El usuario del Servicio Andaluz de Salud Carlos F. R., que padece una lesión vascular desde hace tres años, cuenta su caso en EL LIBRE. Su desesperación es directamente proporcional a la negación de la realidad del Gobierno andaluz, personificada en su portavoz, que sigue mirando al pasado -ya llevan a los mandos cinco años y medio- para no enfrentarse a una aciaga gestión repleta de promesas incumplidas y de ramalazos de opacidad, como la obstinación de no publicar la lista de espera de pruebas diagnósticas
El consejero portavoz del Gobierno de Moreno Bonilla, Ramón Fernández-Pacheco, decía el pasado martes, en el marco de la rueda de prensa del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, que la privatización (llámese también abandono, empeoramiento, desmantelamiento… Porque los grandes beneficiados de esta precariedad son los Quirón, Asisa, Pascual y compañía) de la sanidad pública era una falacia: «Niego la mayor. Una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad«. Pero tanto los números como los testimonios son obstinados y no se pueden silenciar.
Las declaraciones de más de 100 personas -enfermos con distintas patologías o familiares de pacientes- en EL LIBRE, en estos últimos cuatro años, subrayan que la situación es mala objetivamente, que las listas de espera son descorazonadoras, precisamente porque detrás de cada número hay un corazón latiendo desde el sufrimiento, desde el padecimiento y desde la incertidumbre. «¿Cuándo me llamarán?«, se preguntan más de un millón de personas que viven en Andalucía, supuesto motor de la economía española, pero que sigue albergando los barrios y los pueblos más pobres de España.
Carlos F. R. es otro andaluz que vive en sus carnes el olvido, la impotencia de no poder hacer un uso normal de un servicio público de primera necesidad como es la atención sanitaria: «Conozco la dejadez del SAS hacia sus pacientes ya que lo llevo sufriendo casi tres años, desde que me atropellaron yendo en bici, poder recuperar mi vida normal y está siendo casi imposible. Tengo una lesión vascular y en el Hospital Clínico no querían saber nada de mí, aunque les mostré un informe (de dos angiólogos, uno de la privada y otro de la pública) contradiciendo sus informes y enseñándoles que las lesiones habían aumentado».
«La aporofobia que ha implementado el PP en el SAS es preocupante e indignante»
El especialista pidió una flebografía en junio de 2023 «para callarme» y, a día de hoy, la sigue esperando. «¡Es de locos!«, se queja con amargura.
«Cambié de hospital y ya están diciéndome que no tengo nada, pero van a hacerme dos pruebas más (aún así, el tiempo de espera según el Decreto 96/2004 no lo cumplen). Y si hablo del tumor benigno que tengo en la zona de la rodilla derecha, también por culpa del atropello, el trato por parte del SAS es inhumano: llevo más de dos años para que me lo extirpen. Mi caso está judicializado, ya que es la única forma de que me vayan a curar, pero, aún así, sigo sufriendo el dolor tan grande en mis piernas después de casi tres años. La aporofobia que ha implementado el Partido Popular en el SAS es preocupante e indignante, además se lo impregna a los especialistas que te tratan. Lo que hace el SAS con sus pacientes que lo financian es absolutamente inhumano e indignante», agrega Carlos F. R.
«Llevo sufriendo casi tres años la dejadez de los especialistas del SAS. No se entiende el trato que sufrimos por parte del SAS, financiado por todos los andaluces«, asevera.
«Mis dolores en las piernas me han hecho llevar una vida totalmente sedentaria»
Carlos remarca la importancia de reclamar y denunciar ante este ninguneo por parte del Servicio Andaluz de Salud: «Mis dolores en las piernas me han hecho llevar una vida totalmente sedentaria (el deportista que yo era se acabó gracias al Gobierno de Moreno Bonilla). Y aún sigo luchando por estar bien, pero desgasta en todos los sentidos, mucho. Mi caso está judicializado, ya que el Decreto 96/2004 no se cumple, y es lo que tendrían que hacer muchos cuando sus derechos están pisoteados».
Fernández-Pacheco debe aprender a que la arrogancia no es el camino. Tampoco negar la evidencia es el camino. No se puede criticar, por un lado, al presidente Sánchez por decir que va a perseguir los bulos y, a las primeras de cambio, tildar de fake new un dato que no te gusta. Un exalcalde de Almería que, supuestamente, ha estado pegado a la calle en su tierra, habla ahora a los andaluces desde un pedestal y trata de echarle una mano a la consejera de Salud, Catalina García… Pero esa mano es al cuello, porque habla de un tema tan complejo como la sanidad andaluza sin conocimiento alguno.
Y, además de los testimonios, también están los números, aunque el súperconsejero quiera mirar para otro lado:

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