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vuelta al kole

Un grupo de niños alemanes, que volvieron el lunes 10 de agosto a las aulas de nuevo, con muchas dudas aún en torno al uso de las mascarillas. / EFE

Opinión, Salud

Negacionistas, positivistas y vuelta al cole

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El problema de la vuelta al cole y el mundo de la enseñanza es solamente una parte de un problema general mucho mayor ocasionado por la Covid-19

Hoy, a primeros de septiembre del año 2020, se dispone de hechos evidentes, los cuales, correctamente analizados, pudieran ser suficientes para considerar procedente revisar el enfoque epidemiológico del problema general, con vistas a arrojar algo de luz sobre el amenazador escenario gris en el que nos vemos obligados a desenvolvernos, y adicionalmente, a aportar algunas respuestas a las cuestiones planteadas con motivo de la vuelta al cole y a la tradicionalista educación presencial, muy alejada por cierto de la educación digital.

Entre los hechos evidentes a los que hago mención, señalaré en esta ocasión solo dos, como anuncié allá por mayo, en mi libro El Manifiesto COVI, escrito durante el confinamiento y de venta en Amazon bajo el pseudónimo Alex de Gers:

  1. Desconocemos la capacidad infectante por segmentos de población, y por personas concretas, dependiendo además este hecho de la vulnerabilidad del candidato a ser contagiado. En conclusión, no se puede afirmar aún que, en general, una persona en general y un niño en particular, pueda infectar más o menos ni a quien.
  1. Se conoce bastante acerca de quiénes son los Grupos de Riesgo Vulnerables a la Invasión (GRV), por tanto, sería a estos a los que realmente habría que proteger con especiales cuidados, y no solo de los niños, si no de cualquier otra persona o elemento con capacidad infectante.

En cualquier caso, en base a las evidencias anteriormente aquí expuestas y a las hipótesis que a continuación se detallan, no sería errado adoptar un enfoque completamente diferente del problema general, y de la vuelta a la enseñanza presencial en particular, centrando las acciones no ya solo en los alumnos, sino más bien en el profesorado y en quienes trabajan en la docencia considerados GRV, cuya presencia en las aulas y centros educativos debe ser cuidadosamente valorada, ante la perspectiva de mezclarse con la población infantil o juvenil, principalmente asintomática durante el período infectante, dado que no puede garantizarse el riesgo de contagio cero debido a la naturaleza de la actividad y condiciones de los centros educativos.

De otra parte, habría que prevenir también protegiendo a las personas GRV del entorno familiar y social de quienes interactúan niños y jóvenes, cuyo contacto entre sí en el ámbito educativo supone un incremento de la posibilidad de contraer y transmitir el virus, no así de que padezcan necesariamente la Covid-19.

Siete meses después de iniciarse la pesadilla, la controversia sigue orbitando en torno a cómo enfrentarse a la pandemia y a la necesaria inmunización, cuando aún se carecen de investigaciones rigurosas, contrastadas y concluyentes.

Inmersos en una difusa nebulosa informativa, las esperanzas en forma de vacunas eficaces y sobre todo seguras para la población GRV, así como de medicamentos altamente efectivos y asequibles en precio, chocan contra abundantes dudas y discrepancias, enfrentado a la versión oficialista otras opiniones contrarias cada vez más intensas.

Pandemia según unos y ‘no pandemia’ según otros

Precisamente según la corriente de opinión no pandémica, opuesta a la oficial, y según ellos positivista (que no negacionista), convendría estudiar y no excluir a priori los argumentos que vienen sosteniendo sus seguidores, cuando argumentan considerando la Covid-19 no como una pandemia, sino como una enfermedad padecida en exclusiva por aquellas personas pertenecientes a alguno de los GRV, como confirman el elevado porcentaje de asintomáticos que, colonizados e invadidos por el susodicho virus, no genera en ellos infección, dado que sus efectos no son perjudiciales para el funcionamiento normal y la supervivencia de quien como asintomático, involuntaria y gratuitamente, les acoge en su organismo cual altruista anfitrión.

Y continúan los positivistas proponiendo que serían entonces los GRV a quienes habría que caracterizar objetiva y científicamente, individualmente, uno por uno y una por una, para así poder informarles, prevenirles y ayudarles, protegiéndoles con medias especificas tanto individuales como sociales. No así, al resto de lo población no GRV, mayoritaria por cierto, que continuaría viviendo, y sobre todo trabajando con las mínimas restricciones, promocionando y favoreciéndose entre dicha población una inmunización natural, con la finalidad de alcanzar lo antes posible el efecto barrera dificultador de la transmisión del virus, para finalizar provocando lo antes posible el apagón vírico, una vez alcanzado un porcentaje de inmunizados suficiente, cuya estimación se cifra entre el 60% y el 70% de la población.

