Estamos sometidos a un dogmatismo y una falta de libertad absoluta por las imposiciones de una civilización en decadencia que se sustenta, solamente, en ese afán de poder y control
La falta de pensamiento crítico, el decaimiento del raciocinio, de la tolerancia y respeto al contrario, impera en nuestra sociedad. La libertad se va diluyendo de forma vertiginosa gracias a nuestros avances tecnológicos, que son mal utilizados y que no están al servicio de la paz, la justicia y el progreso conjunto de todos los pueblos del planeta.
Los sistemas educativos son manipulados, no enseñando en las aulas el desarrollo, el avance y las atrocidades que ha cometido el hombre a través de los tiempos. Se suprimen o reducen, en los sistemas de enseñanza, el estudio de las corrientes filosóficas que han hecho que todas las generaciones aprendan las doctrinas e ideas que nos aportaron los sabios y que, sin lugar a dudas, deben saberlas nuestros jóvenes para poder discernir entre ellas, formando una conciencia y razonamiento critico; de esa forma se verán los beneficios y errores que se han cometido desde el inicio de nuestra civilización.
Descrédito de las democracias
Insisto, el respeto y la sabiduría debería ser de dominio general. Hay que potenciar y estimular para que se lea más, se participe de actividades culturales de todo tipo y se inculque a que todos participemos de foros, coloquios, charlas para que enriquezcamos el ambiente y la libertad sea para todos.
Las democracias se están desacreditando debido a la no transparencia y a la no independencia de sus instituciones, convirtiéndose en partidocracias. Los órganos fundamentales del poder estatal se convierten en meros ejecutores de las decisiones adoptadas en la esfera de los partidos. Los partidos prometen en sus campañas electorales y después no se cumplen esas promesas. Son ellos los que dictan las acciones y el pueblo queda relegado sin conseguir esas promesas que les hicieron sus representantes. Estos desatinos que se están originando en nuestro mundo de desarrollo, está haciendo que cada vez seamos menos libres y sujetos a los dictámenes de unos pocos que se aferran al poder y no se ajustan a las normas democráticas.
Pues sí, estamos siendo testigos impasibles del mal uso que han hecho en este país de la mal llamada democracia