Hace tan solo unos años el ciudadano andaluz se enteraba de que había una cocina en el Palacio de San Telmo dedicada a preparar las viandas al presidente de la Junta de Andalucía y a su séquito
Empezó con Manuel Chaves y continuaron con Griñán, Susana Díaz y Juanma Moreno. La diferencia entre ellos es que los del PSOE comían ellos y pocos más. Con el PP comían y comen, hasta el lucero del alba, menús preparados a conciencia por la cocina de San Telmo. Una plantilla que está en la RPT de Presidencia y que pueden ver en la web del empleado público andaluz.
Cada mañana, un profesional de la cocina, recuerden con plaza en la Junta de Andalucía, asistido por dos auxiliares de cocina y dos ordenanzas que la sirven a los altos cargos en sus despachos, prepara el menú diario compuesto por dos platos que se cocinan, terminados generalmente con un postre de fruta de temporada. Sirven poco pollo y, según nuestra fuente, es porque era lo que solía comer Susana Díaz: filetes de pollo a la plancha con ensalada. De ahí que Moreno Bonilla y el PP sientan cierta aversión al pollo. Una lanza a favor de Susana es que la cocina en su época no daba de comer a muchos. Hoy está más concurrida por los peperos -cargos y asesores- que un McDonald’s.
El desayuno también se lo sirven a Moreno Bonilla. Algo frugal, pero desayuno. Hay una norma no escrita que dice que, si el presidente ha comido, ya no se sirven más comidas a los que van de gañote a comer allí. No en vano, muchos de los asesores y equipos que acompañan a consejeros a las ruedas de prensa del Consejo de Gobierno intentan que no se alargue mucho la misma, porque, al término, intentan en tropel acudir a la cocina y rapiñar todo lo que sirvan por allí. El hambre legendaria de Pantagruel aparece como un fantasma tras los logos de la Junta de Andalucía.
Sigue la obsesión por la comida en las agencias públicas
Con fecha de 18 de marzo -ayer mismo-, se publica en la Plataforma de Contratación de la Junta de Andalucía un contrato menor titulado Servicios de Catering en Jornadas de Trabajo de Ámbito Interno de la Agencia Digital de Andalucía, por un importe total con IVA de 16.401 euros a Sergio Palacios Aguilera, que, según consta en el registro mercantil, aparece como administrador de dos empresas. El contrato tiene una duración de 10 meses, desconociendo de la adjudicación qué ofrece de menú y catering.
Por el nombre de la Agencia Digital no se lleven a engaño. No es para colocar digitalmente a nadie en la Junta de Andalucía, sino que es la agencia encargada de la ejecución de los instrumentos de tecnologías de la información, telecomunicaciones, ciberseguridad y gobierno abierto, entre otros. La ADA, como se le conoce, está adscrita a la Consejería de Presidencia y fue creada por el Decreto 128/2021, de 30 de marzo, por el que se aprobaron los Estatutos de la Agencia Digital de Andalucía. Y tiene como entidades y organismos adscritos a la Sociedad Andaluza para el Desarrollo de las Telecomunicaciones, SAMP (Sandetel) y Consorcio Fernando de los Ríos.
Está dirigida por Raúl Jiménez Jiménez, que, según la propia web de la Agencia Digital, ha sido director gerente de la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (2019-2021) y teniente alcalde de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga (2018-2019), donde ejercía además la Presidencia de la Sociedad Anónima Municipal dedicada a la gestión de la ayuda a domicilio y la Vicepresidencia del CEMI (Centro Municipal de Informática) del Ayuntamiento de Málaga. Con anterioridad ha sido teniente alcalde de Sostenibilidad Medioambiental (2013-2018), consejero delegado de Emasa y vicepresidente de Limasa. Toda la ristra de cargos vinculados al Partido Popular en Málaga.
La ADA está incrustada en la Consejería de Presidencia, cuyo titular es Antonio Sanz Cabello, con fama en Cádiz de tener un gusto exquisito y caro a la hora de comer, tanto en los mejores restaurantes como en las mejores de las cocinas, con un pequeño detalle: que las comidas las pagan ustedes con sus impuestos. No se puede olvidar tampoco que es uno de los asiduos a la Cocina del Palacio de San Telmo, a la que por razón del cargo tiene derecho, así como a sus viandas. También pagadas con sus impuestos., que no se les olvide nunca.
Yo soy maestro de la Generalita Valenciana y si me quedo a comer en el colegio pago la comida. Que cunda el ejemplo, golfos…
Antonio estos son los que venían a eliminar los chiringuito, joder menos mal que han llegado.