La elección de un médico vinculado a Asisa y político del PP como número dos de Sanidad en la Junta, habida cuenta de la inexperiencia y el desconocimiento de Antonio Sanz en la materia, es otra palada más para el enterramiento de la sanidad pública tal y como se entiende en la Ley de Salud de Andalucía y la evidencia de la estrecha relación que el Gobierno de Juanma Moreno tiene con esta empresa privada, marcada por múltiples ilegalidades
Nicolás José Navarro Díaz ha sido nombrado viceconsejero de Sanidad y Consumo, dentro de su proceso de «renovación» de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias. El nombramiento se produjo tras la reunión del Consejo de Gobierno a propuesta del consejero Antonio Sanz Cabello según recoge el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), sustituyendo a la hasta ahora número dos en la Consejería de Sanidad, María Luisa del Moral.
La portavoz de la Junta, Carolina España, ha destacado el perfil técnico y la amplia experiencia del nuevo viceconsejero. España informó que el nombramiento de Navarro se traduce en que «ante los problemas buscamos soluciones» en materia de salud.
Es médico del SAS, «en excedencia forzosa al pasar a ocupar un cargo público, pero, con el objetivo de no perder su vinculación sanitaria, ha estado compaginando esas tareas con la actividad privada», ha explicado la portavoz del Ejecutivo autónomo tras el Consejo de Gobierno en el que se ha aprobado el nombramiento de Navarro. «Se trata de que en este equipo estén los mejores«, ha incidido España.
Navarro es granadino, licenciado en Medicina y Cirugía. Su formación y trayectoria están firmemente arraigadas en el ámbito clínico, siendo médico especialista en medicina familiar y comunitaria y contando con una larga trayectoria. Compaginaba su cargo como vicepresidente de la Diputación de Granada con el puesto de jefe de Urgencias del HLA Universitario Inmaculada, un centro hospitalario de Asisa. Este movimiento estratégico se encuadra en la hoja de ruta de la consejería.
En el ámbito de la política local, ha sido hasta este lunes -cuando ha renunciado a sus cargos públicos-, primer teniente alcalde del Ayuntamiento de Motril, con responsabilidad en Economía y Hacienda, Desarrollo del Litoral, Proyectos Estratégicos y Nuevas Tecnologías. A la vez, en la Diputación Provincial granadina, Navarro ha ejercido hasta ahora como vicepresidente primero, portavoz y diputado delegado de Presidencia y Proyectos Estratégicos.
Para asumir la viceconsejería, Navarro ha renunciado a la totalidad de sus cargos locales y provinciales, ya que el puesto institucional exige una «exclusividad absoluta».
Una apuesta arriesgada con puerta giratoria a la inversa
Normalmente, un alto cargo público acaba con sus huesos en el consejo de administración de algún banco, fundación, compañía de seguros o grupo internacional. El caso de Nicolás Navarro es de traca, porque él lleva años con medio cuerpo en la pública y medio cuerpo en la privada (menos mal que el cargo de viceconsejero le obliga a no compaginar). No parece que Navarro sea el perfil más idóneo para pilotar la reforma del Servicio Andaluz de Salud en su momento más crítico. ¿Qué pasará cuando tenga que licitar contratos para concertar con la privada? Su pasado reciente en Asisa preocupa a la hora de preservar la igualdad de oportunidades, mérito, capacidad y publicidad.
Y lo más importante: Asisa se ha visto envuelta en presuntos casos de corrupción de la mano de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, incluido el escándalo de la calificación como universitaria de la clínica donde trabajaba Navarro y del que se hizo eco EL LIBRE en su día:
Asimismo, Luis Escribano demostró en el siguiente artículo que el Gobierno de Juanma Moreno tuvo la intención de beneficiar al grupo Asisa a sabiendas de que incurría en ilegalidades:
Y, por supuesto, Asisa está en el caso de los contratos fraudulentos del SAS, junto a otras empresas sanitarias privadas:
Decisión polémica tras el caso de Miguel Ángel Guzmán
¿Recuerdan a Miguel Ángel Guzmán? Sí, aquel gerente del SAS que luego fue viceconsejero y que terminó con un cargo en Asisa. Parece que fue hace mil vidas, pero ocurrió el año pasado.
La entonces consejera de Salud, Catalina García, sostuvo que el informe elaborado por la Inspección General de Servicio de la Junta de Andalucía dejaba «claro» que la contratación era «incompatible» hasta el 29 de julio de 2024, lo que, a juicio de la consejera, permitía dar «por cerrado» el asunto. Este informe se conoció horas después de que el exviceconsejero de Salud de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Guzmán, comunicara que iba a aplazar la decisión de incorporarse a cualquier actividad laboral, en alusión a su fichaje por la aseguradora privada Asisa, hasta que la Junta emitiera el informe sobre la incompatibilidad o no de su llegada a ese nuevo cargo, según se recogía en un comunicado.
Según el documento enviado a la Secretaría General, dependiente de la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública, la incompatibilidad estaría motivada por los 14 contratos que, desde el Servicio Andaluz de Salud, se firmaron con las entidades vinculadas al grupo de la empresa aseguradora entre noviembre de 2019 y junio de 2022. En esta etapa, «aunque los contratos no fueron firmados directamente por Guzmán», sino por el director general de Asistencia Sanitaria y Resultados por delegación de firma, «esto no altera la competencia«, explicaba la Junta en un comunicado.
A día de hoy, Miguel Ángel Guzmán tiene un alto cargo en Asisa.
¿Avanzar hacia dónde?
En el Congreso del PP, Juanma Moreno dijo a voz en grito que él no estaba privatizando la sanidad pública. Se trata de «avanzar», bramaba. Carolina España, visiblemente enojada, dijo lo mismo ayer en la rueda de prensa del Consejo de Gobierno a pregunta de EL LIBRE: «La privatización es un bulo».
A la gente de la calle, a los pacientes, a los que sufren (sean de la ideología política que sean), les importa un pimiento esa manida palabra. Lo que quieren los usuarios es no esperar 15 días para tener una cita de Atención Primaria ni esperar año y medio para operarse ni esperar dos años para una prueba diagnóstica. Lo que no se traga el pueblo es que la gestión del SAS tenga como objetivo «avanzar», porque la involución es clara. La pobreza crece imparable, la clase media se va extinguiendo y los seguros médicos alcanzan precios de máximo histórico, aprovechándose de la penosa situación de la sanidad pública.
Los seguros médicos privados crecen en Andalucía un 25% desde que gobierna el PP
Ya hay dos millones de andaluces con un seguro médico privado, lo que supone uno de cada cuatro, tras experimentar un crecimiento espectacular desde que es presidente de la Junta de Andalucía Juanma Moreno, cuyo gobierno ha nutrido con, al menos, 3.718 millones de euros a la sanidad privada en conciertos. Pero, según Moreno y España, esto no es privatización.
Por si hay alguien que todavía no los ha leído, a continuación seleccionamos 10 enlaces de este mismo año (hay más de 300 artículos en EL LIBRE que denuncian la precariedad del SAS en los últimos cinco años y medio) que resumen el sufrimiento tanto de pacientes como de trabajadores del SAS: