Tengo 73 años y el otro día casi me atropella un patinete eléctrico por el Paseo Colón (Sevilla)
Iba paseando como siempre, a mi paso lento, por una de las calles más bonitas de Sevilla y, de repente, un chaval en patinete eléctrico me pasó a cinco centímetros a una velocidad que no sabría decir cuál era, pero sí sé que, si llega a rozarme o a cogerme de lleno, hubiera acabado en el hospital. No hay derecho a lo que estamos viviendo.
Me he documentado y sé que la DGT ha establecido multas, pero ¿está la Policía Local de las ciudades haciendo su trabajo de perseguir a estos delincuentes itinerantes? Van sin casco, a veces dos personas montadas en un solo Vehículo de Movilidad Personal (VMP), con auriculares escuchando música a más de 30 km/h o mirando el móvil y, lo más aterrador, por la acera. Todo ello está prohibido. Todo ello debe sancionarse con multas de diferentes cuantías económicas y no se está haciendo.
Tengo ojos en la cara y puedo decir, sin ánimo de equivocarme, que son la mayoría los usuarios de patinete eléctrico que incumplen una o varias normas (alguno he visto que va con casco, a la velocidad permitida y por la carretera o por las vías habilitadas para VMP, pero son los menos).
Imploro a nuestros gobernantes que prioricen la persecución de estas personas, que se creen los reyes de las aceras cuando lo que están haciendo realmente es provocándose accidentes graves a sí mismos y a los demás (tengo verdadero miedo a pasear por las calles de Sevilla por este motivo y amigos míos, de mi edad y más mayores, sienten lo mismo). Si las fuerzas del orden no son capaces de que el régimen sancionador actual funcione, la medida drástica debe ser prohibir el uso de los patinetes eléctricos, que sólo provocan inseguridad y desgracias. Punto.