libertad cuadro

'Libertad', un cuadro de María del Carmen Pérez del año 2017.

Opinión

Si nos quitan la cultura, la historia y la libertad, ¿qué seremos?

Comparte este artículo:

Leyendo un artículo que me enviaron por WhatsApp, el autor hacía referencia al filósofo y ensayista francés Michel Onfray  (Argentan, 1 de enero de 1959). En el año 2019 este señor publicó ‘Théorie de la dictature précédé de Orwell et l`Empire maastrichien’ (París, Editions Robert Laffont), donde asevera que, en los países democráticos, se ha instaurado una nueva dictadura 

Dice Onfray: «En el ámbito de la cultura postmoderna, el odio es reservado a quien no se arrodilla delante de las verdades reveladas de la religión que se autoproclama progresista. Esta dictadura a la que hace referencia se caracteriza por los aspectos que siguen. Ellos son: destruir la libertad, empobrecer la lengua, abolir la verdad, suprimir la historia para poder reescribirla a voluntad, negar la naturaleza y propagar el odio».

Verdaderamente dejan mucho que pensar estas palabras llenas de verdad, pues si observamos la trayectoria de nuestra civilización occidental y nuestro país en particular, los movimientos que se realizan a diario van en esta línea.  Nosotros como ciudadanos, impasibles ante estas actuaciones execrables, que muy pronto si no se remedia, nos conducirán al abismo. 

Si nos quitan los conocimientos reales vividos a través de la historia y conservados por nuestros antepasados mediante documentos y otras manifestaciones artísticas: escultura, arquitectura, literatura, música etcétera, ¿cómo vamos a conocer la verdad y la libertad? 

Recordemos los últimos acontecimientos de grupos radicales de diferentes ideologías destrozando monumentos y edificios en varias partes del mundo, sobre todo en EEUU, sin olvidar que aquí en España también ha ocurrido. 

Reducir nuestra libertad

Si nos quieren reducir nuestra libertad, narcotizándonos con ideas y planteamientos que parecen que son igualitarios, pero que excluyen y dañan la libertad de todos, ¿conoceremos la realidad y el albedrío? 

El fin de empobrecer la lengua reduciendo o suprimiendo vocabulario para que, de esa manera, nuestra forma de expresarnos y comunicarnos se inutilice y nuestra mente se degrade. La composición de frases y la utilización de tiempos verbales correctamente hacen que, a la hora de hablar, desarrollemos el pensamiento y no se nos embeba la mente. 

¿Hará que nos expresemos con buenas herramientas para entender el contexto y alcanzar la libertad de cada uno? 

Si inventamos e interpretamos hechos a razón de nuestras ideologías e intereses negando la realidad y no propiciando diálogo y comunicación, ¿llegaremos a saber lo que es la veracidad y la independencia? 

No olvidemos que los populismos de ambos colores están aprovechándose de esta manipulación

La reducción en nuestros sistemas educativos del conocimiento de las corrientes filosóficas son muy necesarias para poder optar de forma libre y elegir nuestros pensamientos e ideologías de forma convincente, respetando siempre al que piensa distinto. 

Concluyo previniendo que todo esto origina odio, mucho odio y, como observamos a diario últimamente, causa mucha violencia, muerte y desolación. 

No olvidemos que los populismos de ambos colores están aprovechándose de esta manipulación que anda a sus anchas por todos los medios y están arrinconando a la democracia y volviéndola corrupta y no creíble. 


Comparte este artículo:

5 comentarios

  1. Avatar Santi Mora

    Muy buen artículo Don José Ramón

  2. Avatar Mario Castañeda

    Excelente articulo

  3. Avatar Emilio Povedano

    Buenísimo ,si nos quitan lo que tenemos nos quedamos en muebles viejos

  4. Avatar Angeles garcia

    Como siempre muy bien el articulo

  5. Avatar Miguel A. Palomino Ruiz

    El artículo es muy bueno y viene al pelo. Coincido en el diagnóstico de algunos de los principales males vigentes: el empobrecimiento y la intoxicación del lenguaje, que facilita la creación de postverdades (reescribir la historia). También coincido en el principal remedio que se cita: la educación, la formación, el aprendizaje. De ahí la apuesta irrenunciable por una educación pública holística, sismorresistente y permanente. Cuando la ciudadanía se construye, las postverdades se deconstruyen.
    Queda mucho camino por hacer.
    Muchas gracias a don José Ramón Talero por compartir estas ideas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*