Semejante nuevo enfoque positivista, exigiría realizar una campaña masiva de test, para toda la población, necesariamente intensiva en el tiempo

De este modo podría disminuirse el elevado grado de bloqueo al que se encuentra sometida la actividad económico-social, a la vez que se atenuarían los miedos y sufrimientos que atenazan a gran número de personas.

Y todo ello, en tanto los factores de virulencia se mantuvieran en los promedios actuales, es decir sin incremento ni atenuación, ni tampoco y muy importante, sin presencia significativa de Infectantes Sanos de Larga Duración (ISLD), asunto no baladí aún por dilucidar, pues de devenir así se precisaría de otro planteamiento preventivo y epidemiológico mucho más radical.

Semejante nuevo enfoque positivista, exigiría realizar una campaña masiva de test, para toda la población, necesariamente intensiva en el tiempo, en un macroesfuerzo colectivo de organismos públicos y privados de investigación y análisis, junto con universidades, hospitales y bioempresas, para identificar a quienes ya fueron infectados, o simplemente colonizados asintomáticamente, y a los que aún lo están.

A la vez y simultáneamente a la campaña, se protegerían a todas y cada una de las personas de los grupos GRV, aplicando medidas específicas para dichas personas vulnerables, que incluirían, sin ánimo excluyente, un plan de contingencia para un tratamiento adecuado y accesible a todas ellas a través de hospitales de campaña Covid-19, particularmente durante el período facilitador de la inmunización natural de las personas no GRV.

Como toda propuesta de acción epidemiológica, los positivistas sostienen que dicha hipótesis para la inmunización-vacunación natural, al menos podría verificarse a nivel piloto en una pequeña población voluntaria.

Pero ¿Cuál? ¿Quiénes? ¿Cuándo? …. ¿Dónde se encontrarán tales héroes?

Las dos semanas de confinamiento estricto en primavera, con las fronteras casi cerradas, fueron la gran oportunidad perdida para haberlo realizado a nivel de toda España, descubriendo dónde por entonces habitaba y en qué trincheras se escondía el Sars-Cov-2, comúnmente llamado el Covi, y para lanzarse sobre él con un ataque selectivo y fulminante.


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8 comentarios

  1. Nicolás Ozáez Gutierrez

    Genial Agustín

  2. Coincido en muchas cosas de las que expones.

    Mi punto de vista personal respecto al COVID-19, es que debemos, de manteniendo las medidas de seguridad, normalizar la vida todo lo posible.

    Como sabes además de abogado, soy dueño de un tipo de negocio que está encuadrado, por definición, entre los considerados como de Alto Riesgo de contagio, un Centro de Entrenamiento Funcional y Salud. Es similar a un gimnasio pero con particularidades muy relevantes en materia de seguridad e higiene.

    Nosotros hemos invertido en seguridad e implementado todas las medidas precisas para reducir el riesgo hasta el punto de hacerlo seguro, llevamos operando desde Mayo sin ningún contagio.

    Por eso creo que siempre es posible modificar las medidas de seguridad en los colegios hasta el punto de hacerlos bastante seguros; y aunque respeto a aquellos que decidan no escolarizar a sus hijos, entiendo que el daño ocasionado por la falta de escolarización es infinitamente mayor que el perjuicio por riesgo de contagio.

    Además está el factor social que comentas. Se ha puesto el grito en el cielo por el colegio, pero la mayoría de esas mismas personas no dudan en socializar con sus hijos. Eso es incongruente, en mi opinion.

    En fin, podemos hablar mucho del tema, sabes que soy gerente de riesgos y especialista en responsabilidad civil, por lo que lidio casi a diario con la prevención, gestión y las consecuencias que el COVID-19 tiene en mis clientes. Me ha tocado dedicar muchas horas a pensar en ello. ??‍♂️

    Un abraz ?

  3. Al-Batal Laziz

    Exelente articulo! Creo que se debe publicar en mas sitios, para que tanto los profesionales sanitarios como la poblacion sin conocimientos cientificos puedan compartirlo asi tener una vision mas transparente y sencilla de entender sobre la pandemia.

  4. Rosario

    Agustín, has puesto sobre el tapete las complejas circunstancias que rodean esta epidemia y has tratado con rigor varios supuestos

  5. M. Ángeles O. M.

    Estamos viviendo una realidad surrealista que jamás habría podido ser imaginada salvo en una película de ciencia ficción.
    La mayoría de la población cuando se dió inició al confinamiento obligatorio quiso seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias pero al chocar una y otra vez con tanta incompetencia del que decían ser una eminencia en epidemias mucha gente se decepcionó y ahí empezó a coger fuerza los que dicen que esto es una falsa pandemia con muchos vídeos que invaden la Red basados en médicos faltos de raciocinio y sin ninguna certeza científica que no han venido más que a confundir más a la población.
    Siento mucha pena de las personas vulverables por su edad o por tener patologías previas, están viviendo un horror ante tanta falta de empatia y comprensión por gran parte de la población. Los que dicen que esto es una farsa cada vez tienen más adeptos por la falta de transparencia del gobierno y el ser humano y sobre todo el que menos personalidad tiene necesita agarrarse a algo. Los seguidores de que esto es una invención de los gobiernos para hacernos callar, llaman a las mascarillas «mordazas» y dicen que nos quieren poner para callarnos y que no suene tal mascarilla para nada, dándoles igual que muera por no llevarla ellos la gente vulnerable o con patologías.
    Esos que dicen que quieren abrirnos los ojos hablan de la inmunidad como la «vacuna natural» dándoles igual los miles de muertos que se llevarían por delante, pero ellos se sienten como salvadores del mundo, cuando están haciendo un daño incalculable. La mascarilla no asfixia, sino habrían caído desmallados muchos cirujanos.
    Estamos en el comienzo del cole y después de aterrarnos con noticias alarmantes de la verdad de la covid, ahora nos dicen que la escuela es el lugar más seguro donde puede estar un niño, cuando las clases es el lugar que cumple todas las características del sitio donde no se debe de estar.
    Llaman a las aulas «grupos burbuja», cuando los niños sólo están allí 25 h semanales sino tienen aula matinal y comedor, serían grupos burbujas si no se saliese de allí como las monjas de clausura.
    No se conoce apenas nada de este virus, pero lo que cuenta es lo que mueve dinero y que los niños vayan a clase lo mueve por la cantidad de actividades económicas que conlleva.
    Está muy mal dirigido esto que se parece más a un circo que a un gobierno. Tengo una amiga médico de cabecera y están desbordados porque además de su trabajo le han añadido hacer los rastreos de los contagiados, cuando les falta tiempo. Sin serenidad ni tiempo no se puede hacer bien un trabajo tan minucioso. Hay profesionales que podrían hacerlo por tiempo como policías, guardias civiles y militares como sí lo están habiendo en Madrid y no se les ha llamado aquí.
    No creo en la inmunidad de rebaño pues conllevaría muchísimas muertes.
    Nos hacen creer que la salud es lo más importante pero las decisiones que se toman no parecen indicar eso. Las vidas parecen no importar
    A esta falta de organización del gobierno, se une la irresponsabilidad de muchísima gente. Esto parece imparable, tendrá que morir mucha más gente desgraciadamente para que muchos humanos hagan honor a su especie.
    Para dirigir un país se necesita tener un equipo de gobierno competente, unido, inteligente, transparente y nada de eso se está viendo.
    Estamos inmersos en una enorme nube gris con un futuro muy incierto y la economía destrozada.

    • Jose Bueno

      Excelente artículo Agustin, no puedo más que enviarlo a todos mis contactos de amigos y familia ( como sabes mi hija es médico), para que ellas puedan divulgarlo en sus ámbitos laborales .

  6. Gracias Agustín por tu análisis, propuestas y visión. Hoy la multiplicidad de información nos suele producir inseguridad y miedo al contagio, sobre todo las personas que somos de riesgo

  7. María José benavente Rodríguez

    Agustín.Me ha gustado mucho tu artículo creo en todo lo que dices puesto que en mi familia ha habido un fallecido .Había fumado bastante,aunque hace años lo había dejado pero yo creo q ya era propenso como muchas personas que no quieren su cuerpo y no se cuidan.Su mujer durmiendo con el hasta el mismo día que ingreso en el hospital,y demás familia que habían estado comiendo una paella que él habia hecho ninguno fue contagiado.

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