Georgios Kyriacos Panayiotou tenía una voz aterciopelada única. Fue uno de los grandes iconos de los años 80 y 90 y nos dejó el 25 de diciembre de 2016. Nueve años sin un talento descomunal del pop que se movía como pez en el agua tanto en la balada como en la canción animada
Su padre fue Kyriacos Panayiotou, un grecochipriota que se mudó a Inglaterra en la década de 1950, cambió su nombre a Jack Panos y se convirtió en propietario de un restaurante. La madre de Michael, Lesley Angold Harrison, fue una bailarina inglesa que falleció de cáncer en 1997.
De esos mimbres nace George Michael, que formó un dúo muy exitoso con Andrew Ridgeley llamado Wham! en los años 80. Eran el terror de los 80 con los típicos pelazos cardados de la época y con canciones pegadizas y molonas. Ya Michael daba señales de buen compositor, porque suyo en su totalidad es el mejor villancico de la historia: Last Christmas.
Acabó separándose musicalmente de Ridgeley y su primer disco en solitario fue un bombazo. Faith convulsionó el mundo del pop con la canción que da título al LP, que en España se convirtió en la sintonía del programa de la NBA Cerca de las Estrellas, presentado por Ramón Trecet, y con el resto de temas mezclando el funk y el pop -con pinceladas del sempiterno tecno- de manera magistral. George demostró que podía cantar mejor que Smokey Robinson siendo un caucásico del Reino Unido con una pelvis prodigiosa.
El hombre que puso de moda la barba de cuatro días también revindicó los vaqueros, el pendiente en forma de cruz y recuperó el tupé. Años después crearía tendencia con la perilla y el uso del negro en la vestimenta.
Irreverente como pocos, se enfrentó a su discográfica para conseguir la libertad creativa y luego se metió en sus letras con la industria y con la mismísima policía de Los Ángeles, que le pilló en los baños de un bar practicando sexo con otro hombre y lo sacó de allí esposado por haber cometido «un acto sexual de índole lasciva«. Mil vidas dentro de una vida que se extinguió demasiado pronto.
En el terreno amoroso, George Michael vivió la miel y la hiel, ya que conoció en un concierto a un guapo brasileño que acabó convirtiéndose en su pareja durante años… hasta que se le diagnosticó SIDA. Él estuvo a pie de cama hasta su último aliento. Corría el año 1993.
Fadi Fawaz, la última pareja de George Michael, encontró el cuerpo sin vida del cantante en su casa la mañana del 25 de diciembre de 2016. Fawaz fue quien lo descubrió mientras dormía en la cama, según confirmaron él mismo y fuentes cercanas a la policía. Fawaz fue quien alertó a los servicios de emergencia. El autor de Too funky murió de una insuficiencia cardiaca a los 53 años de edad. Demasiado pronto. Demasiado fugaz.
George se codeaba con los más grandes. No en vano, actuó en el concierto benéfico más importante de los años 80, que fue Live Aid, celebrado el 13 de julio de 1985. Organizado por Bob Geldof y Midge Ure, reunió a estrellas del rock y el pop en dos escenarios simultáneos en Londres y Filadelfia (Wembley y JFK Stadium) para recaudar fondos contra la hambruna en Etiopía. El evento recaudó más de 125 millones de dólares y fue visto por cerca de 1.900 millones de personas en todo el mundo, consolidando el 13 de julio como el Día Mundial del Rock. Michael cantó con Elton John el tema Don’t let the sun go down on me en una noche en la que el público pudo disfrutar de ver en vivo a David Bowie, Queen, Phil Collins, Sting, Lionel Richie, Sade, Santana o U2.
Sus canciones han llegado a billones de visualizaciones en YouTube y no me extraña. En su legado sonoro se dan la mano melodías de seducción, estribillos pegadizos, baladas inolvidables, música disco de dos rombos, sensualidad a espuertas, experimentación visual, el mejor funky…
Las nuevas generaciones reconocen al instante el solo de saxofón de Careless Whisper porque es una sintonía habitual de TikTok para videos cortos. No os quedéis en la superficie, bucead en YouTube o en Spotify y dedicad una tarde a escuchar los hits de George Michael. Te arregla un mal día y, sobre todo, acompaña tus soledades, tus alegrías y los momentos íntimos con tu pareja. Yo me aprendí esa canción de memoria en los años 90, se la cantaba al oído a mi novia… y llegaba el efecto champán. Todavía hoy la sigo cantando, aunque ya no tenga la misma efectividad. Es el mejor homenaje que se le puede hacer a este artista, que sólo quería amar y ser amado. Como todos.