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Una anciana se protege por el coronavirus.

Salud

Letalidad del coronavirus (Covid-19): cuidado con las comparaciones

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He observado en las redes sociales que muchas personas comparan los índices de letalidad derivados de la pandemia del Covid-19 de los distintos países afectados, sin tener en cuenta todas las variables en juego y obteniendo conclusiones que deben ser relativizadas

A la hora de efectuar análisis con los números, no se debería centrar la atención exclusivamente en la cantidad, sino que es necesario ser cauteloso y observar esas otras variables que influyen considerablemente en los valores de los índices de cada país.

Una de las variables más influyentes es la edad de la población. Según datos de 2018 (fuente: datosmacro.com), los países que tienen mayor población con más de 64 años de edad son Japón (27,5%), Italia (22,04%), Grecia (21,26%), Alemania (21,05%), Portugal (20,70%), Finlandia (20,47%), Bulgaria (20,43%) y Suecia (19,77%), mientras que España alcanza el 16.17%. Este es un dato importante a tener en cuenta al evaluar los índices de letalidad del virus Covid-19 en cada país, al ser una población con mayor riesgo en relación al resto.

A continuación les dejo un mapa con la proporción de población de 65 años o más, correspondiente a datos de 2018 (fuente, datosmacro.com):

Pero no es la única variable a tener en cuenta. Habría que añadir otras variables de peso, como las patologías previas, la calidad de vida (muy relacionada con la esperanza de vida), sistemas sanitarios de cada país, geografía física (facilita o impide la movilidad), eficacia de Gobiernos, responsabilidad de ciudadanos y demás variables que influirán sin duda en mayores o menores índices de letalidad.

Por otro lado, debe observarse que los índices de letalidad se están calculando según los datos de número de fallecidos por personas que presentan síntomas y dan positivo en los test, lo cual relativiza también los resultados, dado que este último valor es distinto en cada país (algunos países efectúan más test que otros, incluso sin presentar síntomas). Este hecho viene a complicar aún más las comparaciones de los índices de letalidad entre países.

Por tanto, deberían evitarse las comparaciones simples entre los índices de letalidad de cada país, aunque los mismos contribuyan a evaluar la situaciones individuales.

Por último, todos deberíamos pensar en esas personas mayores y en las que presentan patologías de riesgo, incluso en nuestra propia salud, a fin de seguir manteniendo el aislamiento y demás precauciones para contener la propagación del virus, pues en estos momentos no nos queda otra solución, ante la inoperancia de muchos de los gestores políticos que nos han llevado a esta pésima situación.


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4 comentarios

  1. Avatar María gomez

    Buena información gracias luis

  2. Avatar José Otero

    Excelente y además no se te olvide que un niño no puede tener síntomas y ser viral para padres, abuelos y cuidadoras….etc y la mutación. Creo que además una vez tengamos el antídoto, deberemos vacunar a los menores una vez se hagan las pruebas pertinentes, siendo geométricamente al resto de la población dicha vacuna.

  3. Avatar José Ángel Martínez

    En España, la población mayor de 64 años actualmente es en torno al 19,6%, según el INE. La cifra total es de unos 9.200.000 personas en este rango de edad.

    Por otro lado, las estimaciones más aproximadas a la realidad según las distintas sociedades de intensivistas de España es que durante las 12 semanas que puede durar la epidemia, pueden ser ingresadas en torno a 200.000 personas, de las cuales morirán unas 40.000. Un 20% de los ingresados.

    Teniendo en cuenta que en 2019 hubo 52.000 ingresados por gripe, y murieron 15.000 personas (casi un 30%), se puede colegir que la mortalidad estimada del Covid-19 en España no será superior al de una gripe común y estacional.

    Bajo mi punto de vista, la cosa no es tan grave como nos pintan (salvo en Madrid, País Vasco y algo en Cataluña), y lo que sucede es que hay un caos en la Sanidad de mil pares de cojones. Esto, sumado a la inoperancia y falta de preparación de mandos intermedios y políticos, y sumado al ansia de carroña de muchos periodistas… nos trae esto que estamos viviendo.

    Las cifras y estimaciones de los expertos abundan en Internet, y quien quiere informarse de la verdadera letalidad y problemática de lo que está aconteciendo tiene mucha información a su alcance. El problema es que la masa informativa está concentrada, y no hay ciudadanos responsables sobre la información que consumen. E igualmente, muy pocos periodistas o divulgadores que trabajan con profesionalidad y profundidad.
    Y esto provoca alarmismo, pánico, histeria, ansiedad… y mucha, mucha, desinformación.

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