agresion sanitarios

Una imagen alegórica de la violencia que tienen que soportar a veces los profesionales sanitarios.

Salud

Cerca de 500 actos violentos contra profesionales del SAS en el primer semestre de 2020

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El Sindicato de Enfermería, Satse, ha denunciado que se han producido 494 actos violentos contra profesionales de la sanidad pública en Andalucía, 81 con agresiones físicas y 413 de otra índole, desde enero hasta junio de 2020

Sevilla es la provincia cuyos profesionales sanitarios han padecido más agresiones , con 143 casos registrados hasta junio, a pesar de la bajada de la asistencia presencial por la Covid-19. Del total de esos actos violentos, 18 fueron físicos y 125 verbales, tales como amenazas o insultos. Satse advierte además que, lejos de disminuir, ha detectado un aumento de la conflictividad en los centros sanitarios durante los meses de verano en los que los usuarios están pagando las deficiencias del sistema con los profesionales que les atienden en primera línea.

A Sevilla le siguen, en número de agresiones, Málaga (108), Córdoba (58), Cádiz (57), Huelva (39), Almería (36), Jaén (34) y Granada (19).

Estas cifras, aunque inferiores a las del mismo periodo de años anteriores, «son de extrema gravedad si se tiene en cuenta que incluyen la etapa de confinamiento de los meses de marzo a principios de junio, en los que descendió sensiblemente la atención presencial en los centros sanitarios», remarcan desde el sindicato.

Aumento en verano

Durante el verano, lejos de disminuir, se ha detectado un incremento de la conflictividad en los centros sanitarios debido a que los usuarios descontentos con la asistencia responsabilizan a los profesionales de las carencias que sufren en la atención.

El sindicato denuncia que, en general en la provincia de Sevilla, la planificación de la asistencia sanitaria ha sido «nefasta», con cierre de centros en horario de tarde, la falta de cobertura por vacaciones con contrataciones tardías y precarias en el caso de las enfermeras o los fisioterapeutas, el aumento de las funciones a desarrollar por la misma plantilla sin personal de refuerzo contratado para ello, el cierre de más de 550 camas en los hospitales o la disminución de la actividad quirúrgica, todo ello como si fuera un verano normal a pesar de la crisis sanitaria sin precedente que se está viviendo.

El aumento de la presión asistencial, tanto en Primaria como en los centros hospitalarios, las largas colas para ser atendidos en los centros de salud, las demoras de más de 14 días para obtener una cita o la imposibilidad de contactar por teléfono con los mismos, están provocando un incremento de las situaciones de tensión, «siendo los enfermeros los principales perjudicados al ser el primer profesional con el que el usuario se encuentra», denuncian desde Satse.

Por todo ello, el Sindicato de Enfermería ha apelado una vez más para que se mantenga, en todo momento, «una relación de respeto y confianza entre profesionales, pacientes y familiares pues, a pesar de las deficiencias, cualquier acto violento es inaceptable e injustificado«. De igual forma, Satse recuerda que los problemas y carencias que pueden llegar a sufrir pacientes y familiares no son responsabilidad del profesional, que en muchas ocasiones es la primera víctima de las deficiencias y que hace todo lo posible para que no se vea afectada la calidad de la atención sanitaria.

Tolerancia cero

De otro lado, de cara a la Administración Pública, el Sindicato de Enfermería ha reclamado que se pongan en marcha todas las medidas preventivas necesarias para evitar en todo lo posible las agresiones a los profesionales y que, en caso de consumarse la agresión, asegurar que el profesional agredido es atendido y apoyado en todo momento. Debe existir “tolerancia cero” frente a las agresiones, motivo por el que ha apelado a seguir trabajando conjuntamente desde todos los ámbitos en esta lucha.

Por último, Satse exige a la Junta de Andalucía que «dote de a los centros de los recursos humanos y materiales necesarios para atender a los ciudadanos como se merecen y así evitar que las deficiencias en la asistencia deriven en situaciones de conflictos y actos violentos contra los profesionales».


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