Tests no homologados, mascarillas caducadas y requisadas sin motivo, material de protección retenido en Turquía… La gestión del Ministerio de Sanidad y de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía recuerda más a la torpeza constante de Mortadelo y Filemón que a la eficiencia de Rick Grimes, por buscar un símil del noveno arte
Son ya 51 días de un quiero y no puedo, de vivir constantemente en la montaña de Sísifo por parte del Gobierno central y del Servicio Andaluz de Salud en el asunto de las mascarillas. Que al principio no hubiera es falta de previsión. Pero que, casi tres meses después, sigan quejándose los profesionales sanitarios por falta de EPIS, clama al cielo. Si, además, el circo de las mascarillas montado por ambas administraciones, que compran en China productos no homologados, permite que el médico o el enfermero se queden indefensos ante el contagiado, la cosa es muy grave.
Todos los sindicatos, sanitarios y generales, siguen quejándose de la gestión mediocre que está realizando tanto el ministro de Sanidad, Salvador Illa, como el consejero de Salud, Jesús Aguirre.
El sindicato UGT de Andalucía ha denunciado el uso de mascarillas caducadas en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) durante la pandemia de coronavirus, con la caducidad borrada para que no lo puedan detectar los trabajadores.
UGT exige el cese de Aguirre
UGT afirma en un comunicado que «no hay nombre para designar la gestión que la Consejería de Salud está haciendo con los equipos de protección que proporcionan a nuestros profesionales», que califican de «nefasta» y ha provocado que casi 8.000 trabajadores estén afectados, de una u otra forma, por el coronavirus.
«A la falta de EPIs se le suma la utilización de cajas de mascarillas caducadas que vienen con la fecha de caducidad borrada» para que no se detecte esta anomalía, denuncia el sindicato. Eso es una treta, una decisión deliberada.
UGT recuerda que puso en conocimiento del Área de Gestión Sanitaria Axarquía de Málaga la existencia de cajas que venían con la fecha de caducidad tachada con un rotulador negro, pero que tras pasarle un algodón con alcohol se quitaba esa rotulación y quedaba al descubierto que la fecha de caducidad es de 2014, de lo que existen varios vídeos en redes sociales para demostrarlo.
«La impunidad con la que estos dirigentes están actuando no tiene parangón y la falta de ética para con nuestros profesionales exige un inmediato cese de la persona que permite estas barbaridades que no es otro que el consejero de Salud», agrega UGT.
Juanma Moreno evita el tema
Cinco partidas de mascarillas defectuosas repartidas en apenas diez días y miles y miles de profesionales sanitarios que han usado EPI que, en realidad, no protegen, lo que les ha expuesto aún más al contagio. Tras las denuncias de organizaciones políticas y sindicatos como Satse y CSIF, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, pidió ayer “disculpas” a los profesionales sanitarios por las mascarillas defectuosas que en muchos casos han estado utilizando. Ante las preguntas de los periodistas, Moreno ha dicho que “vamos a intentar que esto no vuelva a pasar, aunque es verdad que hay mucho material con garantía de fábrica que está homologado pero luego no es así”.
Moreno, pese a que la periodista se lo mencionó literalmente, ha evitado pronunciarse por el caso específico del lote de mascarillas repartido en Málaga con la fecha de caducidad (2014) tachada, y se ha referido al que el Servicio Andaluz de Salud “cuenta con un sistema de verificación de los equipos de protección individual que compra”, cuando la realidad es que este sistema se ha puesto en marcha después de que se hayan destapado estos casos. Como el propio SAS reconoció antes se llevaba a cabo un “muestreo aleatorio”.
CCOO pide transparencia
La Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO) exige a las administraciones «mayor transparencia y control sobre los equipos de protección individual para el personal sanitario», más aún cuando recibe numerosas consultas por parte de los profesionales acerca de mascarillas que reciben, de dudosa calidad, para protegerse frente al Covid-19″.
Los médicos, indignados con el Gobierno
El Consejo Andaluz de Colegios de Médicos (CACM) ha emitido un requerimiento a la Administración en relación con las mascarillas defectuosas retiradas por el Ministerio de Sanidad por no cumplir con los requisitos exigibles de protección. El CACM muestra su preocupación por si han podido ser utilizadas por profesionales sanitarios en situaciones de riesgo.
Por medio del citado escrito, de conformidad a lo acordado en Pleno de Presidentes, el CACM ha establecido requerir al Gobierno andaluz “para que investigue y nos dé traslado de la dimensión del problema, así como exigir que se tomen las medidas de control adecuadas y seguimiento de los médicos afectados, informándonos concretamente si ha sido implantando un protocolo de diagnóstico y seguimiento para aquellos profesionales que las hayan utilizado, de acuerdo a su obligación de velar la salud laboral de los médicos andaluces”.
Un contrato con una empresa sin trabajadores
El Ministerio de Sanidad mantiene en vigor el contrato para el suministro de 700.000 hisopos para test de covid-19 con una pequeña asesoría fiscal de Málaga llamada Value & Bro SLU, dirigida por la abogada Paola Martínez, que carece de trabajadores y apenas facturó 4.300 euros en 2018, último ejercicio declarado.

El pasado lunes informó de la anulación del expediente. Sin embargo, un portavoz de Sanidad asegura que se trata de un acto formal, que no afecta a la adjudicación. La cancelación se refiere únicamente a una segunda publicación de la misma licitación por un fallo del Ministerio.
En definitiva, un cúmulo de despropósitos tanto de la Consejería de Salud que dirige Jesús Aguirre (el gerente del SAS, Miguel Ángel Guzmán, sigue sin dar la cara tras 51 días de pandemia) como del Ministerio de Sanidad. Y encima pierden el tiempo tirándose los trastos a la cabeza entre ellos, al más puro estilo de los agentes de la TIA. ¿Sabrá ya Illa lo que es la cloroquina? ¿Por qué es inevitable recordar la canción de los payasos de la tele cuando uno piensa en la cronología de decisiones políticas relacionadas con las mascarillas?
Pidió perdón, cosa que no hace nadie en este escenario político. Pero sólo para agradar a su público, porque se limitó a pedir perdón por lo que es comidilla de todos, lo que ya sabemos por las redes sociales, pero no dice QUE TIENEN RETENIDO MATERIAL HOMOLOGADO sólo porque lo ha donado la Asociación Justicia por la Sanidad, que en laboratorios andaluces han puesto al servicio del SAS sus TEST-covid, y NO HAN QUERIDO SABER NADA, y por eso seguimos dando bandazos, y las salidas a trabajos y paseos son una ruleta rusa. No me creo que sea porque el gobierno central no les deja.