Las vacaciones son una buena ocasión para, a través del ocio y la diversión, establecer buenos hábitos de convivencia como pueden ser las comidas en familia o la lectura. Las prisas y el estrés diario, a veces, nos impiden introducir a los más pequeños en el maravilloso mundo de la literatura. Las largas horas estivales son un buen momento para dejarnos llevar por las páginas de un libro, la mejor fórmula para combatir el exceso de nuevas tecnologías a las que están (y estamos) sometidos
Cada vez es más frecuente ver a niños en su carro con el móvil, tabletas en los asientos traseros del coche o menores frente a pantallas a cualquier hora. Durante la época estival, en la que disponemos de más tiempo, a veces podemos caer en la tentación de dejar que los menores pasen largas jornadas frente a las pantallas. Sin embargo, no siempre somos conscientes de lo perjudicial que esto puede ser para su cerebro y su socialización. Un estudio del Hospital Infantil de Cincinatti revela que esta problemática se puede combatir con una técnica ancestral: la lectura.
Durante los primeros cinco años de vida, el cerebro se desarrolla más rápidamente. Según esta investigación, los niños que tienen experiencias más estimulantes, como las generadas con la literatura, tienen una gran ventaja cuando llegan a la escuela. El estudio demostró un crecimiento de la materia blanca en los menores a los que habían introducido en la lectura. El aumento de la materia blanca resulta vital para mejorar el rendimiento cerebral, ya que de esta forma se aumenta la capacidad de aprendizaje. En otras palabras, a mayor cantidad y mejor organización, mayor rapidez a la hora de pensar.
Librerías como Fabulando estimulan la cultura de la lectura en los más pequeños
Una librería infantil es el mejor espacio para que los pequeños descubran el fantástico mundo de la literatura. Allí, podrán ver, tocar y oler las páginas de un cuento y entender la literatura como algo divertido. En Fabulando, librería especializada en literatura infantil y juvenil en el sevillano barrio de Triana, lo tienen claro: «Tenemos que entender la literatura infantil como parte de su proceso de aprendizaje; igual que dedicamos tiempo a enseñarles a que coman o se vistan solos, aunque en ocasiones sabemos que si lo hace el adulto sería más rápido, debemos dedicar tiempo a que lean. Si queremos que desarrollen su imaginación y que sean personas que piensen y decidan por sí mismas, es fundamental que la lectura sea una prioridad en casa«, explica Jorge Fernández, responsable de la librería.
Según un estudio de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), los niños españoles pasan una media de cinco horas al día frente a una pantalla. Un dato que se vuelve más preocupante si se incluyen fines de semana, cuando el promedio se eleva a seis horas y 36 minutos. «El hándicap de los cuentos es que requieren que la familia les dedique tiempo y los lea en compañía de los más pequeños. Las pantallas las enciendes y listo. Sin embargo, para el desarrollo del niño o la niña no es comparable, por no hablar de los vínculos afectivos que se establecen durante el tiempo de lectura compartida”, añade Jorge entre las estanterías de Fabulando.

En esta librería, el álbum ilustrado es el protagonista, incluso para adultos. Además de las secciones por edades que ayudan al lector a orientarse en el mundo de las letras, hay espacios dedicados a las emociones, la igualdad de género o hábitos saludables, entre otros. Y es que, como apunta Jorge, los libros no solo son buenos para desarrollar su inteligencia o ampliar su vocabulario, sino que les ayudan a comprender y empatizar con el mundo en el que vivimos.
Días sin reloj y divertidas lecturas en familia, una buena combinación para las largas horas estivales.
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