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El ex teniente Luis Gonzalo Segura. / TROPO EDITORES

Política, Tribunales

Ex teniente Segura: «La impunidad en el Ejército se lleva a unos niveles exasperantes»

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EL LIBRE quiere seguir dando voz a esos luchadores contra la corrupción a los que el sistema trata de marginar y silenciar. Es el caso del ex teniente del Ejército Luis Gonzalo Segura, que fue expulsado por denunciar situaciones ilegales que él mismo veía en las Fuerzas Armadas con sus propios ojos mientras otros compañeros o estaban en el ajo o, sencillamente, miraban para otro lado

Su segundo apellido hace honor a su calidad humana y, sobre todo, a sus intachables valores. Luis Gonzalo Segura de Oro-Pulido (Madrid, 1977) es teniente de las Fuerzas Armadas Españolas. Militar desde el año 2002, estuvo al cargo de un centro de telecomunicaciones del Ejército de Tierra y, en 2012, fue destinado a Afganistán. Tras interponer, sin éxito, varias denuncias contra la corrupción, el secretismo y los abusos en el marco de las Fuerzas Armadas, se decidió a publicar Un paso al frente (Tropo Editores, 2014), una novela basada en hechos reales por la que fue represaliado con varios arrestos disciplinarios.

Las duras represalias que sufrió el teniente Luis Gonzalo Segura por escribir Un paso al frente no frenaron su afán de denunciar la corrupción, el secretismo, las torturas y el sistema poco menos que feudal del Ejército español. Durante su arresto, Segura, en lugar de rendirse, siguió luchando por cambiar las cosas. El resultado de esta cruzada llegó en forma de segundo libro: Código rojo (Ediciones Destino, 2015). En esta nueva novela, el protagonista sufre la persecución y la vigilancia secreta del CNI. El personaje investiga un suceso basado en hechos reales: el suicidio de un soldado que empieza a presentar evidencias de que no ha sido tal. Al indagar junto con dos guardias civiles, sacarán a la luz numerosos casos de corrupción y malos tratos. Estos descubrimientos pondrán su vida en peligro…

A estos dos libros le siguieron El libro negro del Ejército español (Ediciones Akal, 2017), En la guarida de la bestia (Foca Ediciones, 2019) y El Ejército de Vox (Akal, 2020). En todos ellos hay un elemento común: Segura denuncia la corrupción en el Ejército. Y meterse con una institución tan potente le ha acarreado muchos disgustos, los cuales desgrana en esta entrevista.

La expulsión del Ejército del teniente Segura se dictó violando los tratados de la UE. La sentencia del Tribunal Militar Central que condenó a Luis Gonzalo Segura por denunciar la corrupción dentro del Ejército no sólo demuestra que la disciplina militar limita el derecho a la libertad de expresión amparada por el Artículo 20.1 de la Constitución, sino que se acoge a la Ley de Régimen Disciplinario de la Guardia Civil, a la que el teniente jamás perteneció.

-¿Cuál es el resorte que salta en su interior para decir por aquí no paso?

-Al final son muchos años. Realicé varias denuncias y, al ver que no prosperaban en el ámbito judicial, tenía dos opciones: dejarlo o comenzar a denunciar sabiendo que el sistema me iba a machacar. Al final es un ejercicio de conciencia y no debería ser así, no debería existir la disyuntiva si lo hago, pagaré por ello y, si no lo hago, me voy a arrepentir. Y decidí hacerlo con todas las consecuencias, que han sido terribles para mí.

-¿Merece la pena toda esta odisea judicial?

-Nunca te merece la pena. Y no debería ser así. Sacar irregularidades a la luz tendría que merecer la pena, pero por desgracia no es así. Pero eso no quiere decir que no lo volvería a hacer y que no haya que hacerlo, pero desgraciadamente no le puedo recomendar a nadie que lo haga. Y si lo hago, tengo que advertirle a esa persona que va a perder mucho más de lo que va a ganar. Al final hay que comer.

-¿Alguno de los corruptos del Ejército que usted denunció ha pagado por sus delitos?

-No. Incluso han seguido ascendiendo. Como si no hubiera sucedido.

-¿Qué tipo de delitos se cometen en el Ejército?

-Acosos, abusos sexuales a mujeres, drogas, contratos que se otorgan a dedo… todo tipo de corruptelas. Los delitos económicos que yo he visto en el Ejército son muy parecidos a los que se suelen dar en la Administración: contratos a dedo a una determinada empresa, en la que está trabajando la mujer de un coronel… cosas así.

-¿Qué papel juega en todo esto el Ministerio de Defensa?

-Se sigue el lema Aquí no ha pasado nada. Para que se expulse a un militar, tiene que ser condenado a más de tres años de cárcel. Es todo tan infame que las sanciones económicas las pagamos entre todos. Las condenas son mínimas.

-¿La justicia de fuera del Ejército es más efectiva que la de dentro?

-Desde luego. Y, sobre todo, es más independiente y más imparcial. No es que sea tampoco la panacea, pero es mucho mejor.

-¿Por qué cree usted que se intentan tapar este tipo de delitos en el mundo militar?

-El Ejército forma parte de este régimen. ¿Vivimos en una democracia real o ficticia? La mera existencia de todos los problemas que acontecen en el Ejército y yo mismo como denunciante somos una materialización del problema. Yo no tenía que haber existido como denunciante ni como persona expulsada del Ejército. Todo esto demuestra que hay un problema en el Ejército y, por ende, en España.

-¿Cómo afectaría a las Fuerzas Armadas que se cambiara la Constitución para acabar con el sistema de partidos y establecer un modelo democrático real?

-Supondría un choque frontal con el Ejército, en el cual una de las dos partes tendría que salir victoriosa. Cualquier cambio de consideración que nos lleve a un modelo democrático real chocará directamente contra el Ejército español. El artículo VIII de la Constitución faculta a las Fuerzas Armadas para, literalmente, dar un golpe de Estado. En el momento en el que el Ejército considere que se está rompiendo el orden constitucional o la integridad territorial, puede actuar como garante. Este artículo es una barbaridad jurídica que no existe en ninguna otra constitución avanzada del mundo. Y demuestra hasta qué punto el Ejército tutela lo que sucede en la sociedad.

-¿Qué le parece ese chat de altos mandos militares retirados, que pertenecerían a la XIX promoción del Ejército del Aire, del que se han revelado comentarios en los que se pide «la purga de los rojos» y, según RTVE, habla también de «aniquilar a 26 millones, niños incluidos»? 

-Ese es el día a día de lo que se habla en el Ejército.

-¿Se podría establecer el símil entre el Ejército y la Iglesia? En ambos casos la corrupción es más sangrante, porque se supone que sus funciones son proteger (física o espiritualmente) a la ciudadanía…

-La impunidad es lo que marca la diferencia. Hay un grado muy alto de impunidad en la sociedad con personajes como el rey Juan Carlos, que gozan de una especie de privilegio judicial. Pero esa impunidad, en el Ejército, llega a unos niveles absolutamente exasperantes.

«He intentado trabajar de lo que sea, pero los empresarios buscan en Google, donde tengo antecedentes penales que jamás podré borrar»

-¿Cómo le recibe la sociedad civil tras la expulsión del Ejército? ¿Ha encontrado su sitio?

-Eres una persona marcada. Si eres un corrupto o una persona similar, siempre tienes una posibilidad, porque formas parte del sistema. Los que denunciamos la corrupción no formamos parte del sistema. Entonces, en la mayoría de los casos nos queda el estigma. Somos personas que siempre tenemos una especie de antecedentes penales. Lo único que puedo hacer es escribir libros y colaborar con medios de comunicación, porque terminas siendo un apestado, incluso para los medios. Y no queda otra, no tengo ninguna posibilidad de encontrar un trabajo normal. He intentado trabajar de lo que sea, pero los empresarios buscan en Google, donde tengo antecedentes penales que jamás podré borrar. Hay un medio de comunicación con el que colaboro y lo hago mediante seudónimo. Es muy triste.

-¿Está preparando su sexto libro?

-Así es. Espero publicarlo cuando pase la pandemia. Mis libros terminan funcionando bien, aunque sea de forma subversiva o soterrada.

-¿Qué hace falta para que la sociedad se quite la venda ante la corrupción sistémica?

-Se necesita mucha concienciación y un cambio casi radical del modelo. Entonces, va a ser muy difícil. Estoy haciendo propuestas por medio de partidos políticos. En febrero de 2020, propuse, junto a Esquerra Republicana, la restricción de la justicia militar. Se están dando pasos, pero el PSOE se opone a ello. La sociedad no está concienciada de la magnitud del problema y esto es esencial comprenderlo. O bien sucede algo (una crisis de unas dimensiones tan colosales que hagan a la sociedad reflexionar) o tardaremos décadas en solucionar este problema.


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3 comentarios

  1. Mi máximo reconocimiento hacia quien utiliza la pluma contra la corrupción, y cuanto más alto apunte, más elevada es mi admiración. La corrupción institucional y el corporativismo, son pandemias sin vacuna. Enhorabuena, valiente!

  2. Es usted como mi padre, admirable y digno ejemplo de un libro y película basado en hechos reales.

    Aplaudo su integridad, ejemplo para otras ascuas por prender. Cuanta honestidad para tanta corrupción endémica y sistemática.

    Muchas gracias por su sacrificio y entrega, teniente.

  3. Avatar Alicia

    Una entrevista muy dura de leer. Los corruptos siempre vencen y una persona valiente siempre pierde… Trabajar bajo un seudómino para poder vivir dice mucho de lo que ha tenido y tiene que pasar este señor. Lo único que me ha aliviado es cuando dice que la justicia fuera del ejército es más efectiva. En fin, entiéndase que mi estado de tranquilidad es efímero

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