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El interior de un autobús de Tussam. / ASC

Cartas al director

La economía antes que la salud

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En los últimos días, los medios de comunicación y los gobernantes están mostrando a la ciudadanía su alarma y  preocupación ante el aumento de contagios del Covid

Ante tal situación,  no parece lógico que desde el levantamiento del estado de alarma, los transportes públicos continúen manteniendo una reducción de servicios y obliguen al público a viajar sin poder mantener la necesaria distancia de seguridad recomendada.

Por ejemplo, Renfe continúa manteniendo recortes en las líneas de tren de media distancia, las cuales suelen ser utilizadas por pasajeros que se desplazan diariamente trayectos entre 30 y 80 Km de un pueblo a otro para ir  y/o volver de su trabajo, etc.., «porque el tren es un transporte cómodo, limpio y que nunca iba saturado».

Pero resulta que debido a la supresión de trenes, ahora se ven obligados a hacer su trayecto o bien en su coche particular (en muchos casos) o en autobuses de línea regular, los cuales  también mantienen una reducción de sus servicios. La consecuencia es: autobuses llenos de viajeros con todas sus plazas completas, sin posibilidad de respetar la distancia recomendada al tener que ir sentados uno al lado de otro, en los cuales uno estornuda, otro tose, otro se baja la mascarilla un rato porque necesita respirar mejor al ir tanto tiempo encerrado en un sitio repleto que no lleva ninguna ventanilla abierta… y por tanto con el riesgo a un mayor contagio.

Pocos buses

Por otro lado, en ciudades como Madrid encontramos los centros comerciales con una notable afluencia de público, y los fines de semana, cuando mas público tienen, los servicios de transporte como EMT de Madrid, en vez de ser reforzados para hacer frente a esa demanda de publico y evitar la aglomeración de viajeros, o cuando menos mantener las líneas de autobús que dan servicio a esos centros con al menos los mismos horarios que los días laborables para que el público, resulta que también recortan sus horarios.

Y la consecuencia nuevamente es la misma: autobuses saturados constantemente de personas, en los que es imposible guardar la distancia de seguridad, y por tanto un mayor riesgo de contagios.

En otros aspectos, como son las medidas preventivas necesarias para las personas dependientes, tampoco parece lógico que, ante el aumento del numero de contagios, las autoridades no planteen la necesidad de realizar pruebas del Covid a todo el personal laboral que trabaja en empresas que prestan servicios de ayuda a domicilio a personas dependientes, para que, en los casos en que se diagnostiquen trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) positivas o asintomáticas, no se las envíe a los domicilios de los dependientes, protegiendo de este modo a las personas a las que van a atender. Y por otro lado se garantice a estas trabajadoras la reglamentaria baja laboral médica y la reserva de su puesto de trabajo por parte de las empresas de SAD durante el tiempo necesario de confinamiento hasta su recuperación.

En definitiva, todos estos problemas y situaciones ponen en evidencia que, ante la salud del país y la delicada situación derivada de la pandemia, se continúan anteponiendo los intereses económicos. Y así no es posible lograr resultados positivos.
Esta es mi modesta observación y aportación como ciudadano sobre lo que esta pasando.

Enrique González Blanco


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