Nueva Aurora

Una imagen exterior de la Residencia Nueva Aurora.

Salud

El caso de la Residencia Nueva Aurora: una historia de condenas e ilegalidades

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Mercedes Alcalde Requerey es la actual directora del centro en sustitución de sus padres, condenados e inhabilitados por estafa; su tío también tuvo que cerrar un geriátrico en 1998 «por carecer de autorizaciones»

Aurora, según una de las cinco acepciones que contiene el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, significa principio o primeros tiempos de algo. Por tanto, la Asociación Nueva Aurora quiere decir un nuevo comienzo.

La nomenclatura es óptima, pero el servicio que daba esta asociación estaba en las antípodas de esa significación. Desde 1994 hasta 2018, la asociación regentaba un geriátrico en un antiguo convento de Lucena ubicado en la calle Ancha del municipio.

Pues bien, ese geriátrico era ilegal, porque no tenía licencia como tal. Ese edificio histórico del pueblo no podía albergar un centro de atención sociosanitaria porque carecía de los permisos de la Junta de Andalucía y del propio Ayuntamiento, «que hizo la vista gorda durante años«, según el ex concejal independiente del Consistorio lucentino, Vicente Dalda.

Informe demoledor

Los inspectores de Urbanismo, ante la presión de Dalda y de los familiares -que se quejaban continuamente de las condiciones infrahumanas en las que vivían sus padres y madres- decidieron tomar cartas en el asunto y realizaron un informe demoledor en el año 2018 poniendo en negro sobre blanco todas las irregularidades de este antiguo convento: falta de luz natural en habitaciones; ausencia de patio; aires acondicionados que no calentaban en invierno… En definitiva, falta de “condiciones de seguridad y salubridad mínimas”.

Ante este informe, la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, que tampoco se interesó nunca por el caso de esta residencia privada, ordenó el cierre del convento e impuso una sanción de 90.001 euros a Encarnación Requerey y su marido, responsables de la Asociación Nueva Aurora.

Sentencia condenatoria

Además de este varapalo sancionador, este matrimonio fue condenado como autores criminalmente responsables de un delito de estafa (robaron más de 2 millones de las antiguas pesetas de la cuenta corriente de una anciana usuaria de la residencia) a la pena de un año de prisión y multa de seis meses a razón de 2.000 pesetas diarias, con la subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas, a la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio de todo profesión u oficio relacionados con la dirección, gestión, administración o atención de establecimiento destinados al cuidado de personas de la tercera edad, así como a que indemnicen, solidariamente, al heredero o herederos de la víctima en la suma de 160.000 pesetas, más los intereses legales de dicha cantidad a determinar en ejecución de sentencia, así como al pago de las costas procesales», según la sentencia de la sala de lo Penal del Tribunal Supremo con fecha de 4 de julio de 2005.

Pero esta familia no cejó en su empeño y llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento para colocar la residencia en régimen de alquiler en el edificio perteneciente a la empresa Luz de Aras, que también se dedicaba a los servicios sociosanitarios, esta vez con su hija en el puesto de directora, Mercedes Alcalde Requerey.

Ahora los familiares están contentos (a pesar de haber habido un fallecido por coronavirus), porque el edificio de Luz de Aras tiene las dependencias propias de un geriátrico: patio para pasear, comedor, sala de TV, habitaciones bien acondicionadas… Pero conviene señalar que, según una familiar de una antigua residente que tuvo que sufrir las penurias del viejo convento, «Nueva Aurora solicitaba alimentos al Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) y al Banco de Alimentos para ahorrar dinero en los menús; y también ahorraban en personal».

Vicente Dalda corrobora esta versión y añade: «Lucena es una ciudad dominada por el sistema clientelar del PSOE. Nueva Aurora es una asociación, porque quieren hacer negocio, pero no aparecer como empresa en ningún sitio. No pueden repartir beneficios, pero sí llevárselo vía sueldo. Y además no están sometidos al control fiscal propio de una empresa».

El ex concejal independiente del Ayuntamiento de Lucena, Vicente Dalda.

Dalda se muestra contundente al referirse a la familia Requerey: «Son los que cortan el bacalao, reparten y mandan en Lucena». Este periódico ha tratado de ponerse en contacto con Mercedes Alcalde para que dé su versión sin éxito hasta el momento.

«Sistema clientelar»

En el Pleno de la Corporación saliente, celebrado justo hace un año, el alcalde, Juan Pérez, abrió un turno de intervenciones de despedida que inició Vicente Dalda, quien felicitó al PSOE por sus “excelentes resultados” en las elecciones, porque “su sistema clientelar funciona y está bien engrasado».

A los concejales de los grupos que están ahora en la oposición, Dalda les pidió que “hagan oposición de verdad”, porque es necesario hacerlo para la ciudad. Además, dio las gracias a los 643 ciudadanos que el pasado domingo depositaron su voto en la candidatura de Vecinos por Lucena que encabezó Dalda, pero que no obtuvo representación, y mostró su satisfacción por “haber cumplido mi deber” en los cuatro años en los que fue concejal.

Su logro más destacado fue destapar las condiciones lamentables de la Residencia Nueva Aurora gracias a la presión política que ejerció sobre el gobierno municipal del PSOE, que quedaron patentes en un informe de los técnicos municipales que recomendaban «su inmediato desalojo», y en una sanción administrativa de 90.001 euros impuesta al centro por parte de la Junta de Andalucía.

El alcalde de Lucena, Juan Pérez.

Vicente Dalda se mostró “tremendamente orgulloso” de haber logrado mejorar las condiciones de vida de los residentes. Mientras hablaba del caso de Nueva Aurora, los concejales y asesores de los grupos políticos le interrumpían a gritos y el
alcalde Pérez amenazó con impedirle continuar
si Dalda proseguía hablando de Nueva Aurora.

“Comprendo que la verdad duele” y lo corriente en el Ayuntamiento “es volver la cara” ante los problemas, frases éstas dos que Pérez sí le aceptó en aquel Pleno.

La Residencia Vicente Requerey, también clausurada

Los antecedentes delictivos de esta familia son significativos en el sector geriátrico andaluz. El Consejo de Gobierno aprobó un acuerdo en el año 1998 por el que se decidió el cierre total de la residencia de mayores Vicente Requerey de Lucena, de la que era titular Vicente Requerey Ramírez, tío de Mercedes Alcalde (actual directora de la Residencia Nueva Aurora y hermano de Encarnación), «por carecer de las autorizaciones y permisos para este tipo de centros».

El acuerdo, presentado por el consejero de Asuntos Sociales, declaró que los hechos probados en el expediente sancionador incoado por la Delegación Provincial en Córdoba «son constitutivos de tres infracciones muy graves, previstas en el decreto 87/1996, de 20 de febrero, que regula la autorización, acreditación e inspección de los Servicios Sociales de Andalucía».

Durante la instrucción del expediente, se comprobó que esta residencia, que estuvo situada en un inmueble de la calle Ancha, 44, de la citada población cordobesa, «incurría en numerosas irregularidades administrativas y en diversos aspectos que afectaban a la seguridad y salubridad de los residentes. El centro carecía además de la documentación obligatoria exigida para estas residencias, tales como libro registro de residentes, contratos de ingresos y póliza de seguros».


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