La portavoz de la plataforma de afectados por la futura construcción de una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), María del Carmen Mestanza, explica que este paraíso natural de Málaga «es sangre de nuestros antepasados, que se dejaron la vida trabajando estas tierras»
Dentro de la neblina que se cierne sobre la Vega de Mestanza y los nubarrones persistentes, hay un claro de esperanza. La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha admitido el recurso de la Asociación de Vecinos Mestanza y Lomas de Cantarrana contra la decisión de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de construir la nueva depuradora norte en la Vega de Mestanza, unos terrenos situados entre los municipios de Málaga y Alhaurín de la Torre poblados por más de 15.000 árboles frutales con una producción de cítricos de millón y medio de kilos con certificado ecológico.
Los afectados alegan «flagrante indefensión» por la falta de información sobre el proyecto. Según explica el abogado Marcelino Abraira, se produjo «una falta al derecho a la información de los vecinos para poder defenderse», por lo que pidieron la paralización del proceso como medida cautelar.
El emplazamiento, según contestó la Junta de Andalucía a los vecinos el pasado mes de enero, está fijado desde 2009 y fue aprobado por unanimidad por los alcaldes de municipios del entorno y por la administración autonómica en su etapa socialista.
Unos 300 vecinos de la Vega de Mestanza han conformado una plataforma para intentar detener la construcción de esta enorme depuradora a poco más de 200 de metros de sus viviendas. Temen los olores, las inundaciones, el ruido y la merma de masa forestal. Pero lo peor es la pérdida de un legado, la desaparición de la última vega de la ciudad de Málaga. A cambio, la Administración destaca que la infraestructura servirá para acabar con los seis hectómetros cúbicos de aguas residuales que se vierten cada año en el río Guadalhorce y para dejar de pagar la multa millonaria de la Unión Europea (UE) por la ausencia de depuración.
Por el momento, la Junta de Andalucía asegura que el cambio de ubicación no está sobre la mesa y que el proyecto continúa su curso para evitar un nuevo retraso, ya que se pagan 634.000 euros de multa al semestre por verter al río Guadalhorce cada año 5,9 hectómetros cúbicos de aguas residuales sin depurar. «Veo prácticamente imposible el cambio de ubicación», dijo recientemente el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo. La Vega de Mestanza se encuentra a 12 kilómetros del casco histórico malagueño y a tres del aeropuerto de la Costa del Sol.
La portavoz de la plataforma de vecinos afectados por la futura construcción de esta Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), María del Carmen Mestanza, analiza para EL LIBRE la situación que están viviendo. Porque la Vega de Mestanza es un paisaje único, el último reducto de una forma de vivir que podría desaparecer al son de las máquinas retropalas. Un legado en peligro por una mala decisión política.
-¿Es necesaria la depuradora?
-Sí, pero había cinco sitios donde hacerla, los cuales no son terrenos inundables y donde no hay árboles y la depuradora sale por 40 millones de euros. Si la hacen aquí en la vega, hay que cortar árboles, el suelo es inundable y construirla vale 131 millones. ¿Eso cómo se explica? El PSOE ha dicho en el Parlamento andaluz que fue un error, porque no habían visto el terreno y que, por favor, rectifiquen. Y el Gobierno andaluz de ahora se empeña en seguir en el error. Los alcaldes de Málaga y Alhaurín de la Torre han venido a ver la vega y han dicho que es un error, que es el peor sitio para construir la depuradora. Parece que hay intereses ocultos. ¿Y hemos estado esperando 40 años para que cambie el gobierno de Andalucía para que ahora el PP siga con los mismos proyectos del PSOE? Para eso, que hubiera salido otra vez el PSOE.
-Y, como consecuencia, los vecinos han tenido que movilizarse…
-Efectivamente. Tengo 66 años y, en lugar de estar en mi casa haciendo colchas de croché para mi nieto, estoy todavía tirada en la calle como una activista. Es que estamos desesperados.
-¿No se les llena la boca a los políticos de frases como «fomento de la agricultura ecológica» o «protección del patrimonio»? Del dicho al hecho…
-Se ponen en la tele a decir que van a proteger la agricultura y la ecología y a mí se me revuelven las tripas. Y, teniendo cinco sitios para construir la EDAR, han elegido arruinar una vega agrícola y ecológica que tiene un siglo de existencia. ¡Pero si con los 131 millones que te vas a gastar en hacer la isla, tienes para pagar 20 años de multas de la UE! Es una cosa indignante. La vega es pulmón y despensa de Málaga. Nos vamos a quedar sin tradiciones.
-¿Todos los pueblos malagueños depuran sus aguas?
-Todos los pueblos de Málaga depuran sus aguas. Solo quedan por depurar las aguas de Cártama y Alhaurín el Grande, dos pueblos que no están cerca del mar. En lugar de hacer una depuradora al lado de esos dos pueblos para limpiar esas aguas, se las traen por colectores, atravesando toda la vega, para depurarlas en Mestanza. ¿Y sabe por qué? Porque, si se hace una depuradora pequeñita para Cártama, la tiene que hacer el Ayuntamiento. Pero si la hacen grande, que beneficie a más pueblos, la paga la Junta. Y ahora traen toda la mierda por la vega.
-Teniendo en cuenta que el abuelo del presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, trabajó en el Valle de Guadalhorce y que sus padres son de Alhaurín el Grande, ¿ha conseguido que se interese por la vega?
-La vega habla por sí misma. Yo le llamo el Central Park de Málaga. Cuando tú te pones ahí y ves ese terciopelo verde de miles y miles de árboles tan bonito, cuidado por los agricultores… es muy emocionante. Los políticos tomaron la decisión de construir la depuradora sin conocer la vega. Entonces, empezamos a invitarles a venir. Cuando Moreno Bonilla venía a inaugurar algo a Málaga, yo me presentaba con mi pancartita… y empezaron a venir. ¿Usted puede calcular todo lo que me tuve que mover para que Bendodo viniera aquí? Quiero que el presidente de la Junta venga a darnos dignidad. Me prometió que iba a venir, pero todavía no ha podido ser.
-Ustedes se han movilizado hasta el punto de haber rodado un cortometraje documental denunciando la situación…
-Lo presentamos al Festival de Cine de Málaga y no lo han seleccionado, como era de esperar. Por lo menos, que lo estrenen en algún sitio ajeno al festival, porque es lo que va a quedar de la vega. Todo quedará arrasado con la depuradora. Qué pena más grande… Hasta me vestí de mantilla, de luto, en mi intervención en el Pleno del Ayuntamiento de Málaga. El alcalde, Francisco de la Torre, nos ha felicitado por la educación con la que hacemos las protestas. Nos dice que ya es muy tarde para el cambio de ubicación, pero eso es mentira.

-La Vega de Mestanza tiene casi 100 años, ¿no es así?
-Mi abuelo llegó a esta zona en 1924 con nueve niños. El marqués de Larios le alquiló estas tierras a mi abuelo por poco dinero, porque eran malas de trabajar. Sembraba papas, llegaba el río y se las llevaba. Entonces, a fuerza de mano de obra (porque antes los hijos eran mano de obra) y de la construcción de pantanos, el río se fue domando y ya pudieron sacar algunos beneficios. Mi abuelo le pudo comprar las tierras al marqués de Larios y empezó a resurgir. Cuando se murió, las tierras se dividieron en 10 partes (mi abuela parió a su décimo hijo en la vega) y una de esas partes le tocó a mi padre. En la actualidad, las parcelas son tan pequeñas que no se puede vivir de eso. Mi padre nos dio estudios: mi hermano es médico y yo soy maestra y vivo de mi pensión. ¿Quién está comiendo de este trozo de terreno? Pues, por ejemplo, mi madre, que tiene 85 años y su pensión, pero le alquila su pedazo de tierra a Cítricos El Romeral y a Vegaverde, que sí pueden sacarle rentabilidad. Aquí nadie vende, porque esto lo llevamos en la sangre, es un legado, es emblemático. Nosotros aquí nos sentimos como los indios apaches, como los pieles rojas cuando el presidente de los Estados Unidos les dijo que se tenían que ir de sus tierras, porque se las compraban por cuatro duros.
-¿Cuánto dinero les ofrece la Junta por sus tierras de la Vega de Mestanza?
-Todavía no nos lo han dicho. Ellos han hecho un círculo en el plano y han dictaminado: «Esto, expropiado». Le daríamos el dinero a quien fuera solo para que no corten los árboles.
Gracias, por darle visibilidad a la Vega de Mestanza. Gracias
La prisa que tienen en realizar la obra es por intereses ocultos y no por ecología. Han inflado los proyectos de las EDAR y el coste de su mantenimiento. Sólo hay que solicitar copia de los anteriores proyectos y compararlos con los actuales. Ésto lo puedo afirmar sin ningún tipo de error pq lo he comprobado en otros proyectos.