Voy a hacer una pequeña cronología. El día 19 de febrero jugaron el Atalanta y el Valencia un partido (casi 40.000 personas) en Bérgamo. Luego, regresó a España. El Valencia, a los pocos días, juega en San Sebastián contra la Real, luego contra el Betis y, el 8 de marzo, contra el Alavés. Focos más intensos: País Vasco y Vitoria concretamente. Y Sevilla, aumentando
La cosa es que, luego, estos equipos junto a sus jugadores y aficionados deben jugar contra Real Madrid, Valladolid, Atlético o Bilbao. Y estos, a su vez, contra Liverpool y otros muchos más. Estas personas saludan y dan las manos y abrazos a cientos de personas que, a su vez, van multiplicando el contagio.
Hay que tener en cuenta que, desde el primer momento que el virus llega a ti hasta que muestra los síntomas, pueden pasar hasta 14 días o más, o sea, haced las cuentas. Esto lo podemos extrapolar al baloncesto, ya que algunos equipos españoles jugaron en Italia, Francia y Alemania.
Otras disciplinas deportivas siguen esta cuota de contagio, los números exponenciales están ahí. Si a todo esto, se le añaden mítines políticos como el de Vox, manifestaciones del 8-M, comidas y encuentros políticos del PP, el Congreso de Ciudadanos y otras acciones políticas, el resultado se sigue multiplicando.
No podemos olvidar representaciones culturales, cines, hostelería, transporte público, procesiones y un largo etcétera. A todo esto, le añadimos la irresponsabilidad de la sociedad que sigue saltándose la cuarentena… y el resultado nuevamente es dramático. El resultado es el que tenemos: 3.434 muertes. Una auténtica barbaridad.
Debo decir y reconocer que, desde el gobierno, se han cometido errores y fallos y, lamentablemente, seguirán haciéndolo, ya que esto es un ejercicio de ensayo-error
Además, el desconocimiento total del virus, su falta de vacuna, los recortes en sanidad, investigación y educación durante años y la falta de material (debido en parte al modelo productivo europeo y de España en concreto en el que tenemos que importar todo) hace que el resultado sea el de una película de terror.
A todo esto, le debemos añadir la división y el sesgo político. En definitiva, todos tenemos culpa de esto. La cuestión es cómo podemos contribuir a salvar esta situación: cuarentena y esperar a que esto amaine gracias al esfuerzo titánico de los profesionales y de los que ordenan. Se cometerán errores, siempre, no creo que haya alguien perfecto en estas situaciones, ya que esto es totalmente desconocido para la sociedad moderna.
Para ir concluyendo, debo decir y reconocer que, desde el gobierno, se han cometido errores y fallos y, lamentablemente, seguirán haciéndolo, ya que esto es un ejercicio de ensayo-error y a seguir luchando. Es una guerra, es un combate en el que unidos podremos decir que ganamos, pero en caso de no unirse, el resultado será un reino de taifas sin control. Mi más sincero pésame a las familias de los fallecidos.
Comentarios recientes