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El presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, en el Parlamento de Andalucía. / YOUTUBE

Opinión, Salud

Moreno Bonilla convierte la sanidad pública en la pesadilla de los andaluces y el maná de empresas afines al PP

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El domingo, Granada será el epicentro de la lucha por una sanidad pública digna: colectivos y ciudadanos se movilizan contra las políticas que favorecen el desmantelamiento del sistema sanitario andaluz

El próximo domingo, 20 de octubre, a las 12:00 horas en la avenida Jesús Candel, los andaluces están convocados por la Asociación Justicia por la Sanidad a manifestarse en Granada contra las políticas sanitarias del gobierno de Juan Moreno Bonilla. Un llamado a la movilización para exigir una sanidad pública digna, denunciando el deterioro de los servicios de salud y lo que se considera una privatización encubierta en forma de externalización de servicios esenciales. Esta movilización es una respuesta al malestar creciente por la gestión sanitaria del gobierno andaluz.

Desde que el Partido Popular asumió el control de la Junta de Andalucía en 2019, la sanidad pública ha sido testigo de un progresivo desmantelamiento. Aumentos en las listas de espera, recortes en personal sanitario y la sobrecarga en los centros de Atención Primaria son sólo la punta del iceberg. Pero lo más preocupante es el progresivo desvío de fondos públicos hacia la externalización de servicios, en muchos casos adjudicados a empresas privadas vinculadas al entorno del PP. Lo que podría interpretarse como una política de optimización de recursos se ha convertido, en la práctica, en un debilitamiento intencionado de la sanidad pública, según denuncian sindicatos y organizaciones sociales.

Mientras esto ocurre, Moreno y sus sucesivos consejeros y consejeras de Sanidad han desplegado una constante política de comunicación destinada a vender una versión completamente opuesta. Anuncios de impacto y promesas rimbombantes son el pan de cada día, pero cada uno de estos anuncios genera más dudas que certezas. Un ejemplo claro es el caso del Hospital Materno Infantil de Huelva, un proyecto que lleva años en promesas y titulares, pero cuya concreción parece cada vez más lejana. A cada nuevo anuncio le sigue un nuevo retraso, sembrando la desconfianza entre los profesionales de la salud y los ciudadanos, que esperan ver resultados tangibles.

Una estrategia bien orquestada

Estas trampas de imagen no se limitan a anuncios vacíos. En una estrategia bien orquestada, la Junta de Andalucía se ha dedicado hasta a inaugurar una y otra vez los mismos centros, como ha ocurrido con el Hospital Muñoz Cariñanos de Sevilla. Mientras se cortan repetidamente las cintas, los problemas estructurales de la sanidad pública andaluza continúan agravándose. Es una política de fachada, destinada a ocultar la realidad de un sistema cada vez más colapsado y dependiente de la intervención privada.

Las revelaciones en exclusiva de los informes de la Intervención sobre los contratos del SAS por parte de Luis Escribano en EL LIBRE y las preguntas del periodista Paco Núñez durante una rueda de prensa, así como la investigación posterior de Dani Cela para eldiario.es, han puesto un foco de preocupación añadido sobre la situación de la sanidad pública andaluza con el caso de las adjudicaciones sin concurso del gobierno de Moreno Bonilla. La investigación de Cela ha sido clave para que el caso termine en los tribunales. Inicialmente, Moreno respondió a las informaciones con un desafiante y jocoso «que vayan los tribunales«, restando importancia a las denuncias.

Sin embargo, hoy, esas mismas adjudicaciones ya están bajo investigación judicial. Este caso refleja cómo el desvío de fondos hacia empresas privadas es parte central del modelo de gestión del PP en Andalucía, mientras la sanidad pública sigue padeciendo listas de espera interminables y una atención cada vez más precaria.

Huelgas, manifestaciones y denuncias públicas

Los profesionales sanitarios, quienes mejor conocen la situación real del sistema, llevan años advirtiendo del colapso. Huelgas, manifestaciones y denuncias públicas han sido constantes, pero Moreno y el PP siguen empeñados en maquillar la realidad. Incluso durante la pandemia de COVID-19, cuando las carencias del sistema se hicieron más evidentes que nunca, la Junta continuó destinando recursos al sector privado en lugar de reforzar la sanidad pública. La emergencia sanitaria no fue suficiente para cambiar el rumbo de una política que parece diseñada para favorecer intereses privados a expensas del bienestar común.

Es urgente que se reconozca el verdadero estado de la sanidad pública en Andalucía y que se ponga fin a esta estrategia de externalización y simulación mediática. La manifestación de este domingo, convocada por la Asociación Justicia por la Sanidad, y que incluirá un homenaje a su fundador, el médico y activista Jesús Candel Spiriman, fallecido hace ahora dos años, es una oportunidad para que andaluzas y andaluces defiendan su derecho a una sanidad pública de calidad. Acudir a Granada es un paso más para exigir un sistema sanitario que priorice a las personas, no a las empresas. Es momento de hacerse oír y luchar por una sanidad que garantice una atención digna, equitativa y accesible para todos.


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