El SAS ha mandado una circular a todos los colegios farmacéuticos de Andalucía, a la que ha tenido acceso EL LIBRE, en la que dictamina que la exención de pago estará sujeta a «una validación farmacéutica previa» a partir del 1 de septiembre. «El motivo de esta medida es asegurar que se hace un uso racional de estos medicamentos», aduce la Junta de Andalucía en otra medida más orientada al recorte de recursos sanitarios públicos y gratuitos
El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha comunicado hoy a todos los farmacéuticos de Andalucía que, a partir del 1 septiembre de 2023, los tratamientos que se inicien por primera vez con medicamentos que contengan los siguientes
principios activos y «en las siguientes concentraciones estarán sujetos a una validación farmacéutica previa a su dispensación con cargo al SAS»: Dapaglifozina (10 miligramos), que se emplea para el tratamiento de la diabetes mellitus; Empaglifozina (10 miligramos), tratamiento de la diabetes tipo 2; y Empaglifozina en formato de 25 miligramos, cuyo nombre comercial es Jardiance, entre otros.
Jardiance se utiliza para tratar la diabetes tipo 2 en pacientes adultos (de 18 años de edad o mayores) que no pueden controlarse con dieta y ejercicio por sí solos. Se puede utilizar sin otros medicamentos en pacientes que no pueden tomar metformina (otro medicamento para tratar la diabetes). También se puede utilizar con otros medicamentos para el tratamiento de la diabetes. Puede tratarse de medicamentos administrados por vía oral o administrados mediante una inyección, como la insulina. Jardiance actúa bloqueando la proteína SGLT2 en los riñones. Esto causa la eliminación del azúcar (glucosa) de la sangre en la orina. De esta forma, reduce la cantidad de azúcar en la sangre. Este medicamento también puede ayudar a prevenir las enfermedades cardiacas en pacientes con diabetes mellitus tipo 2.
Rosuvastina / Ezetimiba
Además, otro medicamento que estará sujeto a validación es la Rosuvastatina / Ezetimiba, que es un medicamento que se utiliza en pacientes adultos para reducir los niveles elevados de colesterol, el colesterol malo (colesterol LDL) y unas sustancias grasas llamadas triglicéridos que circulan en la sangre. Además, eleva las concentraciones del colesterol bueno (colesterol HDL). Este medicamento actúa reduciendo el colesterol de dos maneras: reduce el colesterol que se absorbe en el tubo digestivo, así como el colesterol producido por el propio organismo.
Rosuvastatina / Ezetimiba se usa en pacientes que no pueden controlar sus niveles de colesterol únicamente con la dieta. Mientras toma este medicamento, debe seguir una dieta reductora del colesterol, según el prospecto. Asimismo, se usa si el paciente tiene un nivel de colesterol elevado en sangre (hipercolesterolemia primaria) y/o una enfermedad cardiaca, Rosuvastatina/Ezetimiba reduce el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, cirugía para aumentar el flujo sanguíneo del corazón u hospitalización por dolor en el pecho. La combinación de Rosuvastatina y Ezetimiba es una buena pauta de tratamiento de prevención secundaria cardiovascular en pacientes que ya han cumplido 70 años. No obstante, es necesario individualizar el tratamiento.
Por último, Sacubitrilo / Valsartan está indicado en pacientes adultos para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca crónica sintomática con fracción de eyección reducida.

Así, a partir del 1 de septiembre de 2023, cuando se prescriban estos medicamentos por primera vez, «las prescripciones deberán ser validadas por el Servicio de Farmacia de Atención Primaria o del hospital, según proceda, y sólo aparecerán dispensables en la farmacia si han sido correctamente validadas o autorizadas«. En caso contrario, no aparecerán dispensables.
«El motivo de esta medida es asegurar que se hace un uso racional de estos medicamentos. Esta medida no afectará a las prescripciones realizadas con anterioridad a esa fecha ni a sus sucesivas renovaciones», comunica el SAS a los colegios de farmacéuticos a través de una circular a la que ha tenido acceso EL LIBRE.
En realidad, es un ahorro que va a conseguir la Consejería de Salud a costa de muchos ciudadanos que, a partir de ahora, tendrán que pagarse estos caros medicamentos de su bolsillo.
Madre mía, ¿hasta dónde vamos a aguantar?