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Bill Gates, el creador de Microsoft y uno de los hombres más poderosos del mundo.

Opinión, Política

El mundo está siendo reseteado

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El mundo está siendo reseteado en busca de un cambio profundo. Los promotores de ese cambio, al frente el los cuales están los poderes ocultos que mueven los verdaderos hilos del poder mundial, afirman que el reseteo es necesario y que de él surgirá un mundo mejor. Pero los que se resisten a ese nuevo mundo afirman que lo que se quiere construir es una tiranía sin democracia, sin pueblo y bajo un Estado demasiado poderoso e implacable, manejado, precisamente, por esos poderes ocultos mundiales

Es cierto que en el pasado algún tipo de reseteo lo realizaban las grandes catástrofes naturales, las guerras y las epidemias. Eran como un purgante que eliminaba la parte más débil y enferma de la población y permitía al resto de la humanidad seguir adelante más saneada. Las pestes y las guerras permitían al mundo poder reconstruir, crecer y ampliar los horizontes.

Es lo mismo que está logrando en estos momentos la pandemia del coronavirus, gracias a la cual el mundo podrá emprender una reconstrucción que le permitirá crecer en los próximos años con gran ímpetu y solvencia.

¿Qué significa resetear el mundo? La mejor explicación es que se le está practicando un duro y letal electroshock para derrumbarlo primero y levantarlo después, para que pueda seguir creciendo en el futuro.

Sin embargo hay un truco: el reseteo está diseñado para que los poderosos tengan más poder en el mundo futuro que resurja, en el que los ricos serán más ricos, los pobres estarán más sometidos y las libertades y derechos retrocederán.

Muchos pensamos que mas que un reseteo, lo que se pretende es rediseñar el mundo en beneficio de los poderosos, que quieren estados más fuertes, gobiernos más inamovibles y la desaparición de los derechos individuales y de la democracia.

La despreocupación de los poderosos

Cada vez que he conversado con los poderosos del mundo, algo que he hecho en no pocas ocasiones (gracias a mi profesión de periodista internacional), me ha sorprendido que nunca estaban preocupados por la democracia, las libertades, los derechos o el bienestar de los ciudadanos. Sus únicas preocupaciones eran el poder, en primer lugar, y después la economía, la superpoblación y la necesidad de crecer.

Esa escala de valores en el mundo del poder ayuda a entender lo que está pasando, el papel asignado a la pandemia del coronavirus y a explicar por qué el mundo está siendo reseteado.

En otros tiempos, el mundo era reseteado por las guerras y las grandes pandemias, sobre todo por la peste bubónica, el sarampión o la viruela, enfermedades capaces de acabar hasta con un tercio de la población en unos meses.

Pero los avances de la medicina impiden que esos viejos azotes funcionen en estos tiempos, mientras que las guerras son demasiado peligrosas porque generan desestabilizaciones profundas y las armas son demasiado letales y pueden alcanzar también a los que poseen el poder y la riqueza.

La gran pregunta es: ¿cómo se resetea el mundo en el siglo XXI?

Lo estamos viendo y el coronavirus, que probablemente es un patógeno de diseño en laboratorio, está cumpliendo la función que los poderosos creen imprescindible para que ellos puedan seguir dominando la vida y controlando la muerte.

Después del coronavirus vendrán otras pandemias, medicinas envenenadas y vacunas exterminadoras, hasta que exista un mundo distinto, más acorde con lo que los tiranos quieren: menos poblado, más asustado, más habituado al sometimiento, con un Estado más temible y poderoso y con muchos negocios abiertos para emplear el capital en reconstruir y reactivar unas sociedades muy escuálidas y dañadas. Todo un sueño para los que tienen poder y dinero; todo un infierno para los débiles y los pobres.

Nosotros tenemos todavía la posibilidad de detener el exterminio, pero, para lograrlo, hay que ser rebeldes y plantar cara a los monstruos. Es una tarea de valientes.


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