Tras ser atendido por las profesionales sanitarias, exigió ser trasladado y tuvo una reacción tremendamente violenta que provocó la rotura de una puerta de cristal. La Guardia Civil tuvo que intervenir para evitar la agresión física. Asimismo, Satse considera que «el SAS tiene parte de culpa en este tipo de situaciones y entiende que debería asumir su responsabilidad ante posibles tragedias»
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En la madrugada pasada, un hombre acudió al servicio de Urgencias del centro de salud de Brenes (Sevilla) muy alterado por haber sido rociado con gas pimienta tras haber participado en un presunto altercado previo. Fue correctamente atendido por la médica de guardia, resolviéndose el motivo de la consulta.
«Sin embargo, una vez finalizada la asistencia, el individuo, en actitud claramente agresiva, exigió que se llamara a la Policía para que lo trasladara a su domicilio. Ante la creciente tensión, el equipo sanitario avisó a la Policía Local y logró que el paciente permaneciera sentado a la espera de su llegada», según cuentan desde el Sindicato Médico de Sevilla (SMS).
En ese contexto, el segundo equipo de guardia, que había colaborado en contener la situación, tuvo que salir a atender un aviso urgente en una localidad cercana, quedando el centro de salud de Brenes con un único equipo disponible y con el paciente aún en las instalaciones.
«Pánico, ansiedad y miedo extremo»
De forma repentina y sin mediar provocación, el paciente se levantó, comenzó a golpear violentamente objetos a su paso y a perseguir a los profesionales sanitarios, que se vieron obligados a refugiarse de inmediato en una dependencia interior para proteger su integridad. Desde allí, reclamaron nuevamente la intervención urgente de la Policía Local y avisaron al segundo equipo, que regresó desde Villaverde del Río.
«La agresividad del individuo fue tal que, en uno de estos episodios, empujó violentamente una puerta interior de vidrio, que impactó contra el muro sobre el que estaba anclada y se rompió por completo, aumentando el riesgo para el personal. Durante ese tiempo, el agresor continuó gritando, golpeando objetos y aporreando la puerta tras la que se encontraban las profesionales, generando una situación de pánico, ansiedad y miedo extremo», expresan desde el SMS.
La médica, la enfermera y la celadora del servicio corrieron a esconderse en una sala y el paciente, iracundo, comenzó a increparlas insultándoles, a golpear la puerta insistentemente y a tratar de entrar por la fuerza. Ante esta situación, se avisó a la Guardia Civil, que procedió a la detención del individuo casi de inmediato. No obstante, el centro de salud tuvo que ser clausurado y la atención fue derivada a otros centros.
El Sindicato Médico de Sevilla recrimina al SAS «la falta de medidas preventivas»
Desde el Sindicato Médico de Sevilla advierten de que «estas son las consecuencias directas de la violencia y la falta de medidas preventivas, una situación que acabamos pagando todos: los profesionales sanitarios, cuya integridad física y psicológica se ve amenazada, y la ciudadanía, que se queda sin atención sanitaria. Mientras las agresiones no se castiguen de forma contundente y disuasoria y mientras la Administración siga sin actuar, estos episodios seguirán repitiéndose, con centros cerrados y pacientes desatendidos».
Por su parte, el Sindicato de Enfermería Satse condena «enérgicamente» cualquier tipo de actitud violenta contra quienes velan por la salud de la ciudadanía. Considera, además, que «no se puede permitir que las enfermeras, enfermeras especialistas y fisioterapeutas trabajen en condiciones en las que no se garantiza su integridad física y que se sientan continuamente expuestas».
Exige Satse al Servicio Andaluz de Salud (SAS) que actúe de una vez por todas para frenar esta lacra «que azota especialmente a la provincia de Sevilla y que habilite la vigilancia en los centros sanitarios que el sindicato lleva años reclamando».
Además, considera que «el SAS tiene parte de culpa en este tipo de situaciones y entiende que debería asumir su responsabilidad ante posibles tragedias».