experimentó un notable retroceso en los dos primeros meses del trimestre, de modo que la contracción anual en el conjunto alcanzó el 14,8% (5,7% en España). La evolución del empleo en el sector industrial es sustancialmente distinta según la fuente utilizada.

La ocupación, según la EPA, se redujo respecto del trimestre anterior, pero creció ligeramente respecto del año anterior mientras en España todavía se mantenía en terreno contractivo. La afiliación de trabajadores del sector a la Seguridad Social, sin embargo, siguió recuperándose en el cuarto trimestre, aunque mantenía una tasa interanual negativa, de mayor intensidad en las ramas manufactureras.

Casi un millón de parados

En línea con los resultados de la EPA, la afiliación de trabajadores a la Seguridad Social aumentó nuevamente en el cuarto trimestre, añadiendo 73.097 nuevos efectivos al sistema, con lo que se habría recuperado el 70% del empleo destruido en el primer semestre del año. Sin embargo, a pesar de la mayor contención en la destrucción de empleo, en contraste con la EPA, el paro registrado continuó creciendo con mayor intensidad en Andalucía (23%, en tasa interanual), hasta alcanzar los 967.116
efectivos
.

Sin embargo, el panorama positivo del empleo que se deriva de los datos de ocupación y afiliación en el trimestre se vio parcialmente anulado por el aumento del número de trabajadores incluidos en Expedientes de Regulación de Empleo (ERTE) y de autónomos acogidos a la prestación por cese de actividad. Así, aunque el número de trabajadores en ERTE en Andalucía venía reduciéndose desde mayo, comenzó nuevamente a crecer en noviembre y con mayor intensidad aún en diciembre, elevando la cifra total a 102.623 a finales de año.

Además, el número de trabajadores autónomos cobrando la prestación por cese de actividad también continuó aumentando hasta alcanzar los 62.958 a finales de diciembre. La media en el trimestre por ambas circunstancias, ERTE y autónomos en cese de actividad, se elevó a 143.179 trabajadores, un 9% más que en el trimestre anterior mientras que se reducía un 2% en la media de España. La consideración de este colectivo como personas desempleadas habría resultado en un crecimiento de la afiliación efectiva menor y en un aumento de la tasa de paro hasta el 26,3% de la población activa.

A continuación, puede consultar el informe completo del Observatorio Económico de Andalucía:

informe-ivq-2020-Final


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