mesquida

El escritor Fernando Mesquida.

Cultura, Opinión

‘Un mar de rosa y oro’, una gran novela costumbrista que evoca a Galdós

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Su autor, Fernando Mesquida, mallorquín, psicólogo, melómano y letraherido, autor de prosa culta y estilo refinado, nos adentra en una historia protagonizada por tres generaciones de su propia familia en Palma de Mallorca, que vivieron a través de algo más de un siglo, desde 1830 a 1977, constituyendo una saga de gran relevancia e influencia social, económica, artística e incluso política

El libro (Ediciones Esdrújula), como objeto, presenta una buena calidad de edición, con una adecuada tintada y suficiente tamaño de la letra, lo que agradecí mucho. Se deja tener bien en las manos con comodidad, se deja querer por el lector. Y gracias a un muy bien encolado, su lomo resiste sin resentirse el manejo constante.

Me ha resultado agradable y atractivo, por lo original, que la narración esté titulada por pasajes en vez de por capítulos. Cuenta una interesante historia, así como también lo es la saga que la protagoniza, con sus variados personajes, cuya lectura resulta muy entretenida. El transcurso de la misma y la variedad de sus personajes atrapa progresivamente más y más al lector hasta no poder apartar la vista del texto. Algo que complica un poco la comprensión fácil de la misma es la tremenda coincidencia de los apellidos, ambos, de los personajes en sus tres generaciones.

El estilo me ha sorprendido mucho, y muy agradablemente, por lo complejo de su sintaxis, que a la vez es muy clara, permitiendo leer con soltura sin atrancarse. Su semántica es muy rica, incluyendo variados términos y giros del habla mallorquina, lo que me ha permitido aprender mucho y me ha obligado a tener que buscar el significado de algunas palabras. El resultado es un estilo culto y rico que es especialmente bello y atractivo.

Sus personajes están muy bien dibujados y, entre ellos, he encontrado algunos especialmente atractivos.  Destaca entre ellos doña Rosa, de la primera generación, que viaja a Cuba y es el origen de la saga que ocupa nuestra historia. D. Xim, de la segunda generación, es, en mi opinión, el más destacado de todos.

Me ha parecido muy inteligente, y un recurso narrativo de primera, la creación del personaje del psiquiatra austriaco, aprovechando el hecho verídico del esperantismo de sus antepasados. Introduce la original posibilidad de que alguien extraño a la familia contribuya a narrar gran parte de su historia. Él mismo, el Dr. Franz Bauer, se convierte también en uno de los personajes más atractivos de la novela, aunque creo que se trata del único personaje ficticio de la misma.

Finalmente, también hay que considerar así a Joan, de la tercera generación. Y repito que su tan bien construida amistad con Franz Bauer permite la introducción de una gran cantidad de páginas de la propia historia a contar, narrada de forma original. Hay tres pasajes de la novela que, a mí juicio, brillan de una forma especial, la minuciosa y culta descripción de la casa solariega de la calle Misión, la del baile de máscaras con su toque erótico finalmente difuminado y esas decenas de páginas que describen el amor entre Franz y Carola, con textos bellísimos en muchos de sus párrafos, que son auténtica prosa poética.

Un episodio también resaltable, por lo sorprendente, es el pasaje del «robo» de la obra inédita del masón a la Iglesia por la propia logia. Por cierto, he echado de menos unos párrafos dedicados especialmente a la muerte de doña Mercedes, también personaje interesante a mi juicio. Una vez terminado el libro, o muy avanzada ya su lectura, he ido juzgando cada vez más y más acertado y bonito su título. Quien lo lea seguro que coincidirá conmigo.

En conclusión, se trata de una gran novela costumbrista que evoca recuerdos de Galdós. Encierra una historia interesante, muy entretenida y muy bien contada con una prosa bella y culta y una impresionante documentación, con una enorme cantidad de datos, fechas, lugares y circunstancias históricas. Me ha hecho disfrutar mucho, mucho. ¡Mi enhorabuena a Fernando Mesquida! Lo recomiendo a cualquier amante de la literatura, de la buena literatura. No os arrepentiréis de empezarlo.


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