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kati juanmi y toni foto junta

De izquierda a derecha, la consejera de Salud, Catalina García; el presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla; y el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Parlamento andaluz, Antonio Martín.

Opinión, Salud

La hoguera de las sanidades

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Suenan los tambores de guerra en la lejanía del activismo social, que brama por revertir la metamorfosis kafkiana de la sanidad pública. Un monstruo viene a verme y es el de la enfermedad, que echa raíces como el árbol parlante de J. A. Bayona debido a las largas esperas, interminables esperas…

Como Penélope, los andaluces esperan pacientemente, con el papel del médico de cabecera metido en el bolso de piel marrón, a que suene el teléfono para la cita con el especialista. También los enfermos pasean por el pasillo de su casa, como zombis aletargados, a que llegue el primer tren, el de la intervención quirúrgica. Como Penélope, nos marchitamos en la estación de la desesperación, leyendo incrédulos una y otra vez el informe de las demoras: una mujer que lleva dos años esperando una intervención de cataratas; otra de 57 que lleva 24 meses esperando una intervención de columna con un dolor insoportable…

Como en La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe, los políticos tienen una estrategia verbal que raya muchas veces en la venta de humo, pero la realidad luego les hace volubles y, cuando ven peligrar su estatus, se agarran a la confrontación y al pecado del opositor para desviar la atención. Una cosa es lo que se dice y otra muy distinta es lo que se hace cuando el frío aprieta. Cuando exprimen tu dignidad y te falta lo más importante para funcionar en todos los ámbitos de tu vida, como es la salud, las máscaras políticas deberían desintegrarse y habría que gobernar con la honestidad por bandera.

La realidad en carne viva

Wolfe muestra en la novela, que se llevó al cine en 1990 con Tom Hanks, Bruce Willis y Melanie Griffith, un cuadro de hipocresía y juego de apariencias en el cual las convenciones sociales cambian de acuerdo a las conveniencias del momento. Igual que el discurso de Moreno Bonilla o de Catalina García

El presidente malagueño dice que los problemas de la sanidad pública andaluza le quitan el sueño. Entonces, ¿por qué no toma medidas como líder supremo que es? ¿Por qué mantiene en el cargo a una consejera totalmente sobrepasada por las circunstancias? ¿Por qué no crea un equipo de expertos, sin color político, que conozcan bien el SAS para acabar con todas las irregularidades, discriminaciones, bloqueos de bolsa, desequilibrios de personal entre centros de salud y entre hospitales, exabruptos e injusticias cometidos por gerentes de distritos y de áreas de gestión sanitaria, falta de inspección, falta de control, abandono a su suerte del personal, abandono a su suerte de los pacientes…? Quizá porque está demasiado ocupado con los Latin Grammy, la Medalla de la Universidad de Málaga, las reuniones con CEOs de grandes multinacionales en San Telmo y su mimo a los empresarios en general.

El relato quiere matar al dato, pero el periodismo hace de testigo imprescindible que deja en negro sobre blanco la realidad en carne viva. Y, como dije en un artículo anterior, no son números, son personas (en estos días muchos políticos han utilizado esa misma frase, qué curioso). Utilizando la metáfora de la hoguera, habría muchas medidas, frases, decisiones y vanidades varias que sería conveniente enviar a una improvisada pira para purificar la sanidad andaluza y que, de las cenizas, resurja un sistema mejor, más eficaz, en el que el núcleo sea el paciente y todo gire alrededor del bienestar común, abrasando de una vez esas políticas de maquillaje y parches:

  • La dichosa frase de la consejera, a lo Rajoy, «si tenemos un sistema sanitario que funciona, las listas de espera, sí o sí, aumentan»… ¡a la hoguera!
  • La desfachatez de Ramón Fernández-Pacheco diciendo que la Consejería de Salud trabaja «con toda la transparencia del mundo» en materia de listas de espera… ¡a la hoguera!
  • Ese ocurrente cartel que quiere hacer ver a los usuarios del SAS que «todo lo bueno trae cola«… ¡a la hoguera!
  • La consulta de acogida por la que obligan a pasar a los enfermos que consiguen un número de urgencia para su médico de Atención Primaria (AP) y que soluciona bien poco… ¡a la hoguera!
  • Los 734 millones del plan de choque de conciertos con la sanidad privada… ¡a la hoguera!
  • Las irregularidades del SAS en conciertos con hospitales de Asisa, Cruz Roja y Orden de San Juan de Dios… ¡a la hoguera!
  • El gasto del SAS (6.398 millones de euros) en las nóminas de su personal sin tener ningún sistema de control que acredite la realización efectiva de sus jornadas ordinarias o extraordinarias… ¡a la hoguera!
  • La no convocatoria por parte de Catalina García del Consejo de Administración de la agencia administrativa del Servicio Andaluz de Salud, que no se ha reunido ni una sola vez desde su sesión constitutiva en el año 2003 (hace 20 años) a pesar de ser obligatorio con arreglo a la Ley de Salud de Andalucía… ¡a la hoguera!
  • En otro paso adelante en su estrategia de privatización de servicios públicos, la Consejería de Salud y Consumo ha decidido eliminar las cocinas de las 57 casas hogares de Faisem donde reside un gran número de pacientes con enfermedades mentales, sustituyéndolo por un cáterin. Esta medida deshumanizada… ¡a la hoguera!
  • El empeoramiento de las listas de espera en Andalucía: entre los pacientes que están esperando una cita con el especialista (841.731) y los que soportan la demora para una intervención quirúrgica (203.375), son más de un millón de andaluces (1.045.106) en lista de espera. Ha habido un aumento global de 53.341 pacientes en la lista de espera quirúrgica; un incremento de 28.792 enfermos (de 16.539 a 45.331, el 22,28% del total) fuera de plazo y/o con una demora de más de 365 días esperando una operación; un crecimiento de la demora media de 26 días (de 118 a 144); una bajada leve de usuarios en espera de una consulta para especialista (de 906.618 a 841.731); un acrecentamiento de los pacientes que esperan una consulta externa fuera de plazo (más de 60 días), de 428.571 a 430.136, el 51,10% del total; y una subida de 14 días en la demora media andaluza para cita con el especialista, de 107 a 121 días. Todo ello… ¡a la hoguera!

La directriz de este gobierno del recambio (en su significado de pieza (política) destinada a sustituir en caso necesario a otra igual, que es la que estaba antes, pero nada cambia en el fondo) parece estar orientada a la creación de dos sanidades: una de beneficencia y otra de pago. El Servicio Andaluz de Salud empieza a soltar una luz triste de fuego fatuo que hay que apagar urgentemente. Nos va la vida en ello.


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2 comentarios

  1. Antonio

    Hola Paco Núñez… Soy Antonio, representación de ATSAS JAÉN. Agrupación de los trabajadores del sistema andaluz de salud. Te agradecemos este artículo tuyo… Como una forma de expresión de tanta rabia y tantas injusticias que pesan en nuestra salud pública… No solo ya por nuestros trabajadores, sino por nuestros seres queridos, amigos, hermanos, padres, abuelos, hijos…. Y la población no reacciona!!! Están más preocupados por lo que pasa en el fútbol o las telenovelas, o ver que cojones hace el vecino con su vida privada… Es indignante… Y te agradezco, perdón por estas, mis distensiones mentales, tu artículo… Hace efecto de concienciación en la población y eso siempre ayuda a la causa. Decirte que puedes contar con ATSAS para reivindicar todas estas cosas. Gracias

  2. Juana Maria

    Enhorabuena por tu artículo, es evidente que conoces bien el tema y lo has expuesto con precisión y claridad absoluta. Conoces bien la dejadez del gobierno andaluz pero con todas sus intenciones intactas para acabar con lo más preciado que tenemos los trabajadores y ciudadanos de a pie. Esto nos llevará a mucho sufrimiento aunque la gente no lo vea o lo que es peor están dejando que pase, hasta que un día tengamos que cambiar la tarjeta sanitaria por la tarjeta de crédito. Entonces, la gente despertará y ya será tarde. Un saludo y mucha gracias. Juana Anguita

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