Recientemente asistí, en el Palacio de la Diputación de Tarragona, a una sesión de Cinefórum que me pareció interesantísima. Fue organizada y propuesta por personal de Oxfam Intermón de Tarragona y presentada por el periodista Carlos Domènech
Se proyectó en este evento el documental Frutos amargos (The Pickers), dirigido por la cineasta alemana Elke Sasse y en el que varios países europeos, como Grecia, España, Italia y Portugal, muestran sus campos de producción agrícola y comercial de productos alimentarios.
Tuvimos la ocasión de contemplar –casi como si estuviéramos en las zonas- la recolección de las aceitunas, tanto para uso de consumo en cocina y mesa como las que son dedicadas a convertirse en aceite; la cogida de naranjas, alcachofas, fresas… Tareas todas ellas que requieren un pesado trabajo.
Y, ¿verdad que cuando estamos consumiendo todos esos alimentos no pensamos en quienes han tenido que trabajar duramente para que lleguen a nuestra mesa?
Condiciones infrahumanas
La realidad es que eso lo hacen millares de personas migrantes que se dejan la salud y parte de su vida en durísimas condiciones, casi infrahumanas, a cambio de una remuneración muy por debajo del salario mínimo, sin seguridad laboral, con vulneración de derechos básicos, viviendo en espacios insalubres y sufriendo todos los males de una situación de real esclavitud.
También son víctimas de esta injusticia los productores de alimentos, ya que las grandes cadenas alimentarias pagan precios irrisorios por sus productos para obtener el mayor margen.
El objetivo del documental es el presentar a la opinión pública esta enorme injusticia. La solución de cómo lograr revertirla está en conseguir hacerla visible y, a partir de ahí, aplicar las medidas precisas. Esa loable tarea ya se está llevando a cabo en varios países.
En el Parlamento Europeo, la eurodiputada holandesa Lara Walters logró presentar -a pesar de una resistencia considerable- un proyecto de ley sobre la cadena de suministros. Sabemos que su admirable dedicación al problema comenzó en 2023 y que, en 2024, tras una votación, se aprobó la propuesta.
Sin embargo, desgraciadamente, la ley no se aplicará íntegramente hasta 2032.
Un comentario
Enhorabona Alfonso,por reflejar
una realidad que muchos conocen pero pocos trabajan para solucionarla.