eutanasia

Imagen alegórica de la eutanasia.

Opinión, Salud

Eutanasia, un arma de doble filo (muerte dulce versus inseguridad de los mayores)

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En la actual pandemia han muerto muchos millares de ancianos y enfermos graves. Sobre todo en la pasada primavera, en España, sobre todo en residencias, y ha habido prácticas no muy acertadas, como no admitir a los mayores de 80 años al acceso de respiradores o no permitir el acceso a hospitales a los ancianos de residencias

He leído con pena la Ley de la Eutanasia que se aprobó ayer en el Parlamento. La eutanasia (muerte dulce) plantea la solución de casos de enfermedad muy dolorosa o de muerte segura. Pero hecha la ley, hecha la trampa, se dice. Leí hace tiempo la novela Amsterdam, de Ian McEwan (fue Premio Booker de 1998), que plantea en toda su crudeza el uso de la eutanasia como medio legal de eliminar a quien le tienes manía: dos amigos egoístas que, a causa de una confusión, un malentendido, se quieren dar muerte uno al otro. Usando la firma falsificada de un médico, acaba todo en tragedia.

Tener esta ley parece una conquista progresista, cuando en realidad me parece una medida retrógrada, propia de sociedades primitivas. No sólo en la antigua Grecia y Roma, sino en sociedades más recientes como los esquimales, que estaban organizados de manera que las mujeres cortaban pieles mordiendo, y cuando no tenían dientes porque eran entradas en años, dejaban los vestidos y se iban, a morir de frío. Eran sociedades que optaban por prescindir de esas personas, y se los presionaba.

Una ley que permite matar puede dar lugar a poner intereses políticos o económicos por encima de los de la persona, que son los primeros que hay que salvaguardar. O incluso intereses de algún loco: ¿recordáis un caso en Lieja, en que hubo confusión de paciente en la aplicación de la eutanasia? Y ha habido casos de personal sanitario que usaba su condición para eliminar pacientes (por ejemplo el doctor Harold Shipman).

Aunque la ley habla de “garantías” y pone un plazo de 15 días desde la decisión de morir, añade que «se podrá aceptar cualquier periodo menor que considere apropiado en función de las circunstancias clínicas concurrentes”.

Cambiar la sensación de inutilidad

Puede haber alguna persona que pide su muerte como la única opción para poner fin a su sufrimiento. Son personas que no encuentran solución a la situación incurable, intolerable, insoportable, sensación de inútil… pero cuando se le da amor a esa persona, en la mayoría de los casos la solución llega con los cuidados paliativos: alguien que le haga sentir la alegría de vivir, cambiar la sensación de inútil por sentir que importa a otros. Me contaron de un paciente que deseaba morir y el médico se negó a ayudarle. Al cabo de unas semanas, le agradeció al médico no haber secundado su petición: una voluntaria iba a verle y se había enamorado, y ahora estaba feliz con la vida.

Pero sobre todo hay que pensar en proteger la vida de los mayores y los que tienen enfermedades, para que puedan ser eliminados: los incapacitados tanto por enfermedad mental como física. Una vez abierta la puerta de matar, es difícil cerrarla: enfermos terminales, enfermos crónicos, problemas psicológicos. En principio es para atender peticiones de eutanasia voluntaria, pero esta puede ser inducida con presiones o con el consentimiento de los allegados, si el paciente no tiene suficientes facultades a juicio de alguien que puede ser partidista. la haría, en la práctica, incontrolable. Toda ley tiene agujeros, que se aprovechan para aplicarla a casos no previstos, como bien sabe Hacienda.

Hemos leído muchos casos en que algún iluminado mataba a pacientes en los hospitales. Hace poco me contaban de un enfermero al que habían encargado inyectar una dosis letal para un paciente, para aliviarle del dolor. No lo hizo, y al poco el paciente estaba curado.

La eutanasia podría ser una tentación para solucionar un problema de mantenimiento del sistema público

La estancia diaria de un paciente terminal en un hospital de la red sanitaria cuesta varios centenares de euros al día. Y la eutanasia podría ser una tentación para solucionar un problema de mantenimiento del sistema público: se ahorraría Hacienda devolver a determinadas personas lo que recibió de ellas como cotización de Seguridad Social. Se dice que el 90% de lo que paga Sanidad a los pacientes es en el último año de vida, que lógicamente si una persona muere antes, el gasto en Sanidad será mucho menor, además de ahorrarse su pensión.

En Holanda constaban en 1994, 14.700 casos de eutanasia sin consentimiento del paciente registrados. Además, la ley en España es que conste como “muerte natural”: “La muerte producida derivada de la prestación de ayuda para morir tendrá la consideración de muerte natural a todos los efectos”: lo cual es una aberración, pues incluso la Ley de la citada Holanda indica que se haga constar la causa de la muerte como no natural. Aquí no hará falta hacer esos recuentos. Además, se indica que puede saltarse el protocolo del médico: “En caso de encontrarse este impedido físicamente para fechar y firmar el documento, otra persona mayor de edad y plenamente capaz podrá fecharlo y firmarlo en su presencia. Dicha persona ha de mencionar el hecho de que quien demanda la prestación de ayuda para morir no se encuentra en condiciones de firmar el documento e indicar las razones (artículo 6)». La redacción parece una sentencia de muerte, pues admite que pueda.

¿Se castigó a alguien por la asistencia a morir de Sampedro? No. Además, por unos pocos casos que lo piden, ¿abrimos la puerta de la incertidumbre a millones de personas ancianas o enfermas? Pienso que hace falta la autorización de un juez para quitar la libertad a una persona. ¿Y quieren que se pueda matar con la revisión de un médico, ni siquiera de un juez, poniendo que es “muerte natural”? ¿Es confiable la opinión de unos médicos que podrían estar implicados, por ejemplo, en una trama familiar y cobrar comisión por una herencia percibida al quitar de en medio a un pariente?

Esta Ley de la Eutanasia, aprobada ayer, dice que no hay que dar cobertura legal a la muerte de alguien que quiere usar ese derecho, pues “no basta simplemente con despenalizar las conductas que impliquen alguna forma de ayuda a la muerte de otra persona, aun cuando se produzca por expreso deseo de esta”. ¡Vaya disparate de redacción!

¿Dónde está la frontera, que cuando se cruza se va contra el hombre? ¿Cuándo es el hombre un lobo para el hombre? Conozco a personas que decían que, si les pasaba una enfermedad grave, preferían morir a sufrir. Y cuando les pasó ese percance grave, todo lo contrario: pienso que Dios manda su gracia para llevar la carga que nos toca llevar. Recuerdo un tuberculoso en el Hospital de la Caridad de Sevilla, al que un tren le cortó una pierna, que estaba con una alegría de vivir envidiable. Una cosa es decir que no queremos llegar a ciertas situaciones de limitación de salud, y la otra es llegar a esas situaciones y ya pensamos otra cosa. He leído estudios que muestran que son pocos los enfermos que piden morir. Y si tienen medios para mitigar el dolor y sobre todo cariño, mucho menos. Hay que cambiar el chip: entre los enfermos de cáncer, el índice de suicidios es inferior a la media de la población sana. Parece que se desarrolla en la persona un fuerte apego a la vida… Franco De Conno, responsable de Terapias Paliativas, afirma que más allá de la legitimidad o no de la eutanasia «el problema es ofrecer a todos la posibilidad de soportar la enfermedad sin sufrimientos inútiles».

El paciente es un ser vulnerable, que depende mucho del entorno. Suelen decir algunos pacientes: «Para mí es peor la soledad que el dolor físico». El paciente tiene miedo de sentirse abandonado, de sentir que está siendo una carga, de que le echen en cara que seguir vivo es una carga para todos… todo esto aumenta el sufrimiento. Y lo que el paciente quiere es que no le dejes solo. Y sentirse mirado con amor, así no tienen ganas de morirse.

Quizá la cosa peor de la eutanasia es que trastorna la relación médico-paciente. He oído de pacientes de Holanda que venían a España cuando tenían que acudir al hospital, por miedo a que los eliminaran.

La vida es el don que hemos recibido, base de los demás. Es el primer derecho de la persona, base de los demás, y así lo protege el Derecho: «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona» (artículo 3. ° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). Así lo refleja el Artículo 15 de la Constitución Española: “todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”. El artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, afirma que “la muerte no puede ser infligida intencionadamente a nadie”, como también recuerda el juramento hipocrático que hacen los médicos: “A nadie, aunque me lo pidiera, daré un veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome”.


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5 comentarios

  1. Con la Iglesia hemos topado!

  2. Avatar Luciano Pou Sabaté

    Muchas gracias por la publicación. Sobre los Países Bajos y los abusos que se dan en la eutanasia, acabo de leer otro caso en https://www.forumlibertas.com/eutanasia-en-los-paises-bajos-los-ancianos-son-eliminados-contra-su-voluntad-y-a-pesar-de-su-resistencia/

  3. Avatar Jose angel reyes flores

    Excelente Luiciano saludos y gracias por compartir que tengas bonito dia un abrazote

  4. Tiene usted toda la razón. Es tremendo. ¿Qué se puede hacer?…
    La gente no se que piensa ni espera.
    Saludos.

  5. Avatar Luciano Pou Sabaté

    Pienso que con mucha paz, pero sin dejar de trabajar, hemos de ir transformando ese conformismo de pensar que esas leyes son progresistas, para crear opinión en las asociaciones y opinión pública, pues a la larga los políticos harán lo que la opinión pública quiera. Aquí tienes el video de una persona muy cualificada, sobre la eutanasia: https://www.facebook.com/watch/?v=517948085517503

    La pena es que hay mucha gente que no actúa, para no ser criticada, y en lugar de vivir en conciencia vive según lo que está de moda. Es aquello de “donde va Vicente, donde va la gente”: por no tener problemas son espectadores pasivos de injusticias. Es necesaria la educación en no estar pasivos ante lo injusto: https://www.facebook.com/photo?fbid=10157782399056918&set=a.105937321917

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