Esta mujer granadina de 64 años de edad forma parte de ese grupo de miles de pacientes del Servicio Andaluz de Salud que sufren cada día el abandono por mor de la falta de personal y la escasez de recursos producto de la mala gestión de la sanidad pública andaluza. Es sorprendente y preocupante que, en una década, no hayan conseguido curarle el intenso dolor que siente en su pie izquierdo
En octubre de 2016 a Olga Muñoz empezó a dolerle el pie izquierdo. «Sentía pinchazos y empecé a ir al médico. Al principio me mandaban ibuprofeno», recuerda Olga. En marzo de 2017 le hacen una radiografía y le dicen que tiene artrosis en el metatarsiano, pero otro especialista le diagnostica juanetes, así que terminó operándose de los juanetes en septiembre de 2019 en el Hospital San Rafael (San Juan de Dios) tras una derivación de una consulta externa del Clínico San Cecilio. Ya habían transcurrido casi tres años de molestias y malestar.
Sin embargo, el dolor del pie no remitió, así que volvió a operarse, esta vez por la privada y ante la tardanza del SAS, en 2021 en una clínica de podología. «Luego me dijo mi médico que tenía insuficiencia venosa crónica y, posteriormente, varices. Entonces, en enero de 2022 me operé por mi cuenta en La Inmaculada de las varices», expresa Muñoz.
El 7 de marzo de 2025, la vio la especialista de vascular y le dijo que se tenía que operar otra vez de las varices. «Me derivaron a La Chana para hacerme una resonancia, pero, según el médico, no se veía bien, así que me han hecho otra, donde se ve todo lo que tengo por fin: artrosis, tendinosis, pie girado, pies planos de adulto y lesiones en los ligamentos. Me tienen que operar, pero es una intervención de riesgo por mis problemas de circulación. Ya he puesto tres reclamaciones y no me llaman», denuncia Olga.
En estos 10 años de tormento (hasta 11 meses tuvo que esperar entre su consulta de Atención Primaria y la de Traumatología), el dolor que siente Olga en su pie izquierdo se ha ido incrementando hasta tal punto que dejó la morfina y le recetaron parches de fentanilo, los cuales le provocaron vómitos.
«Tengo dos hijos y un nietecillo y prefiero morirme, porque el dolor está desde que planto el pie cuando me bajo de la cama hasta que me acuesto por la noche», se lamenta Muñoz.
Esta usuaria del SAS tiene que convivir con un dolor diario y no puede seguir así: «Tengo 64 años y no puedo hacer nada. Tampoco soy tan mayor y me estoy perdiendo la vida. Que me corten el pie, que me pongan una inyección y me duerman. No puedo más». Como el fentanilo no le aliviaba, el especialista le ha mandado oxicodona, que es un analgésico opioide. Su testimonio es el de una mujer desesperada que necesita que la Junta de Andalucía le dé una solución. Hay que recordar que la sanidad pública es un servicio fundamental al que todos los ciudadanos tienen derecho.
Por si esto fuera poco, Olga lleva desde los 15 años con dolores crónicos de cabeza. En 2018, empezó a recibir inyecciones de ácido hialurónico para aliviar sus dolores, pero la cosa no iba bien. Entonces, en 2023, un neurólogo le recetó una inyección de anticuerpos monoclonales cada 28 días. A veces, el ser humano tiene que avanzar mientras soporta calvarios indescriptibles.
Mientras Olga espera la llamada del SAS para operarse del pie o para que encuentren otro remedio a su sufrimiento, Juanma Moreno y Antonio Sanz se centran en la caza, los toros, los lobistas, gastos superfluos varios y en el reparto de carteras.
Un comentario
Doy fe de todo el calvario por el que está Pasando Olga y la ineficacia y la mala praxis de los profesionales por los que ha pasado y está pasando,denuncio con el Alma a qué esa situación es insoportable.injusta y te van minando la vida día a día…y esto en nombre de la medicina y los que les importa una mierda la persona que tienen delante…. siempre siempre este sistema no ha funcionado y lo digo con 37 años de trabajo en el sas en dos categorías diferentes y esto señores no ha ido nunca bien pq no han sabido gestionar lo público a los profesionales y sus formas de seleccionar a sus trabajadores