«Mi madre tuvo que esperar cuatro horas». Así desmiente la versión del consejero Antonio Sanz el hijo de una persona mayor, que tuvo que padecer las consecuencias de la contaminación bacteriana de la zona donde se prepara la medicación para enfermos de cáncer, que adelantó en exclusiva EL LIBRE. Por su parte, la Asociación Justicia por la Sanidad pidió ayer a la Inspección de Servicios Sanitarios que le envíe el informe del caso
Muchas veces, las versiones oficiales se desmienten de un plumazo. Aunque algunos políticos traten de apagar la voz de los periodistas díscolos, los testimonios de la gente que vive día a día la cruda realidad siempre ponen a cada uno en su sitio. Es el caso de un hombre que prefiere permanecer en el anonimato y que llevó a su madre hace pocos días al centro hospitalario para que le dieran su sesión de quimioterapia. Por supuesto y como adelantó este periódico, se encontró con el mal funcionamiento del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR) por la contaminación bacteriana.
El consejero de Sanidad, Antonio Sanz, dijo ayer lo siguiente en la rueda de prensa del Consejo de Gobierno andaluz: «Se detectó una contaminación en una campana de seguridad biológica que forma parte del proceso de preparación y se procedió a la desinfección integral de la campana y la recogida de cultivos y análisis microbiológicos siguiendo estrictamente los protocolos de control y calidad. En ningún momento se ha producido la suspensión de ninguna quimioterapia programada en esa unidad. Para asegurar la continuidad asistencial y minimizar cualquier impacto, se amplió el horario de atención técnica de 7:00 a 22:00 horas, lo que ha permitido dar respuesta a las necesidades asistenciales sin dilación«. Esta última frase es una falacia, como demuestra la espera de varias horas que tuvieron que padecer pacientes como esta anciana, cuyo hijo lo deja claro: «Mi madre tuvo que esperar cuatro horas para recibir la quimioterapia».
No es «una campana» contaminada, son varias
Sanz remató: «Finalmente, el pasado sábado se realizó el cambio del filtro de la campana como parte del protocolo del mantenimiento preventivo». Al decir «campana» en singular, el consejero de Sanidad también falta a la verdad, porque, según fuentes contrastadas y documentación que obra en poder de EL LIBRE, son varias las campanas de seguridad biológica contaminadas en el Servicio de Farmacia del HUVR.
Un comentario
Otro desastre más del hospital virgen del Rocío en el último año, desde que volvieron a nombrar a la gerente, Nieves Romero, que este mismo gobierno cesó en el 2019. Los trabajadores del hospital, pacientes y familiares no vemos el momento de que la vuelvan a cesar, ya que ha demostrado de sobra lo nefasta que es en gestión, el odio que tiene y que desprende, y la necesidad de este hospital y de todos nosotros de que la cesan sin demora